Campionissimo

Ciclismo | Giro de Italia

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afp

Alberto Contador entró ayer en la historia del Giro de Italia. El madrileño conquistó la carrera tras la crono de Milán, en la que amplió su ventaja respecto a sus rivales, para suceder a Miguel Indurain como el segundo español que gana la Corsa Rosa.

Bang! Sonó un disparo imaginario en el Corso Venezia, de Milán. Entraba en meta Alberto Contador, el Pistolero de Pinto, empuñando una ficticia pistola. ¡Puummm! Sonó un cañonazo real quince minutos después, pero no salió una bala, sino papelitos rosas. El color del Giro de Italia.

Se acabó. Contador culminó su milagro. Una victoria peculiar que en el futuro engrandecerá una leyenda que aún está por escribir. Llegó a Italia a ver qué pasaba. Ayer, todo dependía de él, pero tampoco sintió presión. Bajó tarde a desayunar. "Repetían por la tele la etapa del Mortirolo y no me pude resistir". Después se fue a inspeccionar el trazado de la crono. "Muy facilito. Llano, no hay casi curvas. No saldré a ganar, sino a controlar la ventaja sobre mis rivales".

Contador se santiguó tres veces antes de salir de la rampa. En la primera referencia (km 10,9) ya le sacaba 55 segundos a Riccó, 16 a Menchov, 32 a Bruseghin. En la segunda (km 19,7) prácticamente doblaba esas ventajas. Alberto se permitió aflojar un poco al final, saborear los últimos kilómetros, preparar su pistola.

En la general final ya no eran cuatro raquíticos segundos de ventaja. Eran casi dos minutos sobre Riccó (1:57) y casi tres a Bruseguin (2:54), que subió al podio por sólo dos segundos de diferencia con Pellizotti.

Tiene sólo 25 años y ya ha ganado un Tour y un Giro. Sólo Miguel Indurain ha sido capaz de ganar las dos grandes rondas extranjeras. Puede que Contador también se lleve este año la Vuelta a España. Las tres grandes en un mismo palmarés. Eso sólo lo tienen Merckx, Hinault, Anquetil y Gimondi.

Campeón para rato.

Volvemos a tener un campeón. Este chaval tiene al menos un Tour más en sus piernas. ¿Quizá dos, tres? Lo tiene todo: es un magnífico escalador, está convirtiéndose en un excelente contrarrelojista, tiene cabeza dentro y fuera de la carretera y es muy joven.

No es como Indurain, ni como Delgado. Está a mitad de camino. Quizás algo más cerca de Perico por su gusto por el espectáculo. En este Giro no ha sido él. Aquí Contador ha sido como Evans. Pura voluntad, sufrimiento al límite, cabezota. Ahora ya sabemos que cuando las cosas vengan malas no se va a arrugar, habrá que recogerlo en camilla. Como a Merckx, como a Hinault.