GRUPO G | TÚNEZ 1-2 INGLATERRA

Los mosquitos fueron más protagonistas que los ‘hooligans’

Hinchas ingleses en el partido.

FRANCIS R. MALASIG

EFE

No se registraron incidentes en Volgogrado. La prohibición de vender alcohol en los supermercados rusos surtió efecto.

Lo que hace unos meses se intuía como un partido de alto riesgo en el Mundial, el debut de Inglaterra en tierras rusas, se convirtió en una jornada tranquila en la que no se registraron incidentes reseñables. Pese a que los fotógrafos y los periodistas internacionales estuvieron de guardia vigilando a los grupos de seguidores venidos de Inglaterra, su comportamiento fue bueno y dentro de lo que las autoridades les habían exigido. Tampoco hubo rastro de los ultras rusos.

La cuidad de Volgogrado tuvo más color tunecino que inglés. Las 31.000 entradas vendidas por la FIFA a hinchas ingleses no coincidieron con su número de aficionados, que apenas llegó a 10.000. La mayoría, además, no pertenecientes a grupos de ningún tipo. La prohibición de vender alcohol en los supermercados también frenó los comportamientos de algunos. También ayudó la confiscación de los pasaportes a 1.250 hinchas, que se quedaron en suelo inglés.

Así, los protagonistas inesperados fueron los mosquitos. Una plaga de insectos se adueñó de la ciudad y del estadio. Durante el partido se pudieron ver las molestias que causaron en ellos, pues se metían en ojos, boca y nariz. Un contratiempo inesperado, pero desde luego mucho mejor que la amenaza ultrasound, que afortunadamente esta vez no llegó a ser ni amenaza.

 

 

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