El Olympique se recluye para solucionar la crisis


A cincuenta kilómetros de Lyon, la hospedería Clairfontaine, un pequeño establecimiento rural casi colapsado por la nieve, sirvió de cuartel general para el equipo de Aulas. Primero llegaron los jugadores, que pasaron la mañana haciendo estiramientos. Luego, varios coches con los miembros de la directiva. Justo antes de esto desalojaron a AS de las inmediaciones.
Este podría ser el segundo año sin títulos para los franceses, que venían de ganar siete ligas seguidas (amén de las Copas de Francia). Los 74 millones de euros de inversión de esta temporada no han servido para nada. Lisandro (18), Gomis (15), Bastos (18), Sissokho (15) y en el mercado invernal Lovren (8) no han mejorado el juego tras las bajas de Pernambucano y Benzema.
El dedo acusador señala al técnico Puel, al que Aulas dio plenos derechos para fichar (también es miembro del consejo de administración). El presidente quiso quitarse de la primera línea de fuego, del foco de atención y las críticas.
Completan el ciclo de la crisis los jugadores, que empiezan a dudar de su técnico. Sobre todo, de sus formas autoritarias, de que el discurso sea el mismo siempre para todos los jugadores, sea cual sea su nivel de rendimiento. Las estrellas empiezan a cansarse... Algo que intentó solucionarse con el retiro a las afueras, a Clairfontaine.
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El sistema y las rotaciones
Las principales quejas de los jugadores, en cuanto a lo meramente deportivo (no las hacen de cara a la prensa) se centran en dos aspectos. Por un lado en las excesivas rotaciones (justo lo que le pasó al principio a Pellegrini). Por otro, el sistema 4-3-3 que impide que el juego sea fluido. Todos estos temas se pusieron en común ayer. Además, la tarde se dedicó al visionado de unos vídeos del Madrid. Por otro lado, Puel se reunió con parte de los directivos de la entidad.



