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Bergkamp explica el bajón del Arsenal: "Wenger se puso a experimentar"

El delantero holandés explica varias anécdotas de su etapa en el Arsenal y su gol al Newcastle. "Podría hacerlo con los ojos vendados", explica en Daily Mail.

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Bergkamp explica el bajón del Arsenal: "Wenger se puso a experimentar"
MICHAEL CRABTREE REUTERS

Dennis Bergkamp fue uno de los mejores futbolistas de la década de los 90. El delantero holandés triunfó en el Arsenal después de pasar por Ajax e Inter de Milán. Más de diez años en Londres, le convierten en una leyenda gunner que explica en la prensa británica varias historias sobre el el club del norte de Londres e incluso critica la última etapa de Wenger allí.

Martin Keown, su compañero durante años en el Arsenal, le preguntó por que sucedió a partir de 2006, cuando el club perdió algo de fuerza después de 'Los Invencibles' y una final perdida de la Champions League. Bergkamp señala a Wenger. "Arsene empezó a experimentar. En el Arsenal a partir de 2006 se jugaba demasiado en el centro del campo. No había jugadores que fueran al ataque y solo había un delantero que jugaba aislado", asegura.

El propio Martin asegura que Dennis era de los más bromistas del vestuario junto a Ian Wright y que más de una vez su ropa acabó en el tejado por ser el peor vestido, una de las múltiples bromas que hacían. "Deberías darte cuenta de que no podías aparecer con una chaqueta de cuero negro. Parecías John Travolta en Grease", le explica Bergkamp al central. "Tenía que avisar a Sean O'Connor, el responsable de los campos y un gran tipo, para que sacara su escalera y me bajara la ropa", afirma Keown. Otras veces, todo su 'outfit' acababa en la piscina o se llevaba un dibujo hecho con cinta aislante en la espalda de su chaqueta.

Un proyecto, las cosas de Wenger y sus mejores goles

Del Arsenal le convenció el proyecto. Bergkamp no confió en el Inter y sentía que "podía construir algo" en un Arsenal "sólido y que no tenía jugadores ni muy jóvenes ni muy mayores". Después de Bruce, Wenger acabó por convencerlo. El alsaciano puso al equipo a dieta estricta cuando se era más permisivo en el fútbol inglés. Llegó hasta el punto de que en los hoteles obligaba a dejar vacío todo el minibar en las habitaciones de los jugadores. "Vale, quita el alcohol pero ni una Pepsi ni una Coca-Cola para los chicos... Yo venía de Holanda e Italia y estábamos acostumbrados a los nutricionistas pero para los ingleses debió ser un shock. En pretemporada, les veía en el pub con cervezas enormes pero, al día siguiente, no se notaba en el entrenamiento. Lo daban todo y así, por la noche... ¡volvían a repetir!", afirma.

De sus goles favoritos se queda con dos, la famosa diana ante el Newcastle, considerado uno de los mejores de siempre en la Liga inglesa, y su tanto a Argentina en el Mundial 98. "En mi cabeza no había dudas. No era suerte, es ajustarse a lo que sucede con el balón, con el defensa y con el portero. Para mi, eso es estar cómodo con el balón. No tuve que buscar donde estaba la pelota en mis pies. Sabía que estaba ahí. Podía hacerlo con los ojos vendados", dice sobre su gol a las urracas. "El gol a Argentina es el más especial para mi. Es el resultado de tantas horas de hacer controles, juego de pies, equilibrio...", sentencia.