Deciden los matadores
Tamudo y Pandiani no fallaron. El árbitro fue clave


Finalizaba el Espanyol la temporada pasada con Raúl Tamudo en plan redentor, consiguiendo con sus 19 goles en Liga una salvación que tras la primera vuelta se antojaba inalcanzable. Suyo fue el tanto que libró al equipo del infierno de Segunda, en el minuto 72 de la última jornada, ante el Murcia. Alberto Lopo se encargó de sentenciar aquella permanencia ejecutando el 2-0.
Con este inmediato precedente, no podía ser otro que Tamudo el encargado de inaugurar el marcador perico en esta nueva edición del campeonato. Tamudovich (así lo llamó hace unas semanas Miguel Ángel Lotina, cuyo ideario empieza a arraigar en el conjunto) adelantó al Espanyol, a la espera de que el otro matador del partido, Walter El rifle Pandiani, se encargase de establecer el empate definitivo. El resultado estuvo marcado en parte por el arbitraje de Rubinos Pérez, otro de esos colegiados que quieren ser la estrella del encuentro.
Comenzó el estreno con un Deportivo que sabía a qué tenía que jugar. Conocedor Javier Irureta de que el lateral derecho local estaba ocupado por el canterano Dani Jarque (central nato pero casi inédito ahí), mandó cargar el juego de ataque por esa banda. No les resultó una tarea complicada, como se demostró con las incursiones del catalán Albert Luque, que al inicio desbordó a su pareja de baile.
Por ahí, por la izquierda, llegaron las dos primeras ocasiones de la escuadra visitante, sendos centros que no encontraron rematador, aunque en el segundo Pandiani pudo haber hecho mucho daño a un Carlos Kameni que salió con desacierto de la portería. En el siguiente centro de Luque, el camerunés se desquitó alargando muy bien la mano. Kameni acabaría siendo sustituido a causa de un golpe que le dejó mareado, lo que propició el debut del joven Gabriel Ribas, Biel, que hace tres meses jugaba en el Juvenil.
Pero eso fue sólo el principio. El otro interior izquierdo presente en el campo, el perico Óscar Serrano, empezó a lucirse en ese tramo. Llegó para jugar en el filial, pero es capaz de correr incesantemente y centrar al pie como un Primera. En medio de su exhibición, llegó el pase al espacio de Antonio Álvarez, Ito, que encontró a Tamudo, quien fue derribado por Molina provocando penalti. El delantero engañó al meta para marcar el 1-0.
El encuentro cambió entonces. Hasta el descanso, el Depor controló el balón y llegó con timidez, pero ese juego quizás le convino más a un Espanyol que buscó el contragolpe. Y en la reanudación, más de lo mismo. Incluso se produjo un contraataque de De la Peña, Serrano y Tamudo en el que casi sobreviene la sentencia. La tónica del choque dio un giro en el 60. Rubinos Pérez expulsó a De la Peña por protestar. Con desigualdad numérica, el ritmo se rompió. Volvió a la carga un Depor que no tuvo culpa del desaguisado arbitral, y que supo empatar con la misma medicina que le había inculcado el Espanyol. Es decir, la contra. En la primera de la que dispuso, el Rifle Pandiani no falló.
A partir de ahí, el descontrol se apoderó de lo que ocurría en el Olímpic, con un Rubinos en plan protagonista. A la expulsión del cántabro se unieron varias decisiones polémicas y el ambiente se caldeó en detrimento del espectáculo.
El colegiado incluso añadió casi 10 minutos al final. El Espanyol comenzó con empate como el año pasado, y el Depor al menos sacó algo provechoso de un debut que se le había complicado de inicio.
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