El Éibar deja a Sergio Kresic casi sentenciado
La afición del Valladolid despidió a su equipo con una pañolada

El paso del Éibar por Zorrilla dejó sumido en todas sus miserias a un Valladolid que ve cómo el ascenso se le pone más cuesta arriba cada día. Ademas, su técnico, Sergio Kresic, puede ser destituido de manera inmediata. Ayer, sólo un conjunto supo con claridad a lo que jugaba. Ese fue el Éibar, que no sólo supo rehacerse tras el tempranero gol de Castillo, sino que cuando se colocó por delante en el marcador no sufrió nada para conservar ese resultado. Los vascos dieron una gran sensación de equipo y mostraron una verticalidad y un oficio propios de un aspirante al ascenso.
El comienzo del partido fue engañoso. La salida del Valladolid, anotando a los nueve minutos, fue un espejismo. Como suele ser habitual, el equipo de Kresic fue incapaz de administrar su ventaja y cuatro minutos después, Silva, en pleno desconcierto táctico local, sorprendió en un contraataque y logró el empate, con la colaboración involuntaria de Marcos que desvió finalmente el balón. El Valladolid había quemado sus naves y el Éibar comenzó a despertar.
Finiquito. La segunda parte es más fácil aún de resumir. Ante la indecisión de Mario, galopada espectacular de Cifu que llega hasta la línea y da el pase de la muerte a Llorente, que no tiene más que empujar el balón. Era el 1-2 y partido terminado en el minuto 51. El equipo de Mendilibar controló con tranquilidad hasta el final superando a base de oficio el esfuerzo del partido del pasado miércoles en Cordoba.
Enfrente, nada. El Valladolid se diluyó de manera alarmante y fue incapaz de levantar la cabeza y de empujar. Fue un espectro de equipo, que dejó unos síntomas alarmantes para desesperación de un público que pasó de la protesta al silencio de la indiferencia y cerró el partido con bronca y pañolada.
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