YOUNG BOYS 1-VALENCIA 1

Los ojos brillantes de Rodrigo tras la decepción en Suiza

El delantero hispano brasileño tuvo que dar explicaciones en zona mixta después de un segundo tiempo para olvidar.

Los ojos brillantes de Rodrigo tras la decepción en Suiza
David Gonzalez
Julián Burgos
Llegó a la redacción de AS en Valencia en 2013. Antes fue delegado en AS en Alicante desde 2005. Sigue el día a día del Valencia y escribe las crónicas del Villarreal y Valencia Basket. Ha sido cronista de cuatro equipos valencianos en Primera. Ha cubierto Champions, Europa League, Supercopa de Europa, Euroliga, Eurobasket, Copa Davis…
Berna Actualizado a

El Valencia la acaba de liar en el mismo lugar donde se disputó la final del Mundial de 1954 donde Alemania Federal derrotó a Hungría contra todo pronóstico por 2-3:Stade de Suisse, o más conocido en Berna como Walkford Stadium. Evidentemente el duelo contra el Young Boys no pasará a la historia ché.

Pero la sensación con la que salieron los futbolistas valencianistas del vestuario, tras el partido, no la olvidarán fácilmente. Tras Jaume y Lato, que salieron los primeros al no haber jugado, el siguiente que asomó por la puerta rumbo al autobús fue Rodrigo Moreno. Silencio, cara larga, mirada de reojo al monitor donde Marcelino daba sus explicaciones… Tenía que hablar en zona mixta pero pasó de largo ya que el técnico aún no había acabado. Se sentó al autobús con la mirada en el móvil, justo antes de dejarlo a un lado y mirar por la ventana, sin enfocar en nada concreto.

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Tras unos minutos, el hispano-brasileño volvió a la zona mixta con pocas ganas de hablar. Pero lo hizo. Con un discurso irregular dio las explicaciones pertinentes a los medios, o más bien a los aficionados que en Valencia habían presenciado el sainete de segunda mitad. Pero lo más llamativo no fueron las palabras sino la comunicación no verbal que desprendía. Decepción, sentimiento de culpa, responsabilidad… Los ojos lo decían todo. Abiertos pero brillantes denotaban una mezcla del esfuerzo del partido y la rabia de tener que estar dando explicaciones de algo que habría deseado que no hubiera sucedido.

Rodrigo está mal. Se parece más al de los primeros años de Rodrigo en el Valencia que al que se ganó el derecho de jugar el Mundial el año pasado. Y él lo sabe. Precisamente el Mundial es lo que le ha pasado factura. Y le está costando reengancharse. Mucho. La cabeza ahora es fundamental, y de eso Rodrigo anda sobrado. Es uno de los líderes del vestuario. Y aunque no le salgan las cosas debe tirar del carro. Lo bueno, que el partido de San Mamés está a la vuelta de la esquina. Y ganar en La Catedral sería la mejor medicina para que el mal no se extienda.

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