Harden: “La lealtad está sobrevalorada”
El nuevo base de Cleveland Cavaliers (36 años y 1,96 m) habló sobre su traspaso desde los Clippers y sobre estar muchos años en una misma franquicia.


Cuando James Harden ponga el punto final a su carrera pasará a la historia como uno de los mejores de siempre. Calidad, liderazgo, habilidad, potencial. El base (36 años y 1,96 m) se ha convertido en uno de los grandes de la competición, un jugador referencial que se elevó hasta el cielo con el MVP de la temporada 2017-18.
Fue un premio merecido para el motor de esos Houston Rockets que tutearon a los invencibles Golden State Warriors de Curry y Durant. Tanto que los llevaron al límite, a un séptimo partido en la final de la Conferencia Oeste que se les tornó en oscuridad ante su aciago día desde el triple. Esa era su arma. Esa era la gran maldición de un equipo creado por Daryl Morey para tratar de tumbar una montaña.
No fue la única vez que un megaproyecto casi indestructible le privó del anillo. En 2012 y con Oklahoma City Thunder, cayó en las Finales frente a los Miami Heat de LeBron James, Chris Bosh y Dwyane Wade. Fue el primer campeonato para el Rey, la primera decepción para la Barba.
La falta de esa corona no le ha impedido forjar una carrera notable. En estos momentos, es el segundo mayor triplista de la historia con 3.336 solo por detrás de Stephen Curry. Fue el máximo triplista tres temporadas seguidas, de 2018 a 2020. Es el octavo de siempre en triples-dobles (82) y el undécimo en puntos (28.977). En asistencias está cerca del Top-10: es duodécimo con 8.745 pases de canasta.
Baile de franquicias
Pero toda carrera tiene puntos negros. Los de Harden se circunscriben a una vida social bastante agitada, con relaciones tan mediáticas como la que tuvo con Khloe Kardashian, y su constante necesidad de cambio de franquicia para encontrar éxitos deportivos y beneficios económicos. Una actitud que le ha llevado a cambiar de ciudad cuatro veces desde 2020, cuando forzó su salida de Houston Rockets con destino a Brooklyn Nets, después de que el proyecto texano muriera por completo.
En Nueva York se unió a Kyrie Irving y Kevin Durant. Y eso no funcionó. Era una casa de locos, con muchos egos y muchos titulares extradeportivos. No lo dudó. Cuando vio que ese equipo no iba ni hacia adelante ni hacia atrás, cogió las maletas y se marchó a Philadelphia 76ers con Joel Embiid y con su amigo Daryl Morey.
Los Sixers tampoco cuajaron y su relación con el mánager general se enturbió tanto que le acusó de mentirle con su renovación. En el verano de 2023, su ciudad natal, Los Ángeles y los Clippers le acogieron. Una historia que llegó hasta este 2026 y que, cosas de la vida, acabó mejor de lo esperado. Los angelinos no querían renovarle por dos años y 80 millones; él lo entendió y en pleno desarme del proyecto pidió salir. Se le concedió para continuar su carrera en Ohio.
Los Cavaliers son su sexto equipo en la NBA desde su debut en 2009 con OKC. Solo en Houston sobrepasó los tres años hasta alcanzar los nueve. Unas constantes idas y venidas por las que fue preguntado en rueda de prensa.
“La lealtad está sobrevalorada. Esto es un negocio y hay mucho dinero involucrado. Muchas decisiones que se tienen que tomar. Si un jugador no está produciendo o no le ves futuro, la gerencia tiene que hacer su trabajo o mantener su trabajo, tienen que hacer lo mejor para mantener su trabajo. Y traspasan jugadores. Pero si alguien no está feliz y quiere ser traspasado a otro sitio, entonces es un problema”, reflexionó el base.
🗣️Declaraciones de James Harden que están generando debate
— Gigantes del Basket (@GIGANTESbasket) February 13, 2026
"Todo eso de la lealtad me parece sobrevalorado. Al fin y al cabo, esto es un negocio"pic.twitter.com/zXuxMFJe3x
Harden continuó su defensa. Él quiere ganar, deportiva y económicamente. Sobre esos dos ejes mueve su carrera: “Se tratan como diferentes dinámicas. Es extraño. Ni siquiera sucede solo en la NBA. La gente con trabajos normales tiene esos mismos problemas. Simplemente no lo magnificamos. Para mí siempre ha sido no perder el foco de intentar competir por un campeonato. Y después, financieramente, asegurarme de que mi familia tiene los mejores cuidados. Porque soy inteligente y he sacrificado mucho”.
“Financieramente, se me dé el crédito o no, no es algo de lo que se hable, me siento realizado y soy feliz con ello. Por ganar un campeonato o ponerme en posición para ello y financieramente poder ser pagado por estar disponible y jugar al más alto nivel tanto tiempo”, cerró Harden, un jugador único.
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