ITALIA

El verano que Maradona casi acaba en Marsella: "¿Vendríais a buscar mis Ferraris?"

Diego Armando Maradona y el Olympique de Marsella lo tenían casi cerrado en el verano de 1989. Ferlaino, presidente napolitano, no le dejó salir.

El verano que Maradona casi acaba en Marsella: "¿Vendríais a buscar mis Ferraris?"
David Cannon Getty Images

Diego Armando Maradona pudo salir de Nápoles antes de 1991. A finales de la primavera de 1989, el agente Michel Basilevich llamó a la oficina del recientemente fallecido Michel Hidalgo, por entonces director deportivo del Olympique de Marsella, para ofrecerle fichar al 10. Hidalgo no se lo creía pero el intermediario insistió y llamó a Bernard Tapie, por entonces propietario del Marsella, para contárselo. Maradona, aseguran, quería conocerle.

Tapie, controvertido personaje en Francia que ha sido cantante, actor, empresario, dueño del Marsella e incluso diputado y eurodiputado asociado a la izquierda, no se animó. Basilevich le picó llamando a L'Equipe para contar toda la historia que este periódico recopila estos días de manera cronológica.

Después de una portada de este diario asegurando que Maradona podría recalar en Marsella, todo arrancó. El primer miedo que tuvieron en Marsella, ciudad con fama de peligrosa, fue la mafia napolitana. La buena relación entre Maradona y Carmine Giuliano, miembro de la Camorra, era conocida y que alguien pretendiera llevarse a Diego, que generaba un amor descontrolado entre los partenopeos, creían que podía provocar una situación bastante peliaguda para ellos. Así, confirmada su seguridad personal por un contacto italiano que nunca se reveló, Hidalgo acudió a Italia con una premisa: ofrecerle lo que fuera a Maradona.

Negociar con Diego

Hidalgo llegó a la casa de Diego dispuesto a reunirse pero el 10, según narra L'Equipe, tenía otros quehaceres y tuvo al director deportivo esperando durante horas mientras se hacía una sesión de fotos con su hija recién nacida para venderla con fines solidarios. "Venía con nosotros unos cinco minutos y se iba una hora", afirman.  Cuando acabó la sesión, se sentaron a negociar y Maradona sólo estaba interesado en una cosa: vivir bien. "Casa, mar y piscina, ¿eh, señor Hidalgo?", aseguran que contestó. Maradona pidió referencias de jugadores y afirmó no conocer a ninguno. Tampoco le importaba. Nápoles le amaba pero él, se sentía encerrado. Después de la Camorra, el segundo temor de los marselleses era Ferlaino, presidente del Nápoles y "propietario de Maradona". Diego aseguró que le convencería para salir. 

Antes de la segunda reunión, Maradona vaciló a la prensa con una posible salida (hizo una broma con el patrocinador del club Mars y 'Marseille') mientras Tapie acosaba a Ferlaino por teléfono para que le vendiera a Maradona. "Me vuelve loco. Llamé a la Federación Italiana para que llamara a UEFA y estos, a la Francesa, para que calmen a Tapie", afirmaba públicamente el presidente del Nápoles. 

La segunda reunión fue en Milán. El Marsella fue con todo. Maradona les pidió el mismo salario que en Nápoles e Hidalgo le prometió que Tapie le daba el doble (600.000 € al mes) y todos sus caprichos que pidiera: una villa en una zona exclusiva, un garaje para todos sus coches e incluso seguridad privada. Maradona se vio fuerte y vaciló. "Me lanzó las llaves del coche y me dijo "¿Vendrás a buscar mis Ferraris?". Tapie y yo nos hubiéramos arrastrado a cuatro patas si nos lo hubiera pedido", aseguró Hidalgo en L'Equipe.

Con Maradona todo iba bien pero Ferlaino puso fin a la historia. "Maradona se quedará en Nápoles mientras yo quiera que se quede en Nápoles", sentenció en este diario francés y Maradona nunca cambió el 'azzurro' por el blanco y azul del equipo francés.

Éxito para ambos

Los caminos de Maradona y del OM no se cruzaron pero ambos fueron exitosos. Diego ganó su segundo Scudetto con el Nápoles en la 89/90 y el Marsella llegó a ser campeón de Europa en el 93, antes de ser relegado a Segunda División por arreglar el partido previo a la final con el Valenciennes para que no lesionaran a ningún jugador antes de la final. En el 91, Maradona dejó Nápoles y en el 95, Tapie salió del OM, justo cuando Diego volvió a Boca.