¡La vida es blanca!

Real Madrid - Barcelona | La contracrónica desde el lado blanco

¡La vida es blanca!

¡La vida es blanca!

Modric debutó a lo grande, el Bernabéu vivió un fiestón como en los viejos tiempos, el primer periodo fue un monólogo en blanco y blanco, el Barça fue digno en la derrota y Casillas y Valdés se salieron. ¡El Madrid ganó LA NOVENA!

88-46-87. El Madrid de siempre ha vuelto a su sitio natural, al trono del fútbol que nunca debió abandonar. Un Barça meritorio, sacrificado y profesional hincó la rodilla ante un Madrid que en el primer tiempo aplastó a su encopetado rival con grandeza, fútbol de altura y una intensidad sólo a la altura de gente como el madridista Rafa Nadal, que anoche fue el primer hincha de su equipo supercampeón en el Palco del Bernabéu. Se rompió el empate histórico entre los dos gigantes con un triunfo que deja las cosas en su sitio lógico, con los blancos hablando en primera persona y recordándole al planeta entero quiénes somos y de dónde venimos. El Madrid es mucho Madrid y siempre lo será. Los nietos de mi hijo, dentro de veinte años, seguirán viendo en la cumbre del palmarés a un equipo que viste de blanco y tiene más Ligas y Copas de Europa que nadie. Además, ya van 75 títulos oficiales a 74. La Liga y la Supercopa de España han permitido al Bernabéu volver a vivir noches de gloria, con 82.000 banderas ondeando en una maravillosa noche de verano. Escuchar de nuevo el We are the Champions fue como soñar despierto. Y enfrente un Barça respetuoso, señorial en la derrota y resignado, con Xavi y Messi asumiendo con sus gestos entristecidos que asistimos al definitivo CAMBIO DE CICLO.

Pepe es un héroe. Hay que rendir justicia con Pepe, un futbolista de una dimensión colosal. Su espíritu embraveció al Madrid y empequeñeció al Barça. Su sola presencia intimida al enemigo, adelanta quince metros la línea de presión y su facilidad para anticiparse para robar pelotas sólo está al alcance de un defensa descomunal. Pepe ha redimido todos sus pecados y anoche se abrazó a un Bernabéu que lo quiere como el hijo que sienta la cabeza y forma una familia ejemplar y feliz. Pepe y Casillas (¡vean qué foto más bonita!) lideraron el orgullo de un Madrid que logró convertir a Víctor Valdés en el crack de los subcampeones. En la ida fue el villano por su pifia con Di María, pero hay que reconocer que el portero azulgrana evitó una goleada de época. Eso sí, el Santo de Móstoles sacó dos balones a Pedro y Montoya que pusieron al Bernabéu a sus pies (o guantes, mejor dicho). Qué suerte tener un canterano y un capitán tan majo como persona y tan bueno en lo suyo. Y qué gozada ver a Ángel Villar entregándole la Supercopa. Villar se va a acostumbrando a dar Copas en el Bernabéu...

Cristiano, Best Player. El 7 viajará hoy a Mónaco y si hay justicia, la UEFA, a través de la votación de los periodistas, le dará el Premio al Mejor Jugador del Año. Messi e Iniesta son muy buenos rivales, pero el portugués fue el artífice de la mejor Liga de la historia y lo es de esta Supercopa, con un gol allí y otro acá. Cinco goles seguidos al Barça lleva este delantero galáctico (148 partidos, 148 goles). Obrigado, máquina.

El súper cocido. El espíritu de la gran victoria se cimentó en el Bar de Toñín el Torero, con un cocido imperial que degustamos con los veteranos Antonio Ruiz y Peinado (Pepe Goles), junto a los peñistas Darkko (presidente de la única peña del Madrid situada en el mismo Bilbao, ¡con un par!), Chelle, We are The Champions de Torrejón de Ardoz, Carabaña, Chuletón de Portonovo, Espinosa de Navacerrada, Es Fortí, Barrax, Herencia, Sa Pobla, Rincón de Soto y Balbino de Brujas, el vikingazo de la Peña Middelkerke. Todos festejaron el nacimiento del REAL MODRIC. ¡Campeones!