ATLÉTICO DE MADRID

Óliver, a su gente: "Gracias por hacer que sea feliz cada día"

El mediapunta del Atlético de Madrid inauguró su peña en Navalmoral. Más de un centenar de sus paisanos se reunieron para honrarle.

Óliver era ayer noche, en la Pizzeria M'Apetece, una sonrisa pegada a un cuerpo. Su Navalmoral de la Mata natal le recibió con vítores de héroe para celebrar la inauguración oficial de la Peña Morala Óliver Torres. Más de un centenar de sus paisanos se reunieron para honrarle. Tras un vídeo de imágenes de su trayectoria que provocaron cierto brillo en sus ojos (aguantó bien el tipo), dedicó palabras al gentío: "Es una alegría ver a los niños con mi camiseta. Los trofeos más importantes no están en las vitrinas, sino en mi casa. Son mi familia". "¡Viva la madre que lo parió!", se escuchó al fondo. "Gracias por hacer que sea feliz cada día", concluyó Óliver, radiante. Poco antes comentó la actualidad del Atlético, así como recientes hechos coperos. "Tiago es difícil de sustituir, por lo que hace en el campo y lo que dice fuera, es un jugador enorme que da grandes consejos. Pero la plantilla es amplia", comentó sobre la baja del portugués, a la vez que abrió la puerta a Augusto: "Es un jugador espectacular". La actualidad manda, y al ser preguntado por si los jugadores rojiblancos saben cuántas tarjetas acumulan, no pudo contener la carcajada: "Tenemos un cartel en el vestuario con todas las que tenemos". Cerró con un alarde de orgullo colchonero: "Ser del Atlético es muy fácil, a todos nos gusta".

Horacio López es el presidente de la peña. A sus 44 años, 28 como socio abonado del Atleti, ha impulsado junto a la Directiva de la peña esta iniciativa para aglutinar al pueblo en torno al fútbol. Ojo, al fútbol, no exclusivamente al Atlético: en la Junta son cuatro rojiblancos, dos del Madrid y dos del Barça. Con apenas un mes y medio de vida, ya cuenta con 98 socios, todos admiradores de Óliver. "Es un referente para la juventud, ejemplo de superación y compromiso. Lo pasó mal en sus inicios para llegar hasta donde está", resume Horacio, que recuerda al pequeño Óliver en los campos de Navalmoral: "Era un escándalo, con siete años jugaba con tíos de diez. Lo sacaban en las segundas partes y hacía cuatro goles, los volvía locos".

Ídolo de los moralos por su humildad

Fueron varios los vecinos que se dejaron caer por las proximidades de la Pizzería M'Apetece. Casi todos, al ser preguntados, conocen a Óliver y destacan la humildad de sus orígenes: "Su familia son gente muy querida en el pueblo. Yo a veces me lo quedaba cuando su madre trabajaba, lo he tenido en brazos con siete meses. Le quiero con locura, como si fuera hijo mío", dice Ramona, amiga de la familia. Otro vecino añade: "Es uno más cuando viene aquí, no es un divo, no se cree nada".