España tira de los goles de Adrián y acaba líder
En octavos le puede tocar la gran bomba: Brasil


España está en octavos. A primera vista no es mucho mérito, analizando la entidad de los rivales del grupo, pero otros han sufrido también para lograrlo y por lo tanto es justo verlo así. A partir de ahora llega el momento de competir, de demostrar que en la cantera no sólo se forman talentos, sino también ganadores. Uno de ellos es Adrián López, el delantero del Deportivo. Un tanto suyo en el Camp Nou tras llevarse la bola al pisarla dejó boquiabiertos a propios y extraños. Anoche, ese desparpajo natural volvió a salir a la luz ante la implicada Jordania.
Todo vino tras fallar un mano a mano clamoroso que el asturiano mandó a los pies del guardameta. Su ataque de rabia se vio traducido en tres goles, de inteligencia, de olfato, de rematador, de todos los tipos y colores. Con ellos parecieron acabarse el encuentro y las cuentas. Ni España estaba dispuesta a frenar en su empeño ni Uruguay se veía con fuerzas en su encuentro ante Zambia de hacerle frente en este órdago goleador. La Selección era primera de grupo.
Alternativas. La noticia de acabar como líderes era buena, pero la hacía mucho mejor el hecho de que sobre el campo hubiera prácticamente un equipo distinto al que comenzó de titular el campeonato. España no tiene un jugador que sobresalga del resto, quizá Piqué, pero el grupo que lo conforma es el más completo de cuantos hay en Canadá. Marcos, Granero, Adrián González o Iriome, que ayer estrenaron titularidad, lo dejaron patente.
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Con la mente en los octavos, al equipo de Ginés Meléndez le faltó lo mismo que ante Zambia, hundir a su herido rival. De ahí que una mala jugada de estrategia a favor acarreara una contra en la que los jordanos acortaron distancia. Parecía increíble, pero el control del partido se le escapaba a la Sub-20. El panorama cambió, el equipo español se metió atrás y Jordania le puso más picante al asunto con un golazo de falta de Salim, sin duda el mejor jugador de los asiáticos durante todo el torneo.
Tocaba tener paciencia, manejar el balón, distribuirlo de lado a lado. Haciendo esto no habría más problemas, porque la Selección seguía llegando con fluidez. En una de esas acciones, Marcos remató de cabeza y sentenció el choque. Era momento de pensar en octavos, de pensar en ¿Brasil?



