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Diego Forlán: "El mayor privilegio ha sido vivir de mi pasión"

Diego Forlán (Montevideo, Uruguay, 1979) ha cerrado una carrera tremenda, de éxitos personales y colectivos, pero cuyo motor fue siempre la ilusión de un niño.

¿Con qué sabor ha colgado las botas?

Agradecido. Me siento un privilegiado por que el fútbol haya sido mi profesión, vivir de mi pasión, disfrutando como cuando era niño. El sueño de niño, correr una pelota y que te paguen por ello. Después, todo lo que viví y lo que me ha permitido conocer, viajar, hacer amigos...

Salió muy joven de su país, para ir a Argentina y perseguir ese sueño. ¿Se imaginaba que su carrera iba a trascender fronteras?

Nunca. Era mucho más simple. Jugar y disfrutar. Era consciente de que no iba a ser nada fácil ser profesional. Se fueron dando cosas que no me hubiera imaginado.

¿Cómo dio el salto a Europa?

Me fue a ver el hermano de Ferguson con un ojeador allá por 2001. Me salieron buenos partidos y se dio la posibilidad de ir al Manchester United. Allí tuve la oportunidad de jugar, de marcar goles importantes y de ganar títulos. Compartí vestuario con grandísimos jugadores en ese club y fui agarrando experiencia. Era mi primer destino en Europa, llegué a un fútbol bastante más rápido con respecto a lo que viví en Sudamérica.

Quizá el paso a España y al Villarreal le acercaron a un fútbol más parecido al que usted conocía.

Sí, era más similar a lo que estaba acostumbrado. Había muchos futbolistas sudamericanos y llegaba Pellegrini de entrenador. Viniendo de una liga tan rápida, aterricé en la española con la diferencia de que aquí tenía continuidad y eso me dio tranquilidad. Tenía partidos para poder demostrar. Y estaba ya más maduro.

¿Cómo se creó esa química en el Villarreal?

Es un club especial. Se invierte mucho, hay una muy buena gestión, se manejan valores y una filosofía de trabajo magnífica. Pero a la vez está en una zona donde la masa social no es tan grande y la presión es mucho menor a la de otros clubes. Te permite trabajar más tranquilo y en aquella época el club estaba creciendo. Se estaba creando su espacio. Se dio un año espectacular, más de lo que imaginábamos. Salimos terceros, a Champions por primera vez. Sabiendo focalizar bien el objetivo, hacia dónde quieres ir. Así los resultados se logran, aunque a veces el tiempo no te lo permite.

Su sociedad con Riquelme es mítica.

Era un placer jugar con Román. Pero no solamente con él, había grandes jugadores. Estaba Arruabarrena, luego llegó Sorín… Grandísimos futbolistas. Había un gran trabajo del club en la búsqueda de jugadores de un mismo perfil que lo único que querían era disfrutar. A veces uno quiere elegir y no lo hace de la mejor manera. O lo hace pensando que son otra cosa y acaban siendo un problema más que una solución. En el caso del Villarreal, supieron elegir a los mejores profesionales.

Su primer Pichichi y su primera Bota de Oro llegaron como jugador amarillo. Pasado el tiempo y puesto en valor, que un jugador del Villarreal consiga eso es una gesta.

Va pasando el tiempo y uno va dando dimensión a lo que ha hecho en su carrera. Es cierto. El predominio de Messi y Cristiano en más de diez años no ha permitido mucho al resto y menos en esos equipos como el Villarreal y luego el Atlético, donde no tienes tanto plantel como ellos.

Después llegó al Atlético, también para cambiar su historia, la inercia.

Fue una apuesta fuerte, pero me encontraba bien, personal y futbolísticamente. Con confianza. Lo que siempre me han movido son los desafíos y el Atlético era uno importante. Pero estaba convencido. Fui y pudimos dar ese puntapié inicial para dejar atrás casi dos décadas oscuras. Fue la chispa para lo que ha venido después.

Sigue llamando la atención el final de aquella temporada 2008-09 con doce goles en los últimos ocho partidos.

