ESPANYOL

Chen Yansheng o el monte que paró el cauce del río

El presidente, que no habla de la situación del primer equipo desde diciembre de 2019, ve desde la distancia el descenso del Espanyol pese a invertir 40 millones.

Chen Yansheng.
CARLOS MIRA

El pasado 10 de diciembre, en la Junta de Accionistas del Espanyol, Chen Yansheng vertió sus últimas palabras sobre la situación deportiva de su club. En aquel momento, el equipo blanquiazul era colista con nueve puntos, a cinco de la salvación. Quedaban por delante 22 partidos y empezaba a cuestionarse la figura de Pablo Machín. El presidente se mostró optimista, aunque para ello, y como es ya costumbre, tiró de su libreto de refranes chinos.

"Según dice un refrán chino, no hay monte que pueda parar el cauce de un río. Es decir, que todos estamos dedicando el máximo esfuerzo para logar el éxito deportivo. Con la ayuda y el éxito de los pericos, estamos seguros de que pronto saldremos de esta situación", deslizó el presidente, implicado con la entidad desde la distancia, con una ampliación de capital de 50 millones exitosa y una inversión de otros 40 en el mercado de enero para reforzar la plantilla que, no obstante, no ha resultado.

Desde aquella fecha, el presidente, que se mantiene en contacto por videoconferencia con todos los estamentos del club, solo lanzó un mensaje en plena pandemia por COVID-19, en la misma línea del equipo cuatro meses antes. "En China hemos vivido la pandemia, y comprendo las dificultades por las que ahora mismo estáis pasando. Solo juntos saldremos adelante y superaremos los malos momentos. ¡Mucho ánimo, pericos!", un mensaje meramente institucional.

Desde 2018, la desconexión de Chen con la vida pública del Espanyol ha sido una realidad. Lejos quedan las primeras conferencias de prensa y entrevistas en medios de sus primeros dos años, en las que proclamaba un club de Champions, un futuro esplendoroso. Ahora el presidente actúa más bien como un burócrata, que cuida la economía (ya ha recuperado la inversión) y efectúa un quita y pon con los responsables en la gestión corporativa y deportiva cuando van mal dadas.

Ahora, Rufete y Josep Maria Durán son quienes toman las decisiones, como antes fueron Jordi Lardín y Ramon Robert o Roger Guasch y Óscar Perarnau. Cada uno con su criterio y su independencia, solo sujetos a los criterios económicos que, por no invertir en verano, han acabado con ese temido descenso siendo una realidad en el mejor momento financiero de la entidad. El monte paró el río.