Calderón: “Toronto y los Raptors siempre serán muy especiales para mí”
El extremeño charló con AS durante la presentación de la camiseta, realizada por Mitchell and Ness, que rinde homenaje a su temporada rookie en la NBA con Toronto Raptors.


José Manuel Calderón (Villanueva de la Serena, 1981) es uno de los mejores jugadores de la historia del baloncesto europeo y uno de los bases del Viejo Continente (una de las posiciones que han sido más complicadas para ese salto) que consiguió tener una carrera muy larga (2005-19) en la NBA. Un integrante de la ya legendaria generación de los Júnior de Oro, Calde se fue a Canadá en 2005, con 24 años y desde el Baskonia (entonces, Tau Cerámica), para jugar en Toronto Raptors. Allí, se encontró una franquicia en plena renovación tras la salida de Vince Carter un año antes y en la que Chris Bosh tomaba las riendas como nuevo jugador franquicia.
Ahora, todos los aficionados al baloncesto pueden recrear ese momento, de hace ya dos décadas: Mitchell and Ness, una referencia en prendas vintage, ha creado una camiseta que recrea aquella de los Raptors 2005-06, el primer equipo de un Calderón rookie que promedió 5,5 puntos y 4,5 asistencias antes de dar el salto a la titularidad, dos años después, y convertirse en uno de los mejores bases de la Conferencia Este. La camiseta, con una edición limitada y muy especial, está disponible de forma exclusiva en las tiendas Basketball Emotion y a través de su página web. Y se vende en una caja, también exclusiva, con imágenes de archivos y datos del exjugador extremeño, que ahora trabaja para Cleveland Cavaliers y que charló con AS sobre aquel salto a la NBA, sus años en los Raptors, el baloncesto actual...
Cuando ve esta camiseta, ¿qué es lo primero que le viene a la cabeza?
Muchas cosas, pero sobre todo ese primer año en Toronto, que no fue fácil porque era llegar a un nuevo país, una nueva liga, otra cultura… Lo recordaba el otro día con mi mujer: nos fuimos allí y a ver qué pasaba. Por eso, cuando veo la camiseta, me vienen casi más recuerdos de fuera de la pista que de los partidos.
Usted no es de presumir, pero es obvio que es el reconocimiento a un jugador histórico y a un momento muy bonito para el baloncesto español.
Para mí es complicado ponerme en esa situación. Tengo claro que tuve una carrera de la que no me puedo quejar, estoy encantado y siempre di el máximo en todos los equipos. Y toda la parte de la NBA empezó con esta camiseta. Es importante para mí porque me la pide mucha gente. Y creo que es la más especial porque en Toronto es donde más años estuve. Igual hubo otros sitios en los que llegué más lejos, pero quizá está es la que más se puede asociar a mi imagen. Mucha gente me preguntaba cómo la podía conseguir y aquí está, justo veinte años después de esa temporada. Es muy especial.
Ahora trabaja para otra franquicia del Este, Cleveland Cavaliers. Pero dejó un excelente recuerdo en Toronto y me imagino que lo percibe cada vez que regresa allí.
Por supuesto, muchísimo. Toronto siempre será especial para mí: la ciudad, los aficionados y la propia franquicia, los Raptors. Me tratan muy bien siempre que voy, están pendientes de todo lo que hago… fueron casi ocho de relación y por eso siempre será diferente. He estado en otros equipos muy grandes, increíbles, y he tenido momentos muy buenos. Creo que es algo entendible, aunque ahora estoy trabajando para otra en la que también soy feliz y con la que viví cosas muy especiales porque llegamos a las Finales de la NBA. Toronto fue la primera vez en la NBA, estuve allí ocho años, di el salto de rookie a mi mejor nivel… todo eso fue con esa camiseta, y eso la hace muy especial.

¿De jugador era coleccionista? ¿Guardaba muchas camisetas?
¡Tengo todas! Desde el Tau, Fuenlabrada y Alicante a todas las que llevé en la NBA, todas las ediciones con las que jugué. Y también tengo una colección de camisetas de rivales. Es especial tener esos recuerdos; no solo de las súper estrellas, que de esas también tengo, sino de otros que fueron compañeros o que eran importantes para mí por otras razones…
¿Hay alguna a la que tenga especial cariño? ¿Una de la que no querría desprenderse de ninguna manera?
