PRIMERA IBERDROLA

Las rotura de ligamentos, la lesión de las futbolistas

La rotura del ligamento es la lesión más temida en el fútbol y en el femenino ocurren hasta ocho veces más que en el masculino. Hablamos con dos especialistas: Blanca Romero y Teresa Saurí

Andrea Falcón tras sufrir otra rotura de ligamento cruzado.

La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla es la lesión más temida en el mundo del fútbol. Sin embargo, la Primera Iberdrola sufre en los últimos años una plaga de esta lesión que deje en el dique seco a la jugadora durante casi un año. ¿Por qué en el fútbol femenino esta lesión es tan recurrente? Se considera que hay tres factores fundamentales: el anatómico, el biomecánico y el hormonal. Dos especialistas en esta lesión, Teresa Saurí y Blanca Romero, nos cuentan cómo prevenirla y por qué hay más incidencia en las mujeres

"No tenemos el 'chasis' preparado. Es un deporte con muchos cambios de intensidad, de dirección, saltos... Se necesita tener un sistema musculo-esquelético que además de moverse bien sepa amortiguar y potenciar los movimientos", explicó la Blanca Romero, preparadora física del Madrid CFF. Para Teresa Saurí, exjugadora y entrenadora que sacó estudio sobre este tipo de lesión en el fútbol femenino, explicó: "La exigencia competitiva ha aumentado mucho, no tanto los entrenamientos". Porque, según varios estudios, las mujeres se lesionan hasta ocho veces más que los hombres de ligamento y estas llegan a edades muy tempranas: de 15 a 19 años. Esta es la época de la "maduración sexual", precisamente cuando muchas de ellas dan el salto al profesionalismo. Blanca Romero explicó que esto se debe, en parte, a los cambios en la sociedad: "Antes los niños tenían mucho más movimiento. Se subían a los árboles y prácticamente todo el día estaban en la calle, ahora ya no".

Otro factor puede ser el césped y el calzado. Para Suarí no está demostrado que influya, sin embargo Romero aseguró que los césped y las botas con mayor adherencia llevan a más lesiones de este tipo. El factor hormonal es uno a los que más se alude para explicar este fenómeno, aunque lleva a la controversia. Coinciden en que hay una fase en que es más propenso a romperse (la fase ovulativa) porque hay más exceso de laxitud, pero no lo consideran determinante. "Hay evidencias claras de que el momento del ciclo menstrual aumenta el riesgo de sufrir lesiones musculares, ligamentosas o tendinosas. Este ciclo, además, está ligado a la alimentación, que puede ser inadecuada", explicó la valenciana. Para la preparadora física madrileña: "El ciclo no está demostrado que sea una causa de lesión. Hay controversia si hay una fase que influye más en el riesgo de lesión. Sólo en tres trabajos de los ocho que hay determinan que sí hay una fase que hay más propensión. La alimentacióne está claro que es fundamental". 

Una lesión que, además, una vez se tiene hay más tendencia a recaer. Y hay muchos casos que así lo corroboran como Andrea Falcón o Paula Nicart. El tiempo de recuperación cada vez es mayor: "En la liga de baloncesto americana no dejan volver hasta el año. Mientras más tiempo, menos opciones de recaer hay", explicó Saurí que coincide de lleno con Romero: "Hay unos tiempos biológicos que hay que respetar. Si la vuelta a la competición es a los seis meses, el 25 por ciento recaen antes de los tres meses. Cuando este todo correcto y sin asimetrias entre las dos piernas, al menos hay que esperar de nueve a diez meses trabajando a tope. Cuanto más retrases la vuelta menor es el riesgo de recaer". Blanca, que volvió a Madrid CFF después de Navidad tras tres roturas de ligamento seguidas en el conjunto madrileño, advierte que todos los factores son importantes, pero no en todos se puede hacer algo para cambiarlos. Sin embargo, no sólo se recae de esta lesión. Es más, si se ha tenido una lesión hay un 33 por ciento de probabilidades de volver a tenerla.

¿Se pueden prevenir o miminizar?

