JAPÓN

Villa: un guaje nacido para el gol

Empezó en el UP Langreo y ahora, se irá como una leyenda del fútbol español y mundial. Allá donde fue dejó goles y ganó títulos: Zaragoza, Barcelona, Atlético...

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David Villa Sánchez, a sus 37, ha decidido que hasta aquí. Que ya basta de perforar redes allá por donde va. El de Tuilla, parroquia asturiana en el seno de una familia minera, empezó a marcar desde joven y nunca se detuvo. Lo hará en mes y medio, justo cuando él ha decidido.

El delantero llegó tarde a Mareo, gran vivero del Sporting de Gijón. Lo hizo a los 17 años después de varios años en el Langreo. Allí, puso todo patas arriba. Jugó dos temporadas completas en Segunda División y no les pudo dar el ascenso antes de marcharse al Real Zaragoza. El guaje partía de casa. 

A La Romareda llegó en 2003, siguió marcando goles ya en Primera y participó, con un gol como no, en una noche histórica para los maños, la final de Copa del Rey contra el Real Madrid. Allí le llegó su primera convocatoria con España. Pocos años más tarde haría historia con La Roja.

En 2005, el Valencia pagó su cláusula y se fue al club ché, en el que más temporadas pasó y con el que se confirmó en la élite. Allí formó una dupla de lujo con David Silva, que trasladarían a la Roja y volvió a ganar la Copa. En Mestalla, volvió a meter goles, se convirtió en todo un ídolo y fue a su primer Mundial, el de Alemania en 2006.

Pero su mejor verano sería dos años después,  en 2008. El asturiano fue uno de los mejores de la Roja que se confirmó como campeona de Europa. Debutó con hat-trick a Rusia y salvó los muebles con un gol tardío para asegurar la clasificación ante Suecia. En cuartos vivió completa la batalla contra Italia y en semis ante Rusia, en el que para muchos es uno de los mejores partido de la historia de la Selección, se tuvo que marchar lesionado a los 35 minutos. Villa no estaría en la final de Viena, el gol sería de Torres. El campeonato, de todos.

En 2010, Mundial y la decisión

Sus goles en Mestalla desataron la guerra entre Real Madrid y Barcelona por hacerse con el delantero del momento. El asturiano estuvo realmente cerca del Madrid pero, en el verano de 2010 y como campeón del mundo, fichó por los blaugranas.

La llegada fue inmejorable. Doblete de Liga y Champions con gol en la final de Wembley ante el United y mojando también en la recordada manita al Madrid. En la segunda temporada, todo se torció. El 7 sufrió la peor lesión de su carrera: una fractura de tibia durante las semifinales del Mundialito ante el Al Sadd. Esa lesión que privó al máximo goleador histórico de la Roja de cerrar una etapa dorada con la selección cayéndose de la lista de la Eurocopa 2012. En la tercera campaña, la lesión le pasó factura y no contaba tanto para Tito Vilanova y Jordi Roura. A final de año, decidió cerrar su etapa como azulgrana.

Último baile en Europa y más goles fuera

Ese 2013, se volvería a vestir de rojiblanco pero no en Gijón, en Madrid. El Guaje fichaba por el Atlético en una temporada histórica para los rojiblancos. Villa fue un fijo del Cholo formando pareja arriba con Diego Costa y, precisamente, en su regreso al Camp Nou se proclamó campeón de Liga. Su último baile en Europa se cerró con una final de Champions en Lisboa ante el Real Madrid, que por muy poco, no se convirtió en su segunda Orejona.

Acabó contrato y fichó por el NYCFC, una franquicia de la MLS en pañales, que le tuvo un par de meses jugando en Melbourne. En Nueva York, disfrutó de la primera experiencia fuera de nuestras fronteras y compartió campo con otras leyendas como Andrea Pirlo o Frank Lampard, que también daban sus últimos años en EE. UU.

Villa no fue para arrastrarse. El asturiano marcó y marcó hasta convertirse en All Star y en el MVP, el mejor jugador de la Liga norteamericana. La MLS Cup se le resistió pero no un merecido regreso a la selección, que además sirvió como tributo al mejor goleador español de la historia. El Bernabéu, que le pudo amar pero le sufrió, se caía pidiendo la salida de Villa en el partido contra Italia. Salió y le ovacionaron, entendiendo que las posibles afrentas del pasado eran mucho menores en comparación a los servicios prestados. 

En enero de este 2019 decidió irse a Japón con su amigo Andrés Iniesta para disfrutar de una nueva experiencia en el Vissel Kobe, donde él mismo ha decidido poner el punto y final a su carrera y se ha marcado una fecha, la de la final de la Copa de los Emperadores a inicios de 2020. Espera cerrar con trofeo y gol. El último gol de Villa.