Bueno, tengo de Kobe Bryant, por ejemplo. Pero también de compañeros como Chris Bosh o DeMar DeRozan por lo que significaron para mí cuando estaba en Toronto. Jason Kidd, Steve Nash, que era un tío en el que me fijaba siempre, como mi espejo. Tengo unas cuantas muy chulas. De jugadores muy conocidos y de otros que no lo fueron tanto, pero sí muy importantes para mí.
Usted jugó en distintos equipos y con muchos compañeros diferentes. ¿Los jugadores de la NBA son muy coleccionistas? Camisetas, zapatillas, sudaderas de equipos…
No sé si muchos guardan o no, pero creo que sí. Allí es diferente por el significado que se da a esas cosas, pero es cada vez más parecido también aquí, en nuestra cultura. He dado una vuelta por aquí, por la tienda de Basketball Emotion, y hay camisetas muy bonitas de ahora… pero te vas a la sección de las antiguas y te apatece tener la de Allen Iverson... las de muchos. Ahora hay equipos que juegan con camisetas que recrean las de hace años. Hemos crecido con todo eso y trae muchos recuerdos. Las zapatillas, las equipaciones…
Trabaja para los Cavs, un aspirante al título que no ha estado nada bien en la primera parte de la temporada. En la pasada, jugó una excelente regular season pero se le acumularon los problemas en playoffs. ¿Esperan que este año se al revés, que estén agotando ahora la cuota de mala suerte y el equipo llegue a primavera en su mejor momento?
Ojalá. Estas cosas siempre son difíciles. Piensas que es mejor tener las lesiones ahora, pero llega un momento en el que también se hace muy complicado, para los jugadores y para todo el mundo. Somos positivos, optimistas; sabemos lo que tenemos, somos un equipazo y hay que mirar hacia delante. Quedan más de cincuenta partidos por jugar y sí, no tenemos el número de victorias del año pasado a estas alturas, pero son muchas pequeñas cosas las que te hacen estar así. Hay que tener tranquilidad, seguir trabajando.
Desde que jugaba con esa camiseta roja de los Raptors, el baloncesto ha cambiado mucho. Las posiciones son más flexibles, casi líquidas. Hay menos bases como usted, puros, y más exteriores que, sobre todo, tiran de tres. Pero todos los equipos siguen necesitando un director de juego de garantías...
Sí, las cosas van cambiando y no se trata de que hay que tener un base puro: hay que ver quiénes son los demás jugadores. Puede ser que no sea un base el que hace el rol de organizador. Es verdad que las posiciones no son tan fijas, los jugadores son más versátiles, se hacen más cosas en pista… pero hace falta un organizador, aunque no sea exactamente un base. Mira a Nikola Jokic, por ponerte un ejemplo.
Es el ejemplo más claro... y el mejor
Ese rol no lo había antes, ahora lo hace un pívot. El baloncesto va cambiando a medida que cambian los jugadores. Ahora todos son más rápidos, saltan más, todos tiran de tres, botan… los jugadores pueden hacer muchas cosas, hay muchísimo talento y el juego va cambiando. Antes tampoco había tantos números, estadísticas… eso te hace ver qué es mejor, qué es peor, cómo se puede ser más eficiente. Por una mezcla de todo esto tenemos el baloncesto que tenemos ahora, diferente. Como siempre, con muchas cosas positivas y también algunas negativas. Lo que está claro es que si yo jugara ahora, tiraría más triples seguro.
Estuvo, con los Raptors, cerca de ser all star en su mejor momento. Ahora el partido de las estrellas cambia y será en formato Estados Unidos contra el resto del mundo. No sé si le gusta, y si ha pensado que así, en sus tiempos, habría tenido más opciones.
Sí que habría tenido un poco más. Estuve cerca un par de años. El formato… creo que ya no quedan muchos cambios que hacer. Llevamos unos años buscando cuál es el mejor para que todo el mundo esté más contento. Depende de cómo te tomes el All Star. Hay gente que lo que quiere es a Jokic haciendo un mate que no haría en la liga regular, o a Doncic haciendo otra cosa... y hay muchos niños que quieren ver eso. No es para la gente que le gusta más el baloncesto. Hay que buscar una mezcla, equilibrio. Y eso se está buscando, que sea un poco más competitivo. A ver si esta nueva idea es la que encaja bien, y que haya mucha gente contenta.
¿Cómo ve a Hugo González? Con 19 años, está por delante de lo que muchos esperaban en su primera temporada por el impacