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Surf

Surfrider Foundation se posiciona contra las olas artificiales

"Los beneficios recreativos no superan los impactos ambientales", concluye la organización sin ánimo de lucro en un comunicado.

Malia Manuel surfeando en la ola perfecta de Kelly Slater
Kelly Slater Wave Co

"Surfrider Europe no apoya la construcción de piscinas de olas artificiales". Así encabeza esta organización creada por surfistas el comunicado realizado ante la cada vez más habitual implantación de este tipo de instalaciones en el mundo. La decisión se basa en tres criterios que explican de la siguiente manera:

  1. La construcción implica destruir áreas naturales en favor de una piscina, el estacionamiento y los caminos que llevan a ella, al mismo tiempo que va en detrimento de la biodiversidad.
  2. Su funcionamiento implica un gran consumo de agua, dado que las piscinas contienen desde 25 a 35.000m3 de agua (el equivalente a 10-14 piscinas olímpicas), algo que consideran  "innecesario e irresponsble en el contexto actual de cambio climático".
  3. Del mismo modo, necesitan también una gran cantidad de energía. Cogiendo como ejemplo la tecnología American Wave Machine de Waco (Texas), gasta 450kW (equivalente al consumo medio de 800 hogares franceses).

Ante estos argumentos, desde Surfrider Europe concluyen que "los beneficios recreativos no superan los impactos ambientales", de modo que acaban el comunicado 'amenazando' a las empresas que se planteen construir una piscina de olas artificiales en la costa europea: "Debido a las preocupaciones medioambientales, si se propusiera un proyecto de piscina de olas a lo largo de la costa europea donde Surfrider Europe lucha activamente contra proyectos de desarrollo costero, la ONG se compromete a luchar en su contra".