Barcelona - PSG: El Barça se clasifica e intimida

  • 1ª Parte
  • 15'
  • 30'
  • 2ª Parte
  • 60'
  • 75'
  • 90'
Barcelona

13' Neymar

33' Neymar

45' Sale Iniesta entra Xavi

54' Sale Busquets entra Sergi Roberto

74' Sale Luis Suárez entra Pedro

PSG

2' David Luiz

65' Sale Cabaye entra Lucas Moura

79' Sale Cavani entra Lavezzi

79' Sale Matuidi entra Rabiot

BARCELONA 2 - PSG 0

Barcelona - PSG: El Barça se clasifica e intimida

Dos goles de Neymar, uno después de un mágico slalom de Iniesta y otro tras pase de Dani Alves, devuelven tras un año de parón al Barcelona a los cuatro mejores de Europa.

El pase a semifinales de la Champions del Barça tardó en concretarse lo que tardó Iniesta en ponerse el mono de esquí, el casco, las gafas y toda la parafernalia alpina necesaria para superar defensas como haría Ingemar Stenmark con las banderolas de un descenso. Su slalom fue maravilloso. Superó a Pastore, Cavani y Cabaye, como el sueco eliminaba puertas en un Gigante, antes de ceder la pelota a Neymar, que fusiló a Sirigu en el minuto 14.

El golazo del Barcelona suponía el punto final a una eliminatoria que ya quedó había quedado sentenciada en el partido de ida, pero nadie imaginaba que el Barça volvería a destapar el tarro de las esencias en la vuelta, donde el equipo catalán abusó de un PSG inane ante el talento, la presión y la efectividad de los jugadores de Luis Enrique.

El partido acabó con la victoria del Barça por 2-0 (5-1 en el global, poca broma), pero eso es anécdota. Lo sustancial es que el Barça sigue reivindicando su papel en la aristocracia europea y el PSG continúa quedándose en las puertas. El Barça pasó a semis intimidando.

Este Barcelona tiene la extraña particularidad de ser un equipo tan sorprendente como fiable. Tanto puede ponerle el susto en el cuerpo a los aficionados en un partido de Liga como dar una lección de autoridad tres días después en los cuartos de final de la Champions. En ambos casos resulta fiable, pero cuando se gusta, es un espectáculo. Por momentos, dio el Barcelona de Luis Enrique la sensación de ser un equipo imbatible. Le falta continuidad, estética y sentido táctico, pero tiene el equipo blaugrana tal cantidad de argumentos a su favor que como pasaba con el famoso coñac: Un poco de Barça, es mucho.

Salió el Barcelona con el supuesto equipo de gala sin fiarse un PSG que aspiraba a la gloria de ser el primer equipo que superaba en terreno rival un 1-3 en la ida. Ante esta situación un equipo puede tener dos opciones: Una es la de guardarse las vergüenzas y tratar de pasar el trámite con la mayor dignidad posible y la otra es la de morir como un héroe. Eso es, cargando tan a lo loco para que un Tennyson se vea obligado a plasmar la locura del arrebato en un poema, una crónica o en un breve. De forma ominosa, el millonario parisino no fue merecedor de una cosa ni de otra.

Ni trabajó su virtud ni pudo el PSG quedar como un héroe. Se confirmó que es un guiñapo de equipo fruto del sueño lisérgico de un millonario que se cree que todo se puede comprar con dinero. Fue el PSG un pelele en manos del Barça que pasó la eliminatoria aplastando al rival al mismo tiempo que el mundo se preguntaba cómo diablos se lo hicieron estos chicos del jeque para eliminar al equipo de Abramovich adiestrado por Mourinho.

El golazo de Neymar en el minuto 14, tras el slalom gigante de Iniesta, ya dejaba las cosas claras respecto a la resolución de la eliminatoria. 20 minutos después, Alves ofreció a Neymar su primer centro templado de su plan quinquenal y éste, de cabeza, dejó claro que al PSG no le quedaba ninguna esperanza.

Los dos goles en contra de los parisinos era lo de menos. Lo fundamental era ver cómo el equipo francés no le daba una patada a un bote, no pasaba de medio campo y era la impotencia vestida de blanco.

En el segundo tiempo, el Barça se dio el gustazo de dar descanso a algunas de sus piezas clave. Xavi y Sergi Roberto entraron por Iniesta y Busquets y el partido apenas tuvo un escalofrío. Pero Ter Stegen se encargó de inocular bromuro a cada intento de reactivación de los franceses, que se fueron del Camp Nou con la misma cara triste que les queda a las banderolas del slalom gigante cuando Stenmark las descartaba como si fueran invisibles.

0 Comentarios

Normas Mostrar