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¿El SMI es bruto o neto? Diferencias entre salario base, salario neto y salario bruto

Te contamos las diferencias entre estos salarios. Las cuantías varían según cuál sea el referido y cambian las cantidades que el trabajador recibe a final de mes.

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¿El SMI es bruto o neto? Diferencias entre salario base, salario neto y salario bruto

Todos los trabajadores reciben a cambio de su labor un salario, descrito en el artículo 26 del Estatuto de los Trabajadores, que define este término como la “totalidad de las percepciones económicas de los trabajadores, en dinero o en especie, por la prestación profesional de los servicios laborales por cuenta ajena, ya retribuyan el trabajo efectivo, cualquiera que sea la forma de remuneración, o los periodos de descanso computables como de trabajo”.

El mismo estatuto explica que el salario cuenta en su estructura con el salario base, que se refiere al que se paga al trabajador por su tiempo de trabajo o por unidades de obra que realiza. Se trata de una “retribución fijada por unidad de tiempo o de obra” que, según estudios del Instituto Nacional de Estadística, supone más del 65%. Después, están los “complementos salariales fijados en función de circunstancias relativas a las condiciones personales del trabajador, al trabajo realizado o a la situación y resultados de la empresa, que se calcularán conforme a los criterios que a tal efecto se pacten”.

Por otra parte, los empleados no siempre reciben toda la parte de su salario, pues depende de si este es bruto o neto.

- Salario bruto: es el salario total que se indica en la nómina, sin descontar la parte que le corresponde pagar al trabajador de cotización a la Seguridad Social y tributación a Hacienda. Las empresas suelen negociar con los trabajadores este salario, pues las retenciones son personales y diferentes para cada empleado según sus circunstancias.

- Salario neto: es el sueldo que finalmente reciben los empleados en cada periodo de pago, normalmente cada mes.

El SMI es bruto

La cuantía del salario base no puede ser inferior al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que en España es actualmente de 950 euros al mes y se encuentra congelado desde el último Consejo de Ministros de 2020. En plena crisis sanitaria, la patronal se opuso a su subida y el diálogo social con el Gobierno se retrasó hasta mediados de 2021. Ahora, ha llegado el momento de retomar las negociaciones para incrementarlo y el comité de expertos designado por el Gobierno ha propuesto subir hasta un 10,2% (hasta los 1.047 euros).

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ya aseguró hace unos días que el Gobierno revisará durante estas fechas el SMI para este año, puesto que a principios de año se prorrogó la cifra de 950 euros. La también vicepresidente del Gobierno explicó que la tasa de inflación supera el 2% y añadió que el aumento medio de los convenios colectivos para este año oscila entre el 1,5% y el 1,8%. Por eso, pidió una subida del SMI porque en base a estas cifras las familias que "más lo necesitan" han perdido "poder adquisitivo".

Sí que hay que apuntar que el SMI se refiere siempre al salario bruto de los trabajadores, por lo que los empleados que lo cobran no reciben 950 euros en su nómina a final de mes, sino que la cantidad neta que finalmente perciben los trabajadores es menor debido las correspondientes deducciones por las cotizaciones a la Seguridad Social (un 4,7% en contingencias comunes, un 1,55% en prestaciones de desempleo y un 0,10% para formación personal), así como las retenciones por el IRPF. En el caso de las pagas extras, solo se aplica la retención del IRPF.