Moreno aterroriza Elche

ELCHE 0 - MIRANDÉS 1

Moreno aterroriza Elche

El Mirandés jugó desde el minuto 39 con diez por la expulsión de Urko Vera. El gol de Moreno permite soñar a los de Miranda y deja muy tocado al Elche.

El Mirandés le cuelga el traje de peor equipo de Segunda División al Elche. Ya no por puntos, sino por los argumentos que ambos equipos demostraron este sábado en el Martínez Valero en la final adelantada por la permanencia en Segunda División. Los ilicitanos han sido incapaces de tumbar a un púgil noqueado, a la espera del último golpe para confirmar su descenso. No lo hicieron ni con el empuje de casi 15.000 espectadores en las gradas ni con la superioridad numérica con la que jugaron desde el minuto 39. El mérito es del colista, que mantiene la cabeza alta y seguirá apurando sus mínimas opciones, cosa que los franjiverdes se han encargado de dilapidar con sus últimas cinco derrotas consecutivas.

El gol de Caros Moreno, al filo del minuto 90, premió las ganas, el coraje y el orgullo de un equipo que no se rinde, ante un rival que no se cansó durante la temporada de defender a un entrenador como Alberto Toril que dejó herido al equipo en la tabla y al que trasladó el muerto a Vicente Parras, técnico de la casa, para que tenga que ser él quien asuma el drama. Los futbolistas del Elche acabaron físicamente hundidos, evidenciando su incapacidad para trabajar a la altura de la exigencia y sin ser capaces de marcarle al conjunto más goleado de Segunda División. La impotencia de ganar al último alimenta las dudas para conseguir la permanencia, cuando por delante quedan las citas frente a Getafe, Reus, Cádiz y Oviedo.

Cumplió el Elche con la misión de salir envalentonado en los primeros compases del encuentro para intentar acorralar al colista y demostrar que los puntos no debían volar de casa. En el primer minuto, los de Parras acumularon su primer córner y su primera ocasión, de Nino que no acertó a rematar un balón suelto en el área pequeña, para encender la chispa de los cerca de 15.000 aficionados que recordaron mínimamente al ambiente de la grada de aquellas buenas tardes en Primera División. Borja Valle dio continuidad al buen arranque franjiverde, pero la mecha apenas duró unos minutos.

El Mirandés no dio la sensación de estar entregado al pozo de Segunda B y la presencia de Urko Vera como bastión en ataque mantenía encendida la llama de peligro. La lesión de Guillermo alteró los planes de Parras, que recolocó a Borja Valle en la mediapunta con Nino más cerca del área y Liberto, incansable, en la izquierda. A medida que se perdió el fuelle inicial, el equipo ilicitano se fue atascando en la creación, sin que Fabián y, sobre todo, Álex Fernández se hicieran con el control en el centro. La necesidad atenazó más al Elche que al Mirandés hasta que Urko Vera se borró de la final con una inexplicable agresión con el codo a Correa que le costó la roja.

Los instantes previos al descanso fueron de asedio local, provocado por el impulso de la superioridad numérica y por el arreón de aliento desde la grada. Borja Valle dispuso de la mejor oportunidad, en el 41’, con un gran cabezazo de Borja Valle, a centro de Liberto, al que el meta Roberto respondió con una excelente parada para enviar a córner.

Pablo Alfaro buscó apurar sus opciones de ganar y de permanencia manteniendo una referencia ofensiva con la entrada de Pedro. El Elche entró en esa fase de querer y no poder ante un rival en inferioridad clasificatoria en la tabla y numérica en el terreno de juego. Nino volvió a tener el gol, a pase de Pedro, pero su remate se fue a las nubes. El de Vera es la fiel imagen de la impotencia en la que vive hundido el grupo, incapaz de cualquier cosa. El árbitro, en cualquier caso, anuló esa acción por falta previa de Borja Valle. A esta acción respondió el otro Pedro, el del Mirandés, que también lanzó alto un balón suelto, envenenado, en el área de Juan Carlos. Parras decidió retrasar la posición de Álex Fernández en el doble pivote para adelantar a Fabián a la fase de elaboración.

El Elche se fue a por el partido con la entrada de Sory Kaba para pasar a jugar con tres delanteros junto a Nino y Borja Valle. El delantero del Ilicitano tuvo un cabezazo solo que se marchó fuera por poco y luego dos contras en superioridad en las que no eligió bien en el remate. El juego de los ilicitanos se desordenó, con cada futbolista haciendo la guerra por su cuenta y con la amenaza del Mirandés a la contra o en alguna acción a balón parado, vía por la que llegó su triunfo. Eguaras puso una falta lateral a la cabeza de Carlos Moreno que se elevó sin oposición en el área y sorprendió por arriba a Juan Carlos.

El estadio se heló, enmudecido e incrédulo, sabedor de que lo peor aún está por llegar. Los últimos cuatro minutos del tiempo añadido fueron el negro del velatorio de un equipo que huele a muerto, donde la expulsión de Provencio para acabar con nueve jugadores ni siquiera dio emoción, y al que solo una reacción milagrosa en el último mes de Liga puede sacar del pozo. En eso es en lo único que está a la par que el Mirandés, que sigue colista.

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