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Detectan en Gales dos casos de viruela del simio

Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza y muscular, inflamación de los nódulos linfáticos, escalofríos y cansancio.

Detectan en Gales dos casos de viruela del simio
CDC

Las autoridades sanitarias de Gales han detectado dos casos de viruela del simio en el norte del país. La primera persona se contagió en el extranjero y posteriormente se lo transmitió a un conviviente. Así, ambos fueron ingresados en un hospital de Inglaterra y están siendo vigilados para comprobar su evolución.

Richard Firth, consultor en protección de la salud en Salud Pública de Gales, quiso mandar un mensaje tranquilizador: "Los casos confirmados de viruela del simio son un acontecimiento raro en el Reino Unido, y el riesgo de transmisión en general es muy bajo".

Medidas para detener posibles brotes

"Estamos trabajando con los protocolos y procedimientos necesarios y hemos identificado todos los contactos cercanos. Además, se han puesto en marcha medidas para minimizar la probabilidad de nuevos contagios", añadió Firth.

Por su parte, Matt Hancock, titular de Sanidad de Reino Unido, destacó que cuentan con todos los medios posibles para detener posibles brotes infecciosos: "Como ministro de Sanidad te enfrentas a brotes todo el tiempo, es absolutamente norma".

Varios síntomas

El último suceso de viruela del simio aparecido en Reino Unido fue en diciembre de 2019. En los últimos años solamente se han detectado cuatro casos, procedentes todos de viajeros de otros países. Habitualmente se registra en naciones de África Central y Occidental y se trata de una enfermedad rara causada por el virus de la viruela.

Se considera una afección leve en la mayoría de los casos. A largo plazo no suele tener efecto en la salud, aunque es necesario que pasen varias semanas hasta lograr una recuperación total. Los síntomas iniciales incluyen fiebre, dolor de cabeza y muscular, inflamación de los nódulos linfáticos, escalofríos y cansancio.

Puede desarrollarse una erupción que a menudo comienza en la cara y se extiende a otras partes del cuerpo. Este sarpullido atraviesa distintos cambios hasta formar costras, que en un momento dado se desprenden de la piel.