David o la sencillez que hace mejor al Espanyol

ESPANYOL

David o la sencillez que hace mejor al Espanyol

David López.

GORKA LEIZA

La resurrección del Espanyol ante el Atlético, y la mejora en el juego en Las Palmas durante la primera hora, tiene varios motivos.

Barcelona

La resurrección del Espanyol ante el Atlético, y la mejora en el juego en Las Palmas durante la primera hora, tiene varios motivos. Uno de ellos es la posición de David López, un mediocentro que aporta muchas ventajas.

Dinamismo del ataque. Uno de los principales problemas del Espanyol en las primeras 15 jornadas fue la gestión de la posesión en ataques posicionales. Solamente el binomio Darder-Gerard era capaz de mover el balón con sentido y generar superioridades o igualdades mediante sus pases. La entrada de David López añade un nuevo jugador con capacidad para relacionarse, para conducir por la zona central y con participación en el juego en tres cuartos de campo. Tanto en los primeros 70 minutos de Las Palmas como ante el Atlético, el Espanyol lanzó más a portería que su rival, un síntoma de su influencia en los ataques.

‘Box to box’. David es un jugador de distancias amplias en mediocampo. Puede colocarse entre centrales como llegar a finalizar en el área rival. Eso le da más variedad al equipo en la presión y en la salida de balón. Con David, el Espanyol gana otro mediocentro capaz de finalizar jugada con lanzamientos desde media distancia, como ocurrió ante el Atlético cuando Oblak tuvo que despejar a córner un balón envenenado del de Sant Cugat.

Posicionamiento defensivo. Cuando el Atlético dominaba el partido, el mediocentro perico organizaba a sus compañeros desde su posición de centrocampista. El trabajo defensivo de esa línea fue perfecto, sin pasillos interiores descubiertos y con un buen trabajo de los extremos. El líder pasa de la defensa al centro del campo, una declaración de intenciones. Eso ayuda a mejor esa línea en todas las facetas del juego.

Soluciones sencillas. A problemas complejos. El mediocentro acostumbra a perder muy pocos balones, una de las claves de los jugadores que juegan por dentro. El futbolista tiene buen uno contra uno defensivo, es inteligente en las coberturas y evita poner en riesgo a sus compañeros con una pérdida. Ante el Atlético apenas perdió un 10% de los balones que tocó, muchos de ellos en situaciones de presión alta del rival.

 

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