ATLÉTICO DE MADRID

Cholismo puro: del "¡le mordemos el orto!" a los mimos a Rodrigo

Simeone ha regresado de Argentina lleno de energía y dirigió un entrenamiento del Atlético de lo más intenso: "Me chupa un h... perder la pelota... ¡la recupero!", "¡Si no cerramos por dentro es gol!"...

Simeone, en el entrenamiento del Atlético.
EMILIO COBOS
Jesús Colino
Redactor Atlético de Madrid
Nació en Madrid en 1985. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense. Redactor de la sección del Atlético, después de haberse curtido en Fútbol (con especial atención a la Segunda B y a las categorías inferiores de la Selección) y una breve aventura en AS.com
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Simeone ha vuelto de Argentina lleno de energía. El técnico viajó a su país para acompañar a su padre, que fue operado de corazón, pero ya está en Madrid con la mente puesta en el Villarreal. El entrenamiento de martes tuvo máxima intensidad: prohibido relajarse. El míster estuvo eléctrico, encima de sus jugadores, corrigiéndolos y animándolos…

El técnico se creció con los ejercicios de balón. En espacio reducido, la pelota se movía de lado a lado a toda velocidad, pasando siempre por Koke, el único con peto rojo. “¡Tocad, tocad!”; “¡si no cerramos por dentro es gol!”, insistía a los que tenían el balón y a los que no. “¡Me chupa los h… perder la pelota! ¡Si la pierdo la recupero! ¡Ataco en la zona!”, gritaba con fuerza el Cholo.

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Luego preparó un partidillo y él se encendió más en las instrucciones. “¡Dale, dale, dale!” era lo más repetido, sin respiro. No hubo un silencio. Sacaba un portero y el rival tenía que ir raudo al asalto: “¡Les mordemos el orto en la presión!”, alternando con el aviso al otro equipo: “¡Que te cogen por detrás! ¡Cuidado!”. “¡Hablen, hablen!”, “¡Moverse, moverse!”… A los del primer equipo y a los canteranos, con los que Burgos tiene más confianza. “No cierres los ojos para rematar, que te veo”, le gritaba a Carlos Isaac. También felicitó a Thomas por su trabajo.

Fue una sesión especialmente intensa. El toque, la presión, el robo y el movimiento fueron la base de un entrenamiento que dejó a los futbolistas derrotados. Tras el pitido final, llegaron las palmadas y las conversaciones. Mientras el grupo se iba al vestuario, Simeone se acercó a Rodrigo para tener una charla de unos minutos con él. El medio vuelve a La Cerámica, su antigua casa, tras estar con la Selección y el míster le dio una serie de indicaciones. También en el partidillo estuvo muy atento a sus acciones, iniciando las jugadas y dándole opción de pase al portero y al resto de sus compañeros.

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