Está claro que es imposible el riesgo cero, pero con el paso de los años y el trabajo más profesionalizado se están dando pasos para que haya menos lesiones de este tipo. "La figura del readaptador, tan importante, es nueva en el mundo del fútbol femenino. Es necesario un plan preventivo de fuerza para disminuir el porcentaje de estas lesiones y un trabajo específico por jugadoras y parcelas de campo. Los clubes deben pensar que, a medio y largo plazo, invertir en esta figura es un ahorro de dinero y beneficia tanto al equipo como a la jugadora", recalcó Saurí que durante su etapa en el Valencia y ahora como entrenadora lo está llevando a cabo. Un entrenamiento específico en la fase del ciclo mestrual en el que los ejercicios de fuerza son más eficaces. Un entrenamiento especifico por jugadora. Saurí recalcó: "Son mujeres que entrenan y compiten como profesionales, pero ese déficit de fuerza por el hecho de que son mujeres no se trabaja. Esta lesión se previene cuando está sana la jugadora, pero en los equipos no tienes ese readaptador preventivo de fuerza que sea capaz de valorar a cada jugadora".

Romero ya lo lleva a cabo en el Madrid CFF desde hace años. Trabajo específico y en momentos clave. Pero, según ella, la clave está en empezar este trabajo desde la cantera: "La diferencias se acentúan durante la maduración sexual. Se crean patrones motores inadecuados y llegas a la alta competición y el cuerpo no está preparado para esa demanda. No has trabajado la calidad de los movimientos y no se han hecho ejercicios de fuerza". "Cuando las jugadoras trabajen desde el inicio, en la cantera, una gran preparación fisica de calidad de movimiento y fuerza el fútbol femeni no dará un salto. Trabajar la fuerza no es inútil ni la va a lesionar más. Tienen beneficios desde que se empiezan a mover", sentenció. E instó a los dirigentes a apostar por empezar desde abajo con todo tipo de trabajos: "El día que los dirigentes de canteras se den cuenta el trabajo de fuerza desde que se apunta al fútbol cuando tiene cinco años el femenino dará a medio plazo un salto". Porque el físico es, quizá, el gran debe del fútbol femenino español, a un alto nivel en lo técnico y lo táctico, pero con menos preparación física que en otros países.

"En el entrenamiento de fuerza, utilizar el pico del estrógeno que permite recuperar mejor y acentuar la carga. Y en fases en que tiene menor recupearción, bajamos la carga. Lo tenemos en cuenta", dijo Blanca sobre su trabajo con las jugadoras del Madrid CFF. "Si se realiza un adecuado diagnósitico de las deficiencias que tiene cada jugadora y aplicamos ejercicios concretos, con cargas concretas en función de las mismas, las mejoras conseguidas son significativas. Un programa preventivo, multicomponente, centrado en las deficiencias particulares de cada una de las futbolistas, minimiza significativamente el riesgo de padecer esta lesión", aseguró Teresa. 

No existe una fórmula mágica: "Nadie puede asegurar que librará de lesiones a las futbolistas, pero sí que se puede hacer mucho mas para intentar que estas no aparezcan", dijo Saurí. Desde el trabajo específico, los readaptadores, el tipo de pisada, el estudio de los ciclos hormonales hasta el calzado y superficie en el que se juega pueden ser factores. "Es una lesión multifactoria", dice Blanca. La anatomía de la mujer es distinta, su pelvis y su anchura de caderas, su rodilla, menor diámetro del ligamento, el ángulo Q, laxitud ligamentosa o aumento de la pronación. Sin embargo, es un factor en el que el ser humano no puede cambiarlo. Tampoco el aspecto hormonal. Por eso, ambas inciden en la biomecánica. Enseñar a hacer los movimientos correctamente, a caer del salto adecuadamente, los giros y las frenadas para que el ligamento sepa responder es vital. Porque estas lesiones en el 80 por ciento de los casos se producen sólas, sin un golpe o entrada de un rival. Las roturas de ligamento cruzado seguirán existiendo, pero cada día estamos más cerca de evitar muchas de ellas si seguimos los consejos de estas dos profesionales en la materia.

Eso sí, hay cuerpos más propensos a esta lesión y una vez se cae hay más opciones de repetir.