ATHLETIC - SPARTAK

Andrey K: "Noté miedo en la gente, esperaban una invasión"

Andrey K.

Andrey K. es uno de los muchos aficionados del Spartak que viajaron a Bilbao y que hoy se siente estigmatizado por la sinrazón de los ultras
Eintracht Frankfurt - Chelsea en directo: Europa League, en vivo

Usted estuvo el jueves en San Mamés con su hijo de cinco años.

Sí, cuando vimos el resultado del sorteo nos hizo mucha ilusión que nos tocara contra un equipo español y decidimos viajar para cumplir su sueño. Él quería ver un partido del Spartak en el extranjero y compré las entradas.

¿Qué se encontraron al llegar a Bilbao, en las horas previas al partido?

Todo era muy normal. Salimos del hotel temprano, con nuestras bufandas puestas. Fuimos a pasear por el centro e hicimos unas fotos en el Guggenheim. Conversé con algunas personas y una de ellas me preguntó que quiénes eran esos malditos rusos que iban a destrozar la ciudad. Le contesté que uno de ellos era el pequeño que tenía a mi lado. Noté que la gente esperaba una invasión de hooligans y tenía miedo.

¿Qué vio ya de camino al estadio?

Nos cruzamos con gente muy normal. Parejas, jóvenes y familias. Todo era muy amistoso, pero cuando llegamos al estadio aquello era muy diferente. Había jóvenes bebiendo y charlando tranquilamente, pero también se podían ver grupos de personas encapuchadas. Gente que te retaba con la mirada. Se notaba mucha tensión.

¿Sintió miedo?

Yo sé defenderme y no tenía miedo, pero estaba con mi hijo. Uno de esos chavales me dijo que si quería pelear y le respondí que no sabía a qué se refería. Yo sólo iba al fútbol con mi hijo.

¿Pero muchos aficionados del Spartak también provocarían?

La gran mayoría llegaron escoltados por policías, empezaron a recibir provocaciones y respondieron. Lo que sucedió fuera fue un desastre. Dentro del estadio el ambiente era muy bueno.

¿Qué va a pasar en el Mundial de Rusia?

En Rusia los antidisturbios están muy preparados para frenar estas cosas. Iré con mi hijo a algún partido porque sé que no pasará nada. Los aficionados no tienen nada que temer en el Mundial.