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Derriban una iglesia visigoda con una retroexcavadora

El SEPRONA de la Guardia Civil está investigando el derribo casi total de este bien patrimonial, construido en una propiedad particular.

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Derriban una iglesia visigoda con una retroexcavadora
Víctor Gibello EFE

Tan solo la espadaña situada sobre su puerta de acceso oeste recuerda la presencia de la iglesia Santa María de Brovales, erigida durante la época visigoda en de Jerez de los Caballeros (Badajoz). El resto de la histórica edificación religiosa “ha sido totalmente eliminado con una retroexcavadora”, según el arqueólogo Víctor Gibello. Así, han desaparecido “la cabecera, la sacristía, las naves y todas las estructuras existentes a su alrededor que eran diversas”. Un hecho “imperdonable”, por el que los causantes del daño “tendrán que enfrentarse a lo que la justicia disponga sobre ello”.

El propio Ayuntamiento de la localidad ha denunciado lo ocurrido. De hecho, la alcaldesa, Virginia Borrallo, confirmó que el lunes acudió a la finca junto a concejales del equipo municipal de gobierno y efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil para recabar información sobre los daños en este bien patrimonial. También técnicos de la Unidad de Protección del Patrimonio de la Junta de Extremadura, acompañados por la responsable de Patrimonio de esta institución, Manuela Cordobés, se desplazaron el martes al lugar para evaluar los daños.

Así, Borrallo aseguró el martes que, aunque “desafortunadamente no se ha podido evitar el daño”, el consistorio ya ha actuado para denunciar e investigar lo ocurrido y se está a la espera de lo que dictaminen las autoridades. “Los hechos se han puesto en conocimiento del Juzgado a fin de determinar la responsabilidad respecto a los mismos y las posibles acciones que se deriven de ello”, añade el Ayuntamiento en un comunicado.

Pérdida irreparable

La iglesia se levanta sobre un yacimiento “muy importante” de época romana y, aunque “a fecha de hoy aún no se habían realizado trabajos arqueológicos que permitieran afinar la cronología”, se cree que “la fase más antigua es de época visigoda”. Posteriormente, cuando la Orden del Temple conquista el territorio, construye en el lugar “un oratorio de gran interés”. La ermita mantiene sus usos religiosos hasta el siglo XIX y tras su abandono ha servido como casa de campo.

Si bien “su estado de abandono era enorme”, asegura Gibello en ABC, cree que “era perfectamente recuperable con una restauración”. Sin embargo, esta “desgracia” ha provocado que la historia que entrañaba la iglesia se haya perdido para siempre: “Su propietario ha decidido demoler un monumento que formaba parte de nuestro Patrimonio. Con su decisión nos ha robado un legado que no solo le pertenecía a él, el Patrimonio es un bien común, es la herencia de nuestros antepasados, una herencia preciosísima que tenemos obligación de entregar a las generaciones venideras”. Por ello, considera que una pérdida como esta es algo que “no nos podemos permitir” y que es imprescindible “educar a la sociedad para sensibilizar sobre ello”.

Su protección está amparada por la Ley

De esta forma, aunque sea consciente de que “ninguna sanción” va a restituir el monumento, manifiesta que “no puede quedar impune un atentado a lo que es un bien de todos”. Además, asegura que el hecho de que se encontrara en una propiedad privada “no significa que el propietario de la tierra pueda hacer lo que quiera con ello, es un bien colectivo y como tal ha de ser respetado, preservado y conservado en todos sus elementos”, argumenta Gibello. En este sentido, su protección está amparada por la Ley de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura.

Además, la iglesia está incluida en la normativa urbanística municipal de Jerez de los Caballeros con la categoría deedificio singular de interés prioritario” en el Catálogo de Inmuebles de Valor Artístico Histórico Arquitectónico Exteriores al Plan Especial de Protección del Casco Histórico.