Vinicius paga la factura
Aglutina el rapapolvo del Bernabéu al equipo blanco. Pitado ante el Alavés, aún le pesa su insubordinación del Clásico, interpretado como el inicio del fin...

Pedir perdón a tu propia afición, y por dos veces, después de meter un golazo de bandera pasa desde ayer a ser una de esas imágenes que se quedan prendidas en la retina del Bernabéu. Casi tan llamativa como cuando en el mismo escenario, en 2019, un jovencísimo futbolista estalló a llorar de pura liberación por meter un gol tras haber sido objeto de escarnio en redes por su falta de puntería. Los dos son el mismo, es Vinicius. Y en ambos casos por tener al Bernabéu, como suele decirse castizamente, mosca.
Aunque los decibelios no hicieron estallar el pitómetro con el 7 cuando apareció ni cuando tocó los primeros balones, silbidos recibió. Bastantes y varias veces. Los pitidos per se no explican esas dos manos juntas cielo pidiendo perdón. Pero dado el silencio del brasileño ante los micrófonos o en sus redes sociales, sólo queda la interpretación. Una petición de clemencia a la afición madridista pero el porqué exige ahondar, como en Inception, en otro nivel más profundo de interpretación: que se le tenía tomada la matrícula desde el famoso incidente con Xabi Alonso en el Clásico. Otra capa interpretativa más sería, acudiendo a otra frase hecha, que está pagando la factura de un mal año del equipo porque el madridismo detecta aquella insubordinación pública como el origen cataclísmico de esta temporada fallida del Madrid.
De que se fuera el -al menos de inicio- ilusionante Xabi, de que le sustituyera el insuficiente Arbeloa y de que el único acicate de aquí al final sea ganar el Clásico más para evitar males mayores que para que sirva de algo. Dado que ya sólo queda pensar a futuro, Vini también lo hace. Golazo, petición de perdón e intento de comenzar a pulsar el botón del reset.
De capa caída
Vinicius absorbe el rapapolvo al vestuario pero también el particular por un año bien irregular. Con 18 goles es, por el momento, su peor temporada desde que es titular (las últimas cinco). Ya el complejo año pasado (22 dianas) dio un paso atrás con respecto a su mejor registro, que fueron los 24 tantos de la 2023-24 (el curso de la Quince, donde vio portería). Puede remediarlo, pero ya será en partidos intrascendentes.

Su decrecimiento numérico también alcanza a su otra enorme faceta ofensiva, la de generar asistencias para sus compañeros. Sus 14 pases de gol, aún teniendo al lado a Mbappé, se traducen en su segunda peor campaña como asistente. Está viendo menos puerta y está viendo menos a sus compañeros.
A vueltas con la renovación
Un reseteo personal de Vinicius que debería ir aparejado a la concreción de su tan manida renovación, bien encaminada. Arbeloa dice que “no hace falta una revolución” pero el club, la haga en verano o no, ha de establecer con hechos sobre qué manos deja el Madrid de la 2026-27. No sólo el técnico, aún más importante es si las superestrellas han aprendido la lección de esta campaña en vez de barrerla bajo la alfombra.
Otro gesto del brasileño que podría interpretarse en clave de futuro es la foto que publicó tras el encuentro en sus redes sociales. No fue a del perdón que pedía al Bernabéu, ni la del buen tanto que consiguió. Vinicius publicó una imagen suya besando el escudo del Real Madrid. Una declaración de amor en toda regla en un día complicado, en el que los focos volvieron a apuntarle, y que se suma a los muchos que ha habido esta temporada.

Noticias relacionadas

Goles a cambio del perdón
El Madrid, como informó este periódico, quiere cimentar sobre Vinicius y Mbappé, otro que por cierto se llevó una breve pitada por tirarse una frivolité con una vaselina fallida en vez de asegurar el 2-0. Para tomar nota.
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí. ¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí





Rellene su nombre y apellidos para comentar