Amistoso | Orihuela 1 - Hércules 3

El equipo aprende a sufrir y remonta a balón parado

Blas Pérez, Montenegro y Albacar firman los goles del triunfo

<b>EFECTIVOS. </b>Los jugadores del Orihuela no pudieron evitar la victoria ayer del Hércules.
David Esteve
Redactor fútbol
Redactor de Diario AS desde 2007. Licenciado en la Universidad Cardenal Herrera CEU de Elche, el periodismo fue su gran vocación desde siempre. Entró como redactor de fútbol en Alicante, pero con el paso de los años se considera un periodista polivalente, capaz de contar historias del Hércules, Valencia, Villarreal, Elche o Levante.
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La de ayer no fue una prueba más. Si los anteriores bolos veraniegos, a excepción del disputado ente el Levante y el Villarreal, sirvieron de poco, el encuentro de ayer fue un fiel espejo de lo que se puede encontrar el Hércules en Segunda División. Es decir, tarjetas, faltas, barullos dentro del área y sobre todo jugadas a balón parado, que ayer fueron claves para remontar un partido muy trabado. El Orihuela, que tiene más pinta de Segunda División que de Segunda B, mostró todas sus credenciales para poner al Hércules en más de un apuro.

El conjunto de Goiko, lejos de amilanarse tras el tanto anotado por Ribera, apeló a las jugadas de estrategia para imponerse al final con cierta autoridad. Fueron las jugadas a balón parado, un arma que ha intentado pulir el técnico blanquiazul en sus primeras semanas de trabajo, fue la clave del éxito. Esa que puede llevar al Hércules a llevarse los puntos cuando el campo se ponga cuesta arriba. Si Tote y Blas Pérez se habían compenetrado a la perfección en anteriores choques, ayer Montenegro y el panameño mostraron su complicidad para empatar el partido. Precisamente, el centrocampista argentino se reivindicó unos días antes de que Mariño pueda apuntalar el centro del campo. Montenegro, que dio el primero y marcó el segundo de falta, lideró la remontada blanquiazul.

Nicolás, el futbolista que más miradas congregó en la tarde de ayer, se mostró rápido, implicado y con cierta vocación ofensiva. No obstante, su falta de acoplamiento fue latente. Pero el galo pasó el examen con nota.

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Hasta que el Hércules le dio la vuelta al partido, el Orihuela bordó por minutos un fútbol de ataque y toque. Su cuadrado mágico, compuesto por Verza, Tevenet, Diego Ribera y Kiko Ratón, volvieron a demostrar que el proyecto amarillo va en serio.

Tras el segundo acto, en el que los cambios rompieron un poco el ritmo del partido, el Hércules mostró otra vez su pegada en los libres directos. En esta ocasión, Edu Albacar firmó el tanto de la noche al colocar el esférico en la misma escuadra. Borreguero, que no piensa defraudar a Goiko, escondió el balón y el partido terminó ahí para el conjunto escorpión. La efectividad, la pegada y el hambre por seguir engrasando una maquinaria de lujo llevaron al Hércules a conseguir el triunfo de la seguridad.

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