Una política social 'pepino' antagonista del Espanyol
El Leganés congeló los precios y ocupa un 83,7% de su aforo, casi el doble que un Espanyol colista en promedio de asistencia. Hará falta magia para frenar la caída de socios.


Pronto llegará la presentación de nueva campaña de abonos que por ahora difunde el Espanyol a dedo. Mientras tanto, visitan los pericos a un Leganés que vive en el polo opuesto social. De hecho, esta temporada ha experimentado su récord de abonados, superando por primera vez los 10.000. A pesar de que las comparaciones históricas son odiosas, o precisamente por ello, las asistencias de Butarque y el RCDE Stadium no están tan lejos.
El estadio del Leganés es el cuarto de LaLiga en promedio de espectadores, ya que ocupa un 83,7 por ciento de sus localidades. Envidiable cifra para un Espanyol que ocupa la sonrojante última posición del 'ranking', con solo un 46,9 por ciento del aforo utilizado. Y ya no es que la ciudad que alberga Butarque esté más lejos del centro de Madrid que Cornellà y El Prat de Barcelona, o que la tradición de los clubes sea incomparable. Es que ha logrado que esa afluencia supere el número de socios.
El promedio de LaLiga, por cierto, se sitúa en un 74,9 por ciento del aforo. A años luza para un Espanyol que ni siquiera agotó las 6.000 entradas gratis que dispuso para los socios con ocasión del pasado encuentro ante el Alavés, o que jugándose Europa congregó menos espectadores contra el Atlético de lo que logró el mismo partido, con acceso libre eso sí, en la Liga Iberdrola.
La raíz del problema puede radicar en una política de abonos, la perica, que consistió en subir una media de 50 euros cuando los seguidores venían del enésimo desengaño, en lugar de congelar los precios como hizo un Leganés que podría haberse aprovechado de la ilusión por su tercera temporada en Primera. En consecuencia, los pepineros cuentan con el cuarto abono más barato de LaLiga (180 euros) y los pericos, con el cuarto más caro (300 euros) de entre los más bajos. Dicho de otro modo, el aficionado del Espanyol paga como mínimo 15,8 euros por partido, por los 9,5 del hincha del Leganés. Prácticamente el doble. La prueba más inmediata está en el encuentro de mañana, en el que la zona visitante cuesta solo 20 euros. El fútbol al alcance de la gente.
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Que las políticas son antagónicas lo demuestran hasta los spots de las campañas de renovación. La del Espanyol presentaba a un veterano socio que anunciaba que dejaba de ir a Cornellà por razones de movilidad. Tan paradójico que hubo que corregirlo y mostrar que el venerable Paulí Ribera acabó renovando. El Leganés presentó a una pareja de ancianos exagerando su vigor, vitalidad, energía y el 'claim' "No se puede estar mejor a los 90". El de los pericos, por cierto, fue el "Volem", empleado una década antes pero encargado ahora a una nueva agencia publicitaria.
Ejemplos como la política social 'pepino' del Leganés amargan a un Espanyol que necesitará poco menos que a un mago para no seguir perdiendo abonados la próxima temporada.





