"Es importante ser fieles al estilo propio del Madrid"
Los protagonistas de la final de 1981 dan su versión a AS


Algunos le llamaron el Madrid de los García por los apellidos comunes. Otros buscaron en esos nombres castizos un símil de futbolistas comunes. Nada más lejos de la realidad. AS juntó a ocho de los protagonistas de la final perdida en el 81 ante el Liverpool. Un grupo de futbolistas que llevó el nombre del Madrid a lo más alto. "No se llega a una final de Copa de Europa por suerte", argumentan.
La cita es en Casa Juan. Del Bosque y Sabido son los primeros en aparecer. Los demás llegan con cuentagotas. Presenciamos gestos de cariño entre ellos, se cruzan piropos, vaciles y anécdotas (piden que algunas no salgan de la habitación), y por el trato que entre ellos se dan adivinamos cuál fue el secreto de aquel Madrid: "Éramos, por encima de todo, amigos. No había celos ni envidias. Cada uno asumía su rol. Salíamos, quedábamos para cenar, nos reíamos". Definición que remata Del Bosque: "Un equipo sencillo, de gente normal y de mucha calidad".
Agustín piensa en aquel viaje a París: "Nos quedamos en el Trianon Palace de Versalles, un castillo, en el mismo de la final de 2000. Un error. Estábamos alejados del mundo y en París había un gran ambiente. Fue el primer gran éxodo de la afición: 30.000 españoles. Pero no pudimos vivirlo".
Los recuerdos brotan. García Hernández: "Fue el primer partido en el que llevamos publicidad. Las rayas de Adidas vistieron el hasta entonces blanco impoluto". García Navajas: "Cunningham estaba tocado. Y Stielike tampoco debió jugar. Bizcocho le había dado un pisotón ante el Betis". Entra Santillana: "Fue una decisión política. Uli jugó porque querían enseñarlo para luego poder venderlo". Sabido: "Los dos equipos llegamos en una situación anímica distinta. Acabábamos de perder la Liga ante la Real en el último minuto y ellos al revés".
"Hubo dos ocasiones. La vaselina de Camacho y otra más", dice García Navajas. "¡Yo le puse aquel balón entre líneas!". Santillana: "Para mí fue frustrante. Cuántas noches pasé soñando, como capitán, con que levantaría aquella Copa. Era mi última oportunidad. Yo no tuve ni una sola ocasión durante los 90 minutos. Imaginaos el partido que hicimos de malo. Me dedicaba a tapar las subidas de los laterales". Se oyen varias voces: "Es importante ser fieles al estilo del Madrid y no lo fuimos".
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Es un mal trago, pero llega el momento de hablar del gol de Alan Kennedy. Antes de que García Cortés abra la boca (suya fue la patada al aire), le arropan sus compañeros: "El balón botó mal en la línea. La cal sobresalía como tres centímetros del césped y además estaba congelada". García Cortés: "Fue muy duro, me quedé más rato solo en la ducha llorando. Cuando llegué a Madrid, cogí la cinta donde había grabado el partido y la tiré por la ventana. Se hizo añicos".
Julio Iglesias. También hay tiempo para reír. López Serrano aclara la leyenda de Julio Iglesias. ¿Estuvo allí?: "Se tiró el tío dándome la vara quince días para que llevara a todo el equipo al Madame Regine. Yo le dije: 'Pero somos 76 personas'. Termina el partido, palmamos y allí que nos plantamos todos deprimidos con el autobús, en la puerta del Regine. Y sale el de la puerta: 'Esta lleno'. Bajé: '¡Esto no se le hace al Madrid!'. Me paró Mendoza, y todos de vuelta al Castillo". Pineda: "Bueno, no todos. Yo terminé viendo a Julio Iglesias. Juanito, Stielike y yo salimos de allí a las cinco de la mañana bastante cargaditos. ¡Y nos querían cobrar! ¿Cómo? ¿Cobrar qué? Y nos fuimos sin pagar. Resulta que en la puerta paró un Rolls y se bajó el Iglesias. No os imagináis. Le pusimos a caldo". Pineda finaliza la anécdota: "Yo le tiré los penaltis con el Castilla para una película que hizo para Italia. La producía Valerio Lazarov".



