La UEFA sólo sanciona a Kahn con un partido
Rehuyó el antidoping, insultó al médico y se lió a golpes


La UEFA sancionó a Kahn con un partido de suspensión (el que el Bayern disputará en San Siro contra el Milán en la ida de los cuartos de final de la Champions) y una multa de 15.000 euros y castigó a Lucio con otros 10.000 por las irregularidades que cometieron en el control antidoping del pasado día 7, tras el partido en el que el Bayern eliminó al Madrid de la Copa de Europa. El Comité de Control y Disciplina ha sido benévolo con los jugadores si nos atenemos a lo que el inspector de la UEFA, el griego Sofokis Pilavios, escribió en su informe, documento al que accedió AS.
Kahn y Lucio se saltaron a la torera el artículo 2 del Código Mundial Antidopaje que establece como "falta muy grave alterar o entorpecer el proceso del control antidoping" porque incumplieron reiteradas veces el protocolo, no atendieron a las instrucciones de los oficiales, insultaron al médico, se ausentaron e incluso llegaron a dar golpes al mobiliario de la sala. Tal fue el escándalo que montaron, que el Real Madrid, ya en la noche del 7 de marzo, presentó una protesta verbal ante la UEFA que, 48 horas después, ratificó por escrito pidiendo una sanción para los jugadores del Bayern razonando que "su comportamiento no es un buen ejemplo para el resto de futbolistas".
Kahn fue el primero en cometer una irregularidad grave cuando se ausentó de la sala del control antidoping, algo que está expresamente prohibido por el reglamento de la UEFA. El portero desapareció entre las 22:45 y las 23:15 horas de aquella noche "con el ánimo, al parecer, de darse una ducha en el vestuario de su equipo", según el informe de Pilavios. Cuando regresó no dio más explicaciones y se puso a hablar con su novia (el portero dice que le esperaba su familia para cenar, pero el informe del inspector griego dice claramente que Kahn habló con su novia) por el teléfono móvil. Luego entregó al médico-jefe del control antidoping, el austríaco Franz Krösslhuber, una muestra de orina que el doctor rechazó porque "no ha sido recogida en mi presencia, tengo que ver cómo llena el bote y no lo he visto. Usted que es un jugador experto ya conoce el reglamento". El capitán del Bayern, al ser requerido para pasar de nuevo el control, montó en cólera, le dio una patada a una silla y se encaró con el médico: "Yo soy alemán y usted austríaco, y somos distintos...", le dijo.
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Tensión.
Pasada la una de la madrugada, y después de varias horas tensas con palabras fuera de tono y aspavientos, Kahn orinó en presencia del médico, pero no pudo completar los 75 mililitros que exige la norma, y tuvo que volver a hacerlo. Se vivieron nuevos momentos de tensión, pero al menos no había menores en la sala. Lucio, el compañero de Kahn, ya se había ido y se había llevado con él a su hijo de sólo 4 años que, también contra la norma, le acompañó en la sala del control antidoping. El doctor Krösslhuber justificó ante el inspector Pilavios que "no dije nada sobre la presencia del menor en la sala para evitar que creciera la tensión, que ya era muy alta". Pilavios cierra el informe asegurando que "los sucesos son aún más inexplicables porque son dos jugadores expertos".



