SERIE A

Iago Falque: "Llevo 50 días solo en un hotel, lo peor no es la condición física"

El jugador español llegó al Genoa cedido en el mercado de enero y el coronavirus le sorprendió sin casa. Ahora vive con incertidumbre cuál va a ser la decisión final sobre el fútbol en Italia.

0
Iago Falque conduce la pelota durante un entrenamiento con el Genoa antes del confinamiento.
Genoa Calcio

Iago Falque (Vigo, 1990) fichó por el Genoa en el mercado de enero. Llegó cedido procedente del Torino, club con el que tiene todavía aún dos años más de contrato. Pretendía recuperar sensaciones en Génova, después de una larga lesión que le tuvo convaleciente de noviembre a enero, pero el coronavirus ha frenado de sopetón ese deseo y le ha confinado en un hotel de Génova, donde ha pasado todo el confinamiento. "Ya vemos el final más cerca y eso hace que mires de otra forma todo lo que ha pasado, no puedo decir que he tenido mala suerte, porque mi familia y yo estamos bien de salud", asegura sin dudarlo enclaustrado en su habitación entonando un acento mitad italiano mitad gallego. Iago ha pasado ya muchos años en Italia, divididos en varias etapas, en Génova ya había estado. Desde allí relata a AS cómo se ha quedado varado en el hotel de concentración del club. "Llevo desde el 10 de marzo, cuando realizamos el último entrenamiento en grupo, mi idea era venir estos meses a Génova para ayudar al club y recuperar ritmo después de una lesión, así que no era cuestión de mirar una casa explotó todo y ya no me moví porque no sabía qué iba a pasar", cuenta. El fútbol, como en casi todas partes está parado y Iago lo está viviendo en soledad en una habitación mientras sigue con expectante las noticias y las contradicciones que se están dando en estas horas. La última fue el decreto por el cual se podía salir a correr solo los parques, pero no se toleraba aún que los equipos pudieran hacerlo en sus centros deportivos de igual forma. "Ha sido un contrasentido, no podemos ir a la ciudad deportiva a correr por turnos bajo un estricto control médico y de distanciamiento y sí a un parque, entiendo que es un situación complicada y la gente que tiene que decidir tiene que tener muchas cosas en cuenta, pero a simple vista parece ilógico", esgrime.

Falque, como sus compañeros en Italia, espera una decisión en breve sobre el fútbol, porque no se puede esperar mucho más. "Para bien o para mal va a ser pronto, parecía que íbamos a volver el 18 de mayo a entrenar, pero ahora no está claro, me gustaría volver a jugar, muchos pensamos así, pero bajo las normas, no me gusta hablar sin saber a fondo de lo que hablo, sin los datos que tienen los expertos", afirma mientras valora el sentir de algunos futbolistas en España que afirmaban que no se planteaban jugar mientras no haya vacuna. "La desinformación es un problema y yo, sinceramente, no estoy preparado para decir esto o lo otro, pocos pueden hacerlo, pero está claro que si el fútbol tiene que esperar a la vacuna sería muy catastrófico. Hay mucha gente que ya está trabajando y lo hacen sin vacuna, pero insisto, a mí no me gusta hablar sin saber, solo espero que salgamos de esta mirando al futuro de la mejor manera, queremos retomar el fútbol y la vida", explica.

Su equipo, el Genoa vivía antes del parón una situación complicada, cuarto por la cola, mirando por mantener la categoría. "Vine con ese objetivo, ayudar a conseguirlo, ojalá se pueda conseguir y el del Torino, club al que pertenezco, también", sentencia. Curiosamente, Falque también ha coincidido en el hotel con Davide Nicola, el técnico del equipo, quien como él también militó como jugador en el Genoa y en el Torino. "Charlamos de vez en cuando de lo que va pasando, pero sí que está siendo duro esto al tener que pasarlo solo, sobre todo en la parte psicológica; físicamente me encuentro ocupado, no es lo peor, tengo la suerte de que hay una terraza con césped y tengo espacio para ejercitarme, son ya más de 50 sesiones las que he hecho, al final el problema es la incertidumbre la que te come de saber que estás haciendo esto solo pero no sabes si se va a jugar o no", esgrime pensando en que no va a ser nada fácil retomar el pulso a los entrenamientos para volver a competir, más pensando en que él salía de una lesión.

Iago reconoce que los futbolistas de su equipo coinciden en que toca arrimar el hombro, cuando se le pregunta por los recortes salariales, pero allí todavía se espera a ver qué sucede con la competición, subrayando que harán un esfuerzo, aunque tampoco la solución es que todo corra a cargo de los jugadores. "Vamos a ver lo que pasa primero con la competición, a ver qué nos dicen los capitanes, pero estamos de acuerdo en echar una mano que sea justa para todos", asevera.

Con datos de Italia y de España, Iago observa muy parecidas las dos realidades. A menudo, habla con su familia y cuando habla de medidas es consciente de que no es fácil tomarlas o adoptarlas. Su madre, Carmela Silva, es presidenta de la Diputación de Pontevedra. "Parece que allí lo están controlando bien, afortunadamente, me cuenta que se están tomando todas las precauciones posibles ahora para las siguientes fases que van a venir", afirma. En la jornada 33 del campeonato (en Italia aún no se había concluido la vigesimosexta), al Genoa le tocaba visitar al Torino. "Si hablamos de futuro, claro, tengo que pensar en el Torino, aún me queda contrato con ellos, lo que espero es que tanto el Toro como el Genoa consigan mantenerse, la mejor noticia sería que se pudiera disputar ese partido y que todos consiguiéramos el objetivo, es mi deseo", explica.