Ciclismo | DAUPHINÉ LIBÉRÉ

Purito, rey de los Alpes

Conquistó su segunda etapa consecutiva en el Dauphiné. Se llevó además la montaña y la regularidad Wiggins ganó la general

<b>COMO EN EL TOUR. </b>El pelotón pasa compacto por un paisaje típicamente alpino y propio del mes de julio, cuando el Tour de Francia transcurre por estas carreteras.
Juanma Leiva
Redactor de As.com
Redactor de AS. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, entró en 2007 en Diario AS, donde ha pasado por las secciones de Fútbol, Más Deporte y As.com, en la que actualmente cubre temas de todo tipo de modalidades.
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Purito Rodríguez cerró con otra victoria, segunda consecutiva, su exhibición en las etapas alpinas del prestigioso Criterium del Dauphiné, volviendo a demostrar que se trata de uno de los grandes escaladores del pelotón. Después de apuntarse el sábado la etapa reina que terminaba en Allevard, ayer volvió a lucirse en la subida final a la estación de La Toussuire, donde con un ataque a 600 metros de meta se impuso con claridad a todos los favoritos.

Un doblete, además de la montaña y la regularidad, que sirve al español para olvidar la mala fortuna que parecía perseguirle en 2011 ya que, antes de la prueba francesa, acumulaba cuatro segundos puestos por sólo una victoria, en la primera etapa de la Vuelta al País Vasco. La general fue para el inglés Bradley Wiggins, que logra su primer gran triunfo en una vuelta por etapas justo antes del Tour.

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En forma.

Hay varias formas de encarar este Dauphiné. Unos, como el británico, la usan de preparación para la Grande Boucle. Purito, en cambio, sin la ronda francesa en su calendario, ha aprovechado el pico de forma logrado en el Giro, donde acabó quinto, para apuntarse dos triunfos de prestigio. Esa chispa extra la demostró ayer en La Toussuiere. Su primer intento de fuga, a 3,3 de meta, no le sirvió para irse, pero sí para atrapar a Gesink, Voeckler y la promesa francesa Pinot, que marchaban por delante. Con Wiggins seguro de su triunfo en la general, la etapa era el único botín que quedaba para el resto de gallos y Purito, que se sentía superior, no lo dejó escapar. Su hachazo a falta de menos de un kilómetro fue demoledor. Dejó clavados a todos los favoritos, que sólo podían ver cómo el español se encumbraba como rey de unos Alpes que le echarán de menos el mes que viene. Porque, aunque no faltarán referentes españoles en el Tour, con Samuel, tapado en este Dauphiné, y con Contador aspirando a su cuarto triunfo, valientes como Purito son los que animan las carreras.

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