CELTA

1x1 del Celta: Un equipo justito de gasolina

Los celestes desaparecieron del partido cuando a Nolito y a Rafinha les empezaron a pesar las piernas. Cambios inoperantes. Araújo no jugará ante el Atlético.

Los jugadores del Celta celebran el tanto marcado por Nolito contra el Betis en Balaídos.
Octavio Passos Getty Images

Rubén: Escaso protagonismo. Solo tuvo que realizar dos paradas, aunque en una de ellas se le escurrió el balón de las manos cuando lo había atrapado sin problemas y la acción estuvo a punto de concluír en tragedia para su equipo. Poco pudo hacer en el gol del Betis.

Kevin: Demasiado exigido. El Betis volcó los ataques por su banda y lo paso mal con las incorporaciones de Álex Moreno. Sustituido por Óscar nada más ser amonestado y ante la incorporación desde el banquillo de Tello para cargar aún más el juego de ataque bético por ese costado.

Murillo: Obligado a multiplicarse. Además de cubrir su zona también tuvo que estar muy pendiente de lo que sucedía a su derecha. Como jefe de la defensa no puede permitir que haya un jugador libre de marca en una acción a balón parado como sucedió en el empate del Betis.

Araújo: Víctima de un error arbitral en el tanto visitante. Loren lo desplaza saliendo de fuera de juego y el mexicano no alcanza a cabecear el balón. Fue amonestado y se perderá el duelo con el Atlético.

Olaza: No le afectó todo el culebrón que vivió esta semana. Protegió con solvencia su banda. Criterio con el balón y pocos centros para lo que es habitual en el charrúa. Dispuso de una situación muy favorable en la frontal del área, pero su disparo se marchó a las nubes.

Okay: La corpulencia del turco resultó indispensable para el Celta en un partido tan áspero. Se limitó a ejercer de pivote defensivo. Es uno de los célticos que anda con la gasolina justa y se le notó en el tramo final.

Beltrán: Se hartó a correr pese a que sale de una lesión. A medida que fue perdiendo fuelle también tuvo menos lucidez con el balón. Inocente en un lanzamiento a portería con 0-0 en el marcador.

Rafinha: El cansancio le pasó factura. Se asoció a la perfección con Nolito en el primer tiempo, pero al regreso de los vestuarios se limitó a cometer faltas. El árbitro lo indultó después de señalar un claro penalti del brasileño sobre Guardado.

Nolito: El talento se le cayó de los bolsillos en los primeros 45 minutos. Controles y pases de lujo, visión de juego, verticalidad… y un gol de pícaro percatándose de que la barrera estaba mal colocada. Si el Celta no lo hubiese fichado para este tramo final, probablemente el equipo estaría en una situación clasificatoria límite.

Iago Aspas: Difícil encontrar un partido a lo largo de su carrera en el que pasara tan desapercibido en Balaídos. Actuando como extremo diestro solo apareció para provocar la falta que dio origen al tanto de Nolito. Tampoco entró en juego cuando se situó como punta. Vio una amarilla por protestar y Óscar lo cambio para evitar la expulsión.

Smolov: Dinámico. Cayó constantemente a la banda izquierda para mezclar con Nolito. No se lo pensó dos veces cuando tuvo opción de poner en apuros a Joel, pero los dos remates que ejecutó eran muy complicados. Domina el juego de espaldas.

Brais (entró por Smolov): De los jugadores de ataque que salieron de refresco fue el único que aportó algo. Lo intentó arrancando desde la banda derecha, aunque le faltó algo de inspiración y también piernas.

Mallo (entró por Kevin): El único fallo defensivo que cometió le pudo costar muy caro a su equipo. Despejó al centro, donde los manuales de lateral lo prohíben, en la jugada que acabó con el penalti que el árbitro anulo a instancias del VAR.

Toro Fernández (entró por Aspas): No ofreció ninguna solución a sus compañeros como punta. Tampoco se puede obviar que el Celta ya estaba muy tocado cuando el uruguayo compareció sobre el césped.

Mina (entró por Nolito): Lo mismo que el Toro, pero como extremo izquierdo.

Bradaric (entró por Beltrán): Tenía la difícil tarea de dar equilibrio en el centro del campo y no lo consiguió. En la única falta que cometió se ganó con justicia una amarilla.