Intercambio de problemas: Kuminga a los Hawks, Porzingis a los Warriors
Se cierra por fin la tóxica relación de los Warriors con un Kuminga que tendrá el reinicio que deseaba en Georgia. Porzingis, un pívot que acaba contrato para los Warriors.


Otro traspaso importante en unas horas muy agitadas a las puertas del cierre de mercado, esta noche (21:00, hora española). Después de las operaciones en las que se han movido -como principales nombres- Anthony Davis, James Harden, Nikola Vucevic, Jared McCain y Coby White (y hace semanas, Trae Young), la siguiente bomba la han acordado Atlanta Hawks y Golden State Warriors: los primeros se llevan a Jonathan Kuminga y Buddy Hield a cambio de Kristaps Porzingis. Una información que ha avanzado Shams Charania (ESPN). En otra operación paralela, los de la Bahía de San Francisco han enviado al pívot Trayce Jackson-Davis a Toronto Raptors a cambio de una segunda ronda de draft que originalmente era de los Lakers.
BREAKING: The Golden State Warriors are trading Jonathan Kuminga and Buddy Hield to the Atlanta Hawks for Kristaps Porzingis, sources tell ESPN. pic.twitter.com/eqNWwCupEZ
— Shams Charania (@ShamsCharania) February 5, 2026
Los dos equipos tienen sus razones para moverse así: el proyecto de los Hawks ha sido fallido y el traspaso en enero de Trae Young fue la prueba obvia, el inicio del cambio de ciclo. Porzingis, todavía un buen jugador pero con muchos problemas para tener continuidad por las lesiones y problemas de salud, acaba contrato en junio (cobra 30,7 millones esta temporada). En julio los Celtics optaron por quitarse de encima su contrato, y ahora los Hawks hacen lo mismo porque sus expectativas para esta temporada están rebajadas... y el letón no estaba siendo de gran ayuda en todo caso (ha jugado con los de Georgia 17 partidos de 52 posibles). Además de otros problemas físicos, arrastras problemas serios por una enfermedad extraña, el Síndrome de Taquicardia Ortostática Postural (POTS); un trastorno del sistema nervioso autónomo.
Los Warriors, en todo caso, se hacen con un jugador que encaja bien con su estilo (si puede tener continuidad...) y que, en el peor caso, dejará libre en verano su franja salarial y dará algo de espacio a un equipo que ha generado dos puestos libres en la rotación (en estas dos operaciones salen tres jugadores y llega uno) y un poco de flexibilidad en sus cuentas.
Los Warriors, sobre todo, solucionan por fin ese perpetuo problema en el que se había convertido Jonathan Kuminga, un fallido número 7 del draft en 2021 y un jugador de todavía 23 años que nunca ha llegado a explotar y que lleva tiempo más fuera que dentro de la rotación y en una guerra de mensajes cruzados con la franquicia y, sobre todo, el cuerpo técnico. Cuando ha jugado, ha tenido mal encaje en el estilo de los Warriors y sus virtudes físicas han chocado con su inconsistencia en, sobre todo, la toma de decisiones. Steve Kerr nunca ha tenido conexión con él y su continuidad una ventana de mercado tras otra, hasta ahora y pese a mil rumores de traspaso, ha tenido más que ver con las oficinas, y la voluntad del propietario Joe Lacob, que con una clara y consensuada intención deportiva.
Hace tiempo que Kuminga quería reiniciar su trayectoria NBA en otro equipo, especialmente después de un verano de negociaciones complicadas que acabó en un contrato de dos años y 46,8 millones. Un matrimonio de conveniencia para alargar la búsqueda de una salida que finalmente ha llegado ahora. Kuminga cobra esta temporada 22,5 millones que saltan a 23,8 porque tenía un 15% extra si era traspasado. Sus 24,3 millones del próximo curso son una team option, así que los Hawks asumen poco riesgo: si va bien y Kuminga asciendo al nivel que él cree que tiene (y al que apuntaba como top 10 de draft) podrán controlar su futuro a corto plazo; si va mal, no hay nada garantizado para la próxima temporada. Y Hield, un tirador veterano, solo tiene garantizados 3 millones de un contrato de casi 10 el próximo curso. Así que el riesgo económico es nulo y, por el camino, se obtiene algo a cambio de un Porzingis al que no iban a renovar y que, por lo tanto, se iba a ir si no a cambio de nada en verano.
Los Warriors habían estado buscando formas de hacerse con Giannis Antetokounmpo, pero han decidido finalmente que no tenían la oferta propicia para convencer a los Bucks, y ganar la puja, antes del cierre de mercado invernal. Sus opciones ahora, ya pensando en el futuro, pasan porque el griego no sea traspasado en estas próximas horas y el caso se traslade al verano. Esta determinación de los californianos queda clara con la llegada de Porzingis, un jugador que a priori encaja como un guante por su tamaño y su capacidad para abrir la pista y lanzar desde el exterior y, en defensa, intimidar y proteger el aro. El problema con él, desde hace ya demasiado tiempo, es cuántos partidos podrá jugar.
Además, se cierra esta fallida etapa de Kuminga (casi cinco años, demasiado tiempo con líos) y, en principio, también se para cualquier opción de que salga, otro asunto que estaba sobre la mesa, Draymond Green. El ala-pívot, un histórico que estaba en el mercado y que había asumido él mismo esa condición, en principio seguirá y formará pareja interior con Porzingis, que además de esos escasos 17 partidos con los Hawks, jugó solo 42 de 82 en su última temporada con los Celtics y ahora no pisa las pistas desde el 7 de enero.
Cuando sí ha podido jugar con los Hawks, Porzingis ha promediado 17,1 puntos, 5,1 rebotes y un 36% en triples. Su disponibilidad será un enigma, también seguramente recurrente en su nuevo equipo. Kuminga también es un interrogante gigantesco, y este será el momento de ver si realmente no podía demostrar su verdadero nivel en los Warriors o si lo que se ha visto hasta ahora es lo que hay, sin un techo mucho más alto. Sin rol fijo ni continuidad en una rotación de la que Steve Kerr lo sacaba en cuanto tenía otras combinaciones a mano, ha promediado hasta ahora en la NBA 12,5 puntos, 4,2 rebotes y 1,8 asistencia scon un 33,1% en triples.
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Su mejor momento llegó en los pasados playoffs: fuera de la rotación principal en primera ronda contra los Rockets, irrumpió en segunda contra los Timberwolves porque Kerr tuvo que repensar su plan tras la, crucial, lesión de Stephen Curry. En esa serie, Kuminga promedió 24,3 puntos con casi un 39% en triples. Pero esta temporada tampoco ha contado en ningún momento, más allá del arranque de la competición, con la confianza de su ilustre entrenador. Y ahora, por fin, se ha terminado esa relación extraña y que no beneficiaba a ninguna de las partes.
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