Kawhi y la resurrección del ángel caído
Asediada por el escándalo que planea sobre los Clippers, la estrella se dedica, por fin, a jugar al baloncesto, recuperando por el camino la mejor versión de sí mismo.


Es muy posible que sea culpa del propio Kawhi Leonard. Pero es una verdad meridiana que se nos ha olvidado que ha sido (ya veremos si todavía es) una estrella del baloncesto y uno de los mejores jugadores del mundo. Generacional en su prime y dos veces campeón de la NBA, el alero acumula dos MVPs de las Finales, seis elecciones para el All Star, otras seis para los Mejores Quintetos de la temporada y dos premios al Mejor Defensor entre otras muchas cosas. Pero de alguna forma, su figura se ha pauperizado tanto, entre escándalos extradeportivos, indolencia deportiva y lesiones, que a la gente se le ha olvidado que Gregg Popovich le había elegido como heredero de Tim Duncan en los Spurs o que llevó a los Raptors al único campeonato en una de las mayores exhibiciones que hemos visto en la historia de los playoffs.
Al final, Kawhi decidió que no iba a heredar nada en San Antonio y agradeció los servicios prestados en Canadá poniendo rumbo a Los Ángeles para enrolarse a las filas de los Clippers y no de los Lakers. Y, en todo ese periodo, puso de moda esa famosa palabra llamada entorno que ha malgastado hasta la saciedad, estando permanentemente en las antípodas de lo que supuestamente tiene que ser una estrella de la NBA. Tanto en la relación con la prensa como en su papal como ejemplo de la sociedad, pasando por el inexistente trato que parece tener con sus compañeros o su parsimonia con cómo va el equipo. Todo eso teniendo en cuenta que hace y deshace a su antojo (exigiendo movimientos, traspasos, entradas y salidas), arropando la parte más cercana a la toxicidad que tiene la tan famosa era de los jugadores empoderados.
Por eso es una delicia volver a ver este nivel de Kawhi. Por eso y porque, para meter más leña al fuego, se vio involucrado en un escándalo de dimensiones que pueden ser épicas y que ha pasado a un segundo plano por eso de la mafia y las apuestas. Presuntamente, el jugador recibía sobresueldos gracias a los contratos firmados por los Clippers con patrocinadores, algo prohibido por la NBA y que en teoría pactó Steve Ballmer, cofundador de Microsoft y dueño de la franquicia, con ese entorno del jugador, tan sombrío como tenebroso. Una más en la que se ha visto inmerso una estrella que en los últimos años se ha pasado casi más tiempo lesionado que en activo y que no ha hecho más que manchar su reputación... hasta ahora. Que, vaya, ha decidido hacer lo que mejor se le da: jugar al baloncesto.
El mejor Kawhi en años
La estrella promedia, a estas alturas de la temporada, 27,9 puntos, 6,4 rebotes y 3,5 asistencias, rozando el 50% en tiros de campo y por encima del 36% en triples, además de liderar la NBA en porcentaje de tiros libres con el 95,5%. Por ponerlo en relieve, hay que decir que nunca había llegado a semejante cifra en anotación ni en porcentaje desde la personal y que encima suma 2,2 robos por noche, la segunda mejor marca de su carrera tras los 2,3 de la 2014-15, cuando lideró la competición norteamericana en ese apartado estadístico. Sin descuidar, por lo tanto, ese lado de la pista que le convirtió en fundamental en los Spurs y que mantiene a pesar de los perennes y constantes problemas físicos que arrastra desde lo que parece ser el principio de los tiempos.
Y más. Kawhi ha disputado 28 partidos de los 38 posibles, por lo que se puede perder todavía siete más para llegar a la mágica barrera de los 65, que le permite optar a las distinciones individuales. Pero eso no es tan significativo como saber que se encuentra bien físicamente y que a sus 34 años todavía puede aportar en una pista de baloncesto: lleva 18 partidos anotando 20 o más puntos, la mejor marca de su carrera. Y promedia 33+7,4+4,, con 2,7 robos en los últimos 11 encuentros, en lo referente a la mejor racha de los Clippers en lo que va de temporada: 9-2 de récord y algún que otro atisbo de esperanza para un equipo que empezó de pena, con seis derrotas consecutivas tras el 3-2 inicial y 1 derrotas en 11 partidos entre el 23 de noviembre y el 18 de diciembre.
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Kawhi ha llegado a los 55 puntos (con 11 rebotes, 2 asistencias, 5 robos y 3 tapones) en la victoria de los Clippers ante los Pistons, a 45 en la conseguida frente a los Jazz y a 41 en la lograda contra los Rockets, siendo el primero y el tercero rivales de mucha entidad y partidos en los que se vio la mejor cara de un jugador que, por momentos, llegó incluso a recordar al de su etapa en los Raptors, cuando podía con todo y con todos y se llegó a un anillo tan inopinado como merecido. Ahí está la otrora estrella, intentando emerger de nuevo, olvidarse de esos escándalos que le persiguen porque los protagoniza y volviendo a su mejor nivel para que nadie se pregunte si realmente ha cobrado sobresueldos o qué papel (si es que ha tenido alguno) en la salida de Chris Paul, una gestión de imagen pésima por parte de la franquicia. Kawhi Leonard está a otras cosas. A jugar al baloncesto. Y de una forma impecable. Eso es lo que estamos viendo. La resurrección del ángel caído.
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