GRUPO G | REAL MADRID - ROMA

La misma meta, otra era

El Madrid prueba ante el Roma cómo es la Champions sin Cristiano. La decisión de Lopetegui sobre Keylor marcará la política de rotaciones.

Cristiano marcó 105 goles en la Champions en los nueve años que estuvo en el Madrid con esta impresionante secuencia: 7-6-10-12-17-10-16-12-15. Fue cinco veces pichichi y con él levantó el Madrid cuatro trofeos. Aquellos goles y aquella ambición contagiosa no volverán. Así que hoy no comienza para el Madrid una nueva Champions, sino una nueva era, en la que se aspira a que el trabajo de muchos supla la obra de uno. Un buen mensaje que no cala. El campeón parte más abajo de lo esperado en las apuestas (entre cuarto y sexto).

El partido de Bilbao tampoco ayudó. Fue forjándose la creencia de que Bale y Benzema, autores de 8 de los 13 goles del equipo, darían el paso adelante que espera el club. Pero se evaporaron en cuanto apareció el primer gran rival. Tampoco Modric ha regresado del Mundial con buen aspecto. A cambio, la titularidad sostenida de Asensio ha acelerado su crecimiento. Aún no ha marcado, pero suma tres asistencias y le han hecho tres penaltis. Y funcionaron ciertas reformas que llevan a un juego más coral: presión elevada, aumento en la posesión (hasta el 68% y con el liderazgo de pases de LaLiga) e insistencia en pisar el área (16 disparos por partido). Quedan por resolver dos casos: Keylor e Isco. La decisión que tome hoy Lopetegui sobre ambos marcará la profundidad de sus rotaciones.

Diez años sin títulos

Enfrente estará el Roma, club peculiar. Lo preside Jim Pallotta, nacido en Boston de un calabrés y una pullesa, copropietario de los Celtics y que, con tres socios más, le compró el 67% del club a la familia Sensi en 2011 por 67 millones. Viaja a Roma una vez cada mes y medio y pretende exportar el modelo estadounidense, obsesivo con el márketing, disciplinado en las finanzas, orientado a la industria del entretenimiento, en un país movido por la pasión. Así que pesan más los reproches por los diez años sin un título que los 400 millones de beneficios en estos años o el proyecto de un nuevo estadio, más acorde a los tiempos.

Comparece en el Bernabéu como semifinalista del curso anterior y con doce nuevos. Pero hay dudas de que los que llegan (Nzonzi, Pastore o Kluivert) estén a la altura de los que se fueron (Alisson, Nainggolan y Strootman). A Di Francesco, que ganó el Scudetto como jugador, con Capello en el banquillo, le está costando acoplar la nueva obra de Monchi. Una victoria en cuatro partidos de la Serie A con cuatro onces distintos. Acabó tercero la pasada Liga y ahora es noveno. El curso pasado encajó 28 goles en 38 jornadas. En este ya ha recibido siete en cuatro partidos. Ningún de sus futbolistas ha hecho más de un gol y de los fichajes sólo ha anotado Pastore, baja hoy por una lesión en un gemelo. Y a domicilio pierde gas. El año pasado llegó a semifinales a base de remontadas en el Olímpico porque lejos de Roma sólo le ganó al Qarabag. Datos todos bajo los que se oculta un delantero de enorme peligro, Dzeko (45 goles en las dos últimas ligas), y un equipo que, aunque irregular, desata huracanes.

 

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