El arranque del Barcelona deja en evidencia al Madrid
Su exhibición en la Supercopa contrasta con el pobre juego blanco.

Cuando faltan doce días para el inicio de la Liga, el Barcelona deslumbra y el Madrid decepciona. Aún es pronto para sacar conclusiones, pero lo cierto es que la exhibición del Barça en la Supercopa ha hecho que las comparaciones resulten inevitables. Ahí van.
De ocho encuentros jugados durante la pretemporada, el Madrid ha perdido uno, contra el Tokio Verdi (3-0). Los blancos no se han medido a más equipos europeos que un Tercera austriaco y un combinado húngaro. Todavía no han debutado en España. Lo harán en el Trofeo Bernabéu, a tres días del inicio del campeonato, contra un combinado de Estados Unidos.
El Barcelona ha disputado siete partidos y no ha perdido ninguno, aunque ha cedido dos empates, uno de ellos resuelto a su favor en los penaltis. Los azulgrana han jugado ya contra tres Primeras: Sevilla, Cádiz y Betis. Ya han disputado un partido oficial y tienen media Supercopa en el bolsillo. El Barça se medirá en el Gamper, en vísperas de la Liga, a la Juventus.
La diferencia.
El análisis de ambos equipos, línea por línea, nos descubre, sobre el papel, la ventaja del Barça en el centro del campo y la media punta. Los porteros están parejos (Casillas mejor) y también son parecidas las defensas, Belletti mejor atacante que Salgado y Roberto superior a Sylvinho; Oleguer y Pavón empatan y Puyol es más central que Helguera.
Pero el Madrid carece de centro del campo y el Barcelona tiene dos. El que jugó la Supercopa: Deco, Xavi y Edmilson; y otro igual de solvente: Iniesta, Van Bommel, Márquez, Ezquerro y Motta. Cada opción incluye un director de juego.
En el Madrid, Baptista (gran fichaje, ojo) está desplazado de su lugar natural (el centro ofensivo) y algo parecido se podría de decir de Gravesen, acostumbrado en el Everton y en su selección a llegar hasta la frontal del área y reubicado como medio defensivo. Ni ellos ni Beckham (ni Pablo García) son directores de juego con visión, pase y manejo del tempo. Guti es suplente y De la Red está por ver.
En la media punta, Ronaldinho es más decisivo que el Zidane de hoy. Por no hablar de Messi, que viene empujando. Es en la delantera donde el Madrid es muy superior, pues es de esperar que la pareja Ronaldo-Robinho no encuentre oposición en ningún torneo.
El desafío.
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Tácticamente, Rijkaard seguirá apostando por una fórmula ganadora y Luxemburgo afronta el reto de inventarse una con varios futbolistas fuera de su lugar natural. Y sin bandas. A pesar de las dificultades y de su esquema manco, el brasileño, un fabuloso motivador, parece más capaz de navegar en aguas revueltas. Y siempre hay tormentas que cruzar.
A favor del Madrid está su mayor fiabilidad histórica en la Champions y su facilidad para ganar partidos sin apenas juego. La temporada pasada, con peor plantilla (con Samuel y sin Baptista) el equipo terminó la Liga en segunda posición y asustó hasta el final al todopoderoso Barcelona, que fue generosamente ayudado por los arbitrajes en el último tramo del campeonato. Y un argumento que invita a creer en los milagros: con Luxa en el banquillo, la segunda vuelta de los blancos fue tres puntos mejor que la del rutilante campeón.



