Fin a la calefacción central: ¿cuándo entra en vigor y quiénes están exentos de poner contadores?
Los edificios con calefacción central están obligados a instalar sistemas de medición individual. Solo algunas provincias como Almería, Málaga, Canarias o Valencia quedan exentas.

En agosto de 2020 el Gobierno aprobó una normativa que establecía la obligatoriedad de cambiar todos los sistemas de calefacción central de los edificios de España para que se pueda medir el gasto individual por vivienda. El último día para la calefacción central ya está marcado en los calendarios: será el 1 de mayo de 2023.
Los edificios españoles tienen un proceso de adaptación hasta esa fecha. El cambio será progresivo: este mes de mayo las comunidades autónomas más frías (Ávila, Soria, León y Burgos) pueden enfrentar multas de hasta 10.000 euros si siguen funcionando con calefacción central, según El País. En octubre la medida se extiende a numerosas provincias, como Madrid, Valladolid, Segovia, Navarra, Zaragoza o Ciudad Real. Finalmente, la próxima primavera morirá la calefacción central, cuando se amplíe la obligación a toda Extremadura, Barcelona, Granada, Jaén y gran parte de las provincias del Cantábrico, entre otros.
Las únicas zonas de España que estarán exentas de desinstalar sus calefacciones centrales son las que tienen inviernos más suaves: Cádiz, Málaga, Almería e islas Canarias (Zona A) y Huelva, Sevilla, Córdoba, Murcia, la Comunidad Valenciana y Tarragona (Zona B). La medida afectará a 1,6 millones de viviendas en España, según declara Ignacio Abati, director general de Ista, la empresa alemana que realiza mediciones y facturaciones del consumo energético en España. De esas 1,6 millones, solo 250.000 ya lo han hecho, por lo que quedan otras 1,3 millones viviendas y un año para dejar atrás la calefacción central.
¿Cómo cambiar el sistema de calefacción central del edificio?
Es cuestión de la comunidad de vecinos, que debe reunirse y solicitar uno o varios presupuestos para la instalación de sistemas para repartir el consumo por vivienda. Según El País, la instalación puede alcanzar los 150 euros por hogar o seis euros mensuales si se opta por un alquiler. Abati cree que “el problema es más de comunicación, de que la gente sea consciente de que esto es probablemente la solución de eficiencia energética más rentable de todas”.
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Salvador Díez Lloris, presidente del Consejo General de Administradores de Finca, explica al medio mencionado que al repartir por hogar el consumo “se ahorra, en lo que he podido comprobar, en torno a un 15% o un 20%”, ya que cada persona dosifica el uso de calefacción si sabe que tendrá que pagar todo lo que consuma y la factura no se dividirá con el resto de vecinos, como pasa con la calefacción central.
Pero habrá una excepción: las comunidades de vecinos cuyo plazo de amortización de la instalación sea mayor a cuatro años. Por ello, el sector intenta facilitar la transición mediante contadores de calefacción de alquiler, opción por la que se decide “el 95% de los edificios”, dice Abati, que asegura que, gracias a la medida, España emitirá un millón de toneladas menos de CO2.





