Primera | Real Madrid

Tres pichichis blancos

Tres cracks que marcaron época analizan las opciones de Van Nistelrooy de ser pichichi. Entre los tres suman nueve trofeos en el Madrid. Pahíño también lo ganó con el Celta, Amancio con el Depor y Di Stéfano con River y Millonarios.

Amancio, Di Stéfano y Pahíño apuestan por Van Nistelrooy, pero tienen claro que el goleador depende sobre todo del equipo.
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
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Hace tantos años que no se ven que apenas son capaces de echar las cuentas. Di Stéfano y Pahíño son los primeros en llegar al Palco de Honor del Bernabéu. Se acercan, pausados por la edad, y se funden en un abrazo. "¡Háblame en gallego!". Di Stéfano complace a su amigo: "¡Fala Manuel!". Pronto se ponen al día sobre el estado de sus achaques. Los dos fueron operados con éxito del corazón hace dos navidades. "Estuve tres meses en la UCI y cuando me desperté me parecieron tres días", asegura Pahíño. "Yo estuve un mes y me pareció un día...".

Amancio les sorprende por detrás. "¡Otro gallego, y de los buenos!", comentan. "¿Los hay malos?", pregunta el recién llegado, que completa la terna de pichichis que AS ha reunido para analizar la situación del Madrid y de su máximo goleador, Van Nistelrooy, que con 21 tantos tiene muchas posibilidades de convertirse en el décimo jugador del Madrid que lo consiga.

El equipo. Di Stéfano abre fuego: "A todos nos hizo mucha ilusión ese galardón, pero tampoco es cuestión de sacrificar al equipo para conseguirlo. El egoísmo no sirve. Los goles se hacen para el equipo y el equipo está trabajando para ti. Yo marcaba porque era mi obligación". Pahíño le interrumpe: "Tu preocupación también era dar espectáculo". Y Amancio apostilla: "Los míos fueron minipichichis, con pocos goles, con 14 y 16, y empatado con Gárate y Luis, del Atlético. Eso sí, fui también pichichi de Segunda con el Depor. Marqué 29 goles. Mi récord".

La Saeta marcó 27 tantos en 28 partidos en su primera temporada en el Madrid. ¿No necesitó adaptación?: "Yo llegué con 26 años y ya había sido pichichi en River en el 47 y tres veces en Colombia. Pero si metí goles fue por mis compañeros. La palabra clave es 'equipo". Pahíño se anima: "¡Pero oye! Había que echarle muchas agallas para ser pichichi, como yo, en un equipo modestísimo como el Celta (1948)".

Antes de llegar a Van Nistelrooy, es inevitable que salga el nombre de Puskas. Todos coinciden: "Era mejor persona aún que futbolista, que ya es decir. Con la izquierda ha sido el mejor rematador. Eso sí, la derecha la tenía para caminar. Aunque con la izquierda le pegaba seco que ni la veías. ¡Cuántos balones de los de hoy hubiera destrozado!". Amancio continúa: "Bueno, Pancho vino con más de 30 años. Si hubiera llegado antes habría marcado récords históricos". El tono de Di Stéfano es ahora de enfado: "¡Y qué más da lo de la edad! Mirad a Van Nistelrooy. Hombre, si tuviera sesenta... la cosa cambiaría, pero con 30 está cumpliendo de maravilla". Amancio continúa: "Tiene un gran remate y sabe colocarse y rondar la última línea de los defensas. Y se nota que se cuida. Mire, un jugador que no se cuida, además de perjudicarse él, está perjudicando al resto de sus compañeros".

Otro que siempre se ha cuidado es Raúl. ¿Cómo le ve La Saeta? "Yo hablo por mí. Me adaptaba a las necesidades del equipo. Cuando había que defender defendía y cuando había que atacar lo hacía. Yo buscaba la pared. No me alejaba nunca del compañero que tenía la pelota". Amancio aporta más datos: "A mí Miljanic me retrasó en alguna ocasión, pero yo no creo que jugara en la media ni dos o tres partidos. Raúl sí que ha sido más castigado en ese sentido. Yo creo que debería de jugar siempre en el área porque el delantero automatiza unos movimientos".