Fue algo descomunal, un sprint final para una Bota de Oro, el Pichichi y, lo más importante, devolver al equipo en la Champions. Hice en LaLiga 32 goles en 33 partidos. Fue impresionante.

Han pasado muchos grandes delanteros en la historia del Atlético, leyendas, pero sólo hay uno que haya sido Bota de Oro.

Eso es lindo. Uno no lo busca, pero ahora que lo tiene… Ver tu nombre en la historia así es un privilegio enorme. Más aún en el Atlético, por donde pasaron algunos de los mejores. Y no son tantos tampoco los que lograron ser Pichichi. Pero ser el único en la historia del Atlético en ganar una Bota de Oro es espectacular. Teniendo hijos, que les puedan decir en el día de mañana que su papá es Bota de Oro...

Y el grito que todavía escuchó hace poco en su visita al Metropolitano. El "¡u-ru-gua-yo, u-ru-gua-yo!"

El grito nunca lo voy a olvidar. Han pasado varios uruguayos por el club y han rendido muy bien. Ese grito no es sólo mío, pero es un placer que también me tocó a mí escucharlo.

A cambio le devolvió también un título europeo al Atlético muchos años después con aquella Europa League. ¿Son los goles más bonitos de su carrera?

Esos y los de la Selección para ganar la Copa América. Los que sirven para que el equipo obtenga un título son los mejores. Hay que ponerlos en primer lugar. Los dos goles al Liverpool en las semifinales, también. Ni hablar ya los de la final.

¿Qué tiene de especial el futbolista uruguayo?

Nos gusta competir. No nos sentimos inferiores a nadie. Si nos ponemos a pensar en que venimos de un país pequeño, sin el poderío económico de otros, corres el riesgo de ir de víctima. Pero cuando sales a la cancha el deporte te permite igualar fuerzas. Si eres mejor que yo, demuéstramelo. Nosotros vamos a ir sin dar una pelota por perdida. Así es el pueblo uruguayo, aguerrido.

¿Así se consiguieron los éxitos de la selección en el Mundial de 2010 y en la Copa América de 2011?

Eso ha sido siempre en la historia de la selección. No sólo nosotros. 2010 y 2011 fueron buenísimos. Ser semifinalistas del Mundial y ganadores de la Copa América. Pero Uruguay es la selección que más Copas América tiene con 15… Y varios Mundiales. Es por algo esta historia tan rica.

Y la familia Forlán, entre abuelo, padre y usted debe ser la que más Copas América tenga en la historia…

Y es así. No hay ninguna que tenga cuatro como nosotros.

Pero el Balón de Oro del Mundial sólo lo tiene usted.

Son momentos. Salir Balón de Oro y máximo goleador fue gracias al nivel del colectivo.

Su nuevo desafío es prepararse para ser entrenador.

Sí. Tengo el cuerpo técnico armado con mi hermano y Santiago Alfaro como preparador físico. Es un desafío importante y esperando a que nos llamen para poder dirigir.

¿Cómo ve esta Liga?

Veo bien al Atlético. Está peleando varios frentes. Hizo relevos para jugadores que han sido importantes en este ciclo. Jugadores emblemáticos y vitales para el Cholo. Pero él se ha dado cuenta y ha hecho un cambio paulatino. Hoy vemos a otro Atlético, pero el resultado es el mismo. Sigue compitiendo. Lo importante es estar vivo en todas las competiciones y en el sprint final poder estar cerca de los que pelean para tener opciones al título. El Atlético está ahí.

Los tres equipos grandes tienen acento uruguayo en su plantilla.

Giménez está muy bien en el Atlético. Llegó muy joven y se ha asentado. También en la selección. Se le ha visto a un nivel espectacular. De Luis Suárez qué vamos a decir… Y Fede Valverde tiene un futuro enorme. Su calidad técnica es espectacular, con buen físico y visión de juego. Por suerte el Madrid se dio cuenta. El único miedo que uno tenía era que llegara al Madrid y, como muchos, se marchara cedido y no lo sepan aprovechar. Pero se han dado cuenta y lo estamos viendo disfrutar.