Primera | Real Madrid - Atlético

El trofeo invisible

Zidane está listo para jugar. Richard Núñez, titular en el Atlético

<b>RONIE, BESTIA NEGRA.</b> Ronaldo le ha marcado 13 goles al Atlético. Ocho con el Barça (en Liga, en Copa y en Supercopa) y cinco con el Madrid (todos ellos en Liga).
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Primer apunte. Un derby no necesita que los puntos en disputa sean trascendentes ni tampoco precisa títulos en juego. Tal vez eso influya en cualquier otro partido, pero no en un derby, pues el derby es por definición un encuentro aislado del mundo, sin conexión con lo que ocurre en el torneo más próximo, un desafío que elige cada cierto tiempo y hasta el próximo enfrentamiento al mejor equipo de la ciudad, así de injusto y así de apasionante. Por lo tanto, ni choque descafeinado ni partido de la consolación: derby.

Otra de las características del derby es que el equipo que llega en situación de aparente desventaja se iguala a su adversario e incluso estaría por decir que lo supera en motivación psicológica, en ansia por justificarse. Es la razón por la que creo que el Atlético equilibra el pronóstico esta noche. Su desplome es una anécdota y su crisis general un acicate (ocho partidos sin ganar). Se añade además el hecho de que Torres, en actual sequía goleadora, nunca ha marcado un gol al Real Madrid en competición oficial y no deberíamos olvidar tampoco lo que sucedió en la primera vuelta: exhibición rojiblanca y victoria madridista. Si a todo eso sumamos la particular psique del Atlético, previsible a fuerza de no serlo nunca, el partido que resulta es una indudable amenaza para el Madrid.

De la alineación del Atlético lo que más llama la atención, como siempre que ocurre, es la titularidad de Richard Núñez, un muchacho al que da la impresión de que le han dado la oportunidad de jugar en Primera tras reunir un determinado número de tapas de yogures. Sólo así se entiende su fichaje y su concurso. Si tiene algún encanto oculto, más allá de un hábil e influyente representante (Casal), seremos los primeros en constatarlo. Del resto, destaca el Niño Torres, Ibagaza (genial, aunque le viene el club algo grande, creo), Colsa, Antonio López, Pablo, Perea y Leo Franco. Demasiados buenos futbolistas para el lamentable papel realizado. Lo que nos lleva irremediablemente a Ferrando, responsable principal de la decepción, el hombre del disgusto permanente. Por cierto, ningún futbolista rojiblanco quiso hablar ayer tras el vergonzoso incidente de los ultras del jueves, actitud que perjudica la imagen del club y deja pasar la oportunidad de hacer un llamamiento a la normalidad.

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Respecto al Madrid, Zidane, que era duda por una artritis en un tobillo, jugará. La única novedad en relación al equipo que empató en Sevilla es la entrada de Pavón por Helguera (expulsado en el Pizjuán). En contra del ambiente que sufre su contrincante, los madridistas respiran tranquilidad y cierta pachorra: entrenamientos repletos de corros de la patata, risas y ese científico divertimento que tanto irrita a algunos aficionados que desconocen los nuevos métodos de preparación física. El único punto de tensión lo mantiene en su discurso el comandante Luxa, que a motivador no le gana nadie.

El partido, que se abrirá con un generoso homenaje organizado por el club a Fernando Hierro (ex capitán y ex demandante), servirá también de despedida en el Bernabéu para César y, problamente, para Figo, quién sabe si también para Owen y alguno más que se nos escapa. Como casi siempre, la mayor parte de miradas estarán puestas en Ronaldo, decidido a arrebatarle el pichichi a Etoo (cuatro goles por delante), con el que mantiene un delicioso pique que ha trascendido los terrenos de juego. Apetece seguir a Ronie cuando pretende callar bocas. El empeño de Ronaldo basta para espolear a todo el Madrid. Y el contraste con el magnífico Torres es suficiente para otorgar al partido de esta noche el máximo rango posible: derby.

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