REAL VALLADOLID

Alende, Kike Pérez y Miguel, los talentos del Promesas al servicio de Sergio

Los tres futbolistas del filial refuerzan al primer equipo del Real Valladolid en esta nueva pretemporada, junto a Samu Pérez y Gaizka Campos.

Alende, Kike Pérez y Miguel, los talentos del Promesas al servicio de Sergio
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El Real Valladolid ha comenzado esta semana una pretemporada atípica por el momento y por las condiciones, que le llevará hacia el sprint final de las 11 jornadas pendientes por disputar, en las que los pupilos de Sergio González buscarán materializar la salvación en Primera por un año más. En este trasiego, el técnico deberá gestionar la congestión de minutos de sus futbolistas, toda vez que se jugará cada tres días, lo que podría llevar a que varios jugadores del Promesas encuentren un hueco, como lo han hecho en el reinicio de la actividad.

El técnico catalán cuenta en esta vuelta al trabajo con los dos porteros del conjunto de Javi Baraja, Gaizka Campos y Samu Pérez, que se han ido repartiendo minutos a lo largo de la temporada (con prevalencia del segundo), así como con Diego Alende, Kike Pérez y Miguel de la Fuente, quizás los tres elementos más diferenciales de un filial que deberá volver también a los entrenamientos más pronto que tarde a fin de preparar el playoff de ascenso a Segunda División, que disputará por primera vez después de llegar cuarto al momento de la suspensión del campeonato regular.

De los tres, Diego Alende fue el último en llegar, lo hizo el pasado verano, procedente del Celta B, donde fue capitán las últimas temporadas a las órdenes de Rubén Albés. Lejos de ser una sorpresa su rendimiento, ha constatado lo que había dejado entrever en A Madroa: que su calidad está por encima de la Segunda B, algo que supieron ver varios clubes en verano y en invierno, si bien la dirección deportiva apostó porque siguiera en Valladolid, frente a las varias cesiones propuestas.

No en vano, en verano ejemplificó la fuerte apuesta del club por el Promesas, imponiéndose a otros 'primeras' a la hora de fichar a un defensor que fue internacional sub-19 y que, como Calero o Salisu, se desenvuelve principalmente como central izquierdo, a pesar de ser diestro, y que en el pasado llegó a ocupar los cuatro perfiles de la zaga. Aunque no es excesivamente alto, su gran potencia de salto y su arrojo le permiten ser un bastión aéreo, condición que combina con una jerarquía y una valentía imponentes, de central veterano, y con una salida de balón limpia.

Solventada en el mercado invernal la superpoblación en el mediocentro, por lo menos en parte, Kike Pérez podría tener la oportunidad demandada y merecida de asomar al fin en el primer equipo. Que lo hiciera era la intención en verano, luego demorada a pesar de ser del gusto de Sergio y, sobre todo, de Miguel Ángel Gómez, que siempre defendió que el perfil de medio creativo está cubierto con él. Su buen desempeño en el filial así lo constata; estaba mostrando un rendimiento sostenido y, sobre todo, diferencial.

A su buen golpeo de zurda le suma una clarividencia importante en el pase, manifiesta en transición, pero también en el juego en estático. En el Promesas alterna la responsabilidad en la primera fase con balón con Oriol Rey, bajando a recibir cuando hace falta o incluso lateralizando la salida, un aspecto que ha servidos en determinados partidos para combatir presiones adelantadas. Confiado en su técnica, depurada, su aspecto ligero engaña: supera líneas con potencia y atrevimiento y llega a las inmediaciones del área rival en segunda línea.

Miguel de la Fuente, por su parte, ya ha asomado en alguna ocasión esta misma campaña a las órdenes de Sergio, en momentos en los que había carestía de efectos ofensivos. Es el máximo goleador del filial, con 14 goles, con los que ha demostrado el paso adelante que ha dado esta temporada con Javier Baraja en el banquillo. Se sabía importante y lo estaba aprovechando, hasta el punto de formar parte de alguna prelista de la selección española sub-21 y de conseguir mejorar todos los registros anotadores desde la vuelta del Promesas a Segunda B.

Pese a las dudas cernidas alrededor de su renovación, con la que Miguel Ángel Gómez es optimista, se ha erigido uno de los líderes del equipo, gracias a su carácter combativo, a su potencia y a su hambre de gol. Estos goles han sido durante toda la temporada garantía de puntos: cuando marca, el filial no pierde. Así ha sucedido en los diez partidos en los que vio puerta, siendo, además, importante (siete veces abrió en marcador y otras siete lo cerró). Junto a ello, a pesar de haber visto diez amarillas, ha reducido su ratio de tarjetas por minuto y ve una cada 212,5 minutos, otro signo de la madurez que ha alcanzado este curso en su fútbol, que bien le podría hacer acreedor de más oportunidades con el primer equipo en esas 11 jornadas restantes.