"Los títulos no me darían lo que me da el Atlético"
Torres dice en 'The Times' que queda mucho para pensar en irse.


Fernando Torres daba ayer muestras, en una entrevista concedida al diario británico The Times, que su futuro no lo tiene claro ni él mismo. "La gente siempre me pregunta sobre mi marcha. El Atlético es un gran club, pero no ganamos mucho. En otra parte estaría compitiendo por títulos importantes, pero aquí tengo cosas que no podría tener con otros equipos: mi familia y amigos, mi sentido de pertenencia...", declaraba el nueve rojiblanco.
Han sido varios los clubes ingleses (sobre todo Manchester y Chelsea) que han llamado a su puerta con el canto de sirena de los títulos que allí le podrían dar. Sin embargo, Torres se muestra reflexivo y se pregunta si vale la pena perder el cariño que le rodea: "¿Dejaría todo eso por perseguir la gloria? Todos los títulos del mundo no podrían reemplazar lo que tengo aquí. Después me pregunto de nuevo si simplemente me quedo en la comodidad del Atlético y que si me exigiría más en otra parte, pero me digo a mí mismo que hay mucho tiempo para marcharme si eso es lo que quiero, pero la verdad es que no lo sé".
El crack rojiblanco quiso dejar claro que los colores siguen siendo importantes, por lo menos para él. Torres se identifica con un club que es "el equipo pobre de Madrid, el de la clase obrera. No tenemos dinero ni poder, rara vez ganamos trofeos, pero existimos por otras razones. Le damos a los aficionados una válvula de escape de sus problemas y se sumergen en el club". El delantero madrileño confiesa comulgar con esa filosofía, "a veces irracional", que significa sufrir con el Atlético con "la esperanza de que quizá algún día la suerte cambie". Esa ilusión, esa obsesión, mantiene viva la llama en Fernando Torres.
También ha sufrido con el fracaso
Torres se autoexige siempre, eso es tal vez un imperativo que se instaló en su conciencia tras su etapa como hincha. El examinarse constantemente tiene, a veces, un valor añadido más de sufrimiento. "Lo más difícil ha sido tratar con el fracaso como jugador y no como seguidor. Como aficionado, sabes que si apoyas al máximo ya has hecho tu trabajo, pero como jugador tienes una capa extra de frustración y eso hace que sufras más", confiesa el ariete.
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Drástico cambiode vida
El joven de 21 años explica en la entrevista cómo vivió, de la noche a la mañana, el paso de seguidor a estrella del club de sus amores. "Di el paso de la grada al campo literalmente en una semana. En un partido estaba entre la gente y en el siguiente en el campo, viví un sueño. Los aficionados del Atlético estaban buscando un ídolo y cuando llegué me adoptaron", recuerda el delantero, que a la vez reconoce que en ese momento el fútbol dejó de ser un hobby. "Ahora es mi trabajo", sentencia.



