Liga BBVA | Celta 2 - Osasuna 0

Aspas acude al rescate

El moañés abrió el marcador y Bermejo sentenció

<b>PRIMERA VICTORIA. </b>El Celta llega al parón de Liga con tres puntos en el bolsillo tras un buen partido ante un Osasuna que se hunde.
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La tarde no favoreció, ni mucho menos, el espectáculo. El excesivo calor a una hora intempestiva para darle patadas a un balón fue el principal obstáculo que tuvieron que superar Celta y Osasuna, aunque la forma de saltar el listón que puso Lorenzo fue bien diferente. Los locales afrontaron la barrera con garra, criterio y buenas intenciones, los navarros tropezaron antes de coger impulso. Nada más comenzar el encuentro, Bermejo pudo adelantar a los vigueses tras un gran pase de Iago Aspas, pero Andrés Fernández le ganó la partida. La réplica de los rojillos fue instantánea. Joseba Llorente silenció a Balaídos con un sensacional cabezazo que se estrelló en el larguero ante la atenta mirada de un Javi Varas que nada podía hacer. Ahí se diluyó definitivamente el Osasuna. Diez minutos duraron los de Mendilibar sobre el terreno de juego. A partir de ese momento, el Celta abrasó a su rival. Fue apretando el acelerador de menos a más, hasta que el adversario murió por asfixia.

El conjunto olívico fue superior en todos los aspectos del juego. Si además cuentas con Iago Aspas en tu equipo, las probabilidades de no salir victorioso son prácticamente nulas. El moañés ha comenzado la Liga pletórico, pero se le resistía el gol. Ayer volvió loca a toda la defensa navarra. Obligó a Andrés Fernández a hacer una estirada de dibujos animados, provocó una cesión que Álex López no aprovechó en su ejecución y forzó la primera amarilla de Arribas con un quiebro de funambulista. No estaba dispuesto a seguir teniendo la cuenta pendiente del gol y marcó, con un extraordinario cabezazo, mediada la segunda parte. El Celta se ponía por delante y Osasuna, lejos de plantar batalla, arrojó la toalla.

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Nuevo socio. Ante la ausencia de Quique de Lucas, Iago Aspas tuvo que buscar otro compañero para completar sus travesuras. Fue el día de Augusto Fernández. Su llegada creó gran expectativa y ayer las empezó a cumplir. Dominó la banda derecha a sus anchas, con la colaboración de un imperial Jonny (el joven debutante parecía llevar varias temporadas en Primera), y convirtió a Damiá en un juguete roto. Su centro en el gol fue, simplemente, perfecto.

Después de cumplir con creces, Herrera le dio descanso y en su lugar entró Toni. El coruñés mantuvo el nivel del argentino, e incluso lo superó. Le bastaron veinte minutos para reivindicar más presencia. Para enmarcar la jugada de la sentencia en el descuento. Mareó a la zaga rojilla y tras la obra de arte le regaló el gol a Bermejo. Es posible que apedillarse Krohn-Dehli sea más glamuroso que llamarse Toni, pero el danés aún debe justificar su fichaje. Los tres primeros puntos alejan al Celta de la zona de descenso a Segunda.

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