Wolf-Ruthart Born

"Gritaré en el palco, pero con moderación..."

El embajador alemán en España, curtido en destinos como Ankara o México DF, ha visto interrumpir cumbres para seguir el fútbol.

<b>DISEÑO DE SU HIJO. </b>El embajador ha mandado confeccionar 150 camisetas como esta.
Marco Ruiz
Redactor Jefe Real Madrid
Nació en Granada en 1977. Licenciado por la Universidad Europea, entró en AS en 1999, por tanto, es canterano y ‘one club man’. Tras hacer la información del Atlético dos años pasó a formar parte de la sección del Real Madrid, de la que ahora es su Redactor Jefe. Cubrió la Eurocopa de 2008, tres Mundiales de Clubes y una final de Champions.
Actualizado a

¿Su primera vez en el palco?

La segunda. La primera tuvo que ver con una cuestión del Mundial de Alemania. Un cosa es ver el fútbol delante de la pantalla, sin la corbata, con una cerveza en la mano, y otra verlo en directo Es una emoción distinta.

¿Le costará trabajo reprimirse?

Un poco. Gritaré, pero moderadamente. No suelo frenar mis emociones.

¿Tiene simpatía por algún equipo de la Liga alemana?

Son ya varios los años que llevo deambulando por el mundo. Pero antes de eso admito que el equipo del que más cerca me sentí fue del Colonia, próximo a donde nací.

¿Y el Bayern?

Viví durante una época en Múnich, pero en aquel caso apoyé al Múnich 1860. Recuerdo el cántico: "57, 58, 59 ¡Sesenta, sesenta!". (Levanta los brazos y agita el cuerpo, como si estuviera en la grada).

¿Y en España, qué equipo prefiere?

Recuerde que soy diplomático. Mire, le cuento una anécdota que me pasó al poco de llegar a España (hace casi un año). Sin saberlo, llevé a una recepción en el Ministerio de Asuntos Exteriores una corbata con los colores del Barça. Y ante la mala reacción de mis colegas, hinchas del Madrid, sólo me salvó que al girar la corbata estaba fabricada en Bolonia. Eran también los colores del Bolonia, donde yo estudié. Mi mujer es italiana y me la había regalado. ¡Fíjese cómo salí de esa situación!

¿Sirve el fútbol para exportar la imagen de un país?

A veces se exporta también la mala imagen, como sucedió hace poco en Italia u otras veces en Alemania...

¿Cómo erradicaría la violencia?

Es una cuestión de educación de la juventud, incluso desde los clubes mismos, que también son empresas y que tienen la obligación de crear la corporative image para que todos los aficionados, socios o no, se comporten bajo ciertas pautas.

¿Haría falta más diplomacia en el fútbol?

El fútbol también está lleno de diplomacia. Las declaraciones que leo y escucho suelen ser correctas, la gente sabe cómo manejarse cuando viaja al extranjero Es un mundo muy profesionalizado.

¿Es común hablar de fútbol en las recepciones oficiales?

Depende del invitado. Trabajé durante varios años para un canciller federal. Fue invitado por los franceses y justo durante la cumbre jugaba la selección alemana. El canciller, que ya no lo es, preguntó a sus anfitriones franceses: "¿Tienen ustedes televisión?". A partir de ahí se interrumpió la sesión política y todo el mundo vio el partido. Esto ocurre... El ex presidente alemán Johannes Rau, que falleció, era un fanático y conocía con exactitud los resultados de cada jornada.

¿Cómo se ve al Madrid fuera?

Mire, personalmente yo lo asocio con la capital de España, por Madrid, y con la realeza, por Real. De hecho, el escudo tiene una corona. Esas múltiples asociaciones son comunes en la gente que oye Real Madrid en Alemania.

En España, tiempo atrás, se relacionó al Madrid con el régimen de Franco.

¡Por Dios! Ha corrido mucha agua por debajo de ese puente. Los esqueletos del pasado tienen que quedarse en los armarios del pasado.

¿Llegó a conocer a Schroeder?

Trabajé estrechamente con él. Jugaba al fútbol muy bien. Se pensó que iba a jugar profesionalmente cuando era presidente de los jóvenes socialistas. Una vez, en México, Fox nos invitó al Cruz Azul y los dos jugaron con los juveniles. La prensa le pidió a Schroeder que tirase un penalti. Habló con el portero: "No te preocupes, que va flojo". El canciller chutó en mangas de camisa y corbata.

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Justo. De hecho, en aquel viaje se sentaron Klinsmann, que también había venido, y Schroeder entre los chicos a hablar casi dos horas. Klinsmann dijo una cosa que me impresionó: "La cantera alemana se agota porque los niños no pueden jugar en la calle, por el tráfico".

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