Jonathan hizo de punta y portero en el cuento chino
Marcó un gol y suplió en la portería al expulsado Biel


El surrealismo que ha acompañado desde el primer momento al Espanyol en su gira por China alcanzó ayer su punto culminante en el partido que servía de despedida, ante el Nacional de Montevideo. Los pericos, dominadores en todo momento del choque, cedieron el empate a un gol debido, una vez más, al esperpento de este cuento chino cuyo epílogo se escribirá la próxima madrugada con el viaje de vuelta. Los chinos demostraron como sólo un hombre, en este caso el árbitro Zhou Weixin, puede acabar con todo un imperio, el blanquiazul. En el tramo final, expulsó a Biel Ribas, Jonathan Soriano tuvo que actuar de portero y los uruguayos empataron tras una clamorosa entrada sobre Ferran Corominas que no señaló.
Ocho canteranos ocuparon la alineación y respondieron de maravilla. Los dos zurdos del ataque blanquiazul, Jofre y Riera, demostraron su calidad y durante el primer tramo hicieron ver con su juego que el Espanyol era de izquierdas. Jonathan empezaba a cobrar protagonismo con un cabezazo de peligro y siendo víctima de un penalti y el Nacional apenas inquietaba el marco de Biel. Aun así, se llegó al descanso con empate.
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En la reanudación, diversos cambios y un canterano más sobre el irregular césped del estadio de Suzhou: ya eran nueve. El peso del equipo recayó en parte de los jugadores que descendieron con el filial a Tercera, pero enseguida se reivindicaron. Fue, como no, Jonathan, quien en el minuto cinco de la reanudación, robó un balón, dribló a los defensas y lanzó un tiro cruzado a la escuadra que provocó el 1-0.
Pero la igualada no llegaba, al menos por los cauces habituales. En el minuto 85, comenzó el enésimo capítulo del cuento chino. Biel bloqueó un balón y Castro le propinó una patada. El meta se revolvió y le agredió. Roja directa. Realizados los cinco cambios, Jonathan tuvo que ocupar su lugar. El colegiado pitó primero penalti, pero luego se percató de que la falta había sucedido primero aunque no expulsó a Castro. Entretanto, se vivió una tángana que evocó una final de Copa Libertadores. Muestra de esa agresividad charrúa es que Luis Alberto Suárez fue también expulsado. Triste.