Raúl aparte, a Amancio los recuerdos le llevan a su primera época, cuando se cercioró del poder de mando de Di Stéfano: "Disputé uno de mis primeros partidos con el Madrid en Ghana, un amistoso. Vi que la camiseta no llevaba escudo antes de ponérmela y lo dije, y el gran jefe (Di Stéfano) pasaba por ahí, y me dijo: 'Es que para ponerle el escudo, primero hay que sudarla'. Fue una buena salida". El aludido toma la palabra: "Empatamos 3-3 y casi se muere Pachín de una urticaria que le dio en el autocar. Se le hinchó la cara Le picaba tanto todo que andaba en pelotas por arriba del autobús".

Otros tiempos. AS reconduce la conversación al asunto goleador. ¿Era más fácil marcarlos antes que ahora? Di Stéfano: "Ahora es mucho más difícil. ¡Para mí, ahora, que tengo 80 años!" (risas). Pahíño contesta con seriedad: "Si analizamos los campos de antes, el balón de antes y las botas de antes que pesaba cada una como dos de ahora... En estos tiempos las condiciones son mejores". Di Stéfano le rebate: "Yo usaba unas botas muy livianas, una bota argentina que me mandaban de toda la vida. Teniendo tres pares te duraban seis años". Pahíño insiste: "Pues las mías llevaban en la puntera unas placas de acero".

La complicidad entre Pahíño y Di Stéfano es manifiesta. A los dos les brillan los ojos por volverse a ver. Si no coincidieron en el Madrid, ¿de dónde viene esa amistad? Di Stéfano: "¡Los futboleros nos conocemos todos! Además, al primer año de irse Manuel vino con el Deportivo a Madrid y nos ganaron 1-2, con dos goles suyos". Pahíño hace memoria: "Y nos fuimos con el difunto Muñoz a Cuatro Caminos, al Culisca, para comer marisco". Y Amancio disfruta de lo que escucha: "¿De qué año estáis hablando? ¿De 1954? Pues yo llegué en 1962 y Culisca todavía existía. Zárraga iba mucho ahí y a San Mamés, otro que había de marisco".

Alfredo, ¿cómo era Pahíño como jugador? "Era profundo. Un delantero centro rompedor. Yo la palabra ariete no la conocía. La conocí aquí cuando vine a jugar las Bodas de Oro del Madrid con Millonarios. Yo me decía: '¿Ariete, y eso qué será?". Los recuerdos asaltan otra vez a Pahíño: "Yo me acuerdo que jugamos en Caracas contra Millonarios cuando tú estabas allí, y jugaba con nosotros Joseíto, que era muy dicharachero con el balón y sin el balón. Y hay una jugada en la que por intentar regatear en exceso acabó estrellándose con varios y se escuchó: '¡Ché, Joseíto, que esto no es una plaza de toros!". La Saeta aclara esta anécdota nada caballerosa para Millonarios: "¡Yo no se lo dije, se lo dijo un compañero, Berlesconi, y le llamamos la atención después! La cuestión es que ganó el Madrid. Le pisaron la pelota y Joseíto pasó de largo".

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Los peros. La conversación nos lleva a las causas de la recuperación milagrosa del Madrid. Pahíño: "Últimamente ha habido suerte, pero también es cierto que se nota un cambio de actitud". Amancio lo corrobora: "Los últimos resultados han influido". Y Di Stéfano filosofa: "Hay una tesis: cuando hay un equipo ganador con buenos jugadores, si corren un poquito más que el adversario ganan el 90 por ciento de las veces. Lo malo es creerse un fenómeno!". ¿Y cuándo ha pasado eso? La Saeta continúa: "Lo de los Galácticos mató al Madrid. Yo no los vi por ningún lado. Fue un negocio para la prensa. River era La Máquina porque el tren pasaba por detrás y la gente lo veía y cantaba. ¿Pero qué es eso de Galácticos? ¿Tienen cuatro patas o qué? Y algunos se lo creyeron, que eso fue lo peor".

Y para terminar, la gran pregunta: ¿ganará el Madrid la Liga? Pahíño: "Yo soy escéptico". Amancio: "Yo, sobre el papel, lo veo mal". Y Di Stéfano: "Lo importante es no cantar victoria y no contar con el huevo en el culo de la gallina. Te matan la gallina y".

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