Fernando Sanz: otra vez futbolista por un día
Fernando Sanz se saltó ayer el protocolo y se entrenó con sus subordinados. La imagen tampoco chirrió, porque hace apenas dos meses el presidente compartía vestuario con todos. A Sanz le apretaba demasiado la corbata. Necesitaba sudar. La imagen sólo fue tomada por AS.


No quiso pasar por encima de nadie. Respetó los códigos y pidió permiso a Marcos Alonso para cambiarse en el vestuario con sus ex compañeros (sobre los que ahora manda) y salir al césped del campo anexo a La Rosaleda para entrenarse con la plantilla del Málaga por primera vez desde su toma de posesión en julio. Fernando Sanz protagonizó una escena inédita en el fútbol: un presidente entrenándose con sus jugadores. Imaginen la escena en Barcelona con Laporta, en Madrid con Ramón Calderón y Cerezo o en Sevilla con Del Nido y Pepe León. Sucede que en el caso de Sanz la explicación es muy fácil: a finales de julio todavía era futbolista en activo. Se entrenaba en Cartaya con el resto de la plantilla. Los que están cerca de él dicen que Fernando lo está pasando mal, que a él le encantaría estar ahí abajo, partiéndose la cara con el equipo. Pero sus circunstancias son otras. Por eso debe conformarse con ratos como el de ayer, en el que se entrenó la hora y media con el equipo. "Se nota que lleva dos meses fuera", bromeó Romero. Pero Sanz incluso marcó un gol en el partidillo. "Lo hice sobre todo por quitarme el mono. Llevaba tiempo sin entrenarme y se echa de menos. Además, aguanté la hora y media y no tengo agujetas. Tampoco hace tanto que dejé de jugar".
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Sanz también lo hizo por liberar tensiones después de una semana de lo más agitada, en la que ha hecho oficial la reestructuración definitiva del fútbol base y ha destapado numerosos casos que demuestran que es posible que el Málaga estuviese tan sucio como algunos pensaban. El más travieso con el presidente, por supuesto, fue Sandro, que no paró de buscarle las cosquillas toda la mañana, como en los viejos tiempos. Sanz conoce muy bien el valor de tener a Sandro en la plantilla por el carácter del fino centrocampista canario. Líder espiritual del Málaga ya en tiempos de Peiró, el presidente no sólo midió su fichaje en términos futbolísticos, sino por su capacidad de unión en la caseta.
Sanz creyó que, al llegar tan temprano, escaparía de las cámaras y los fotógrafos. Sin embargo, AS captó las instantáneas de su vuelta a los entrenamientos. Es de suponer que a partir de ahora volverá a frecuentar poco los campos de entrenamiento. Lo suyo ahora, por más que no lo desee, es poner en orden un club que tiene aún muchas cosas por medio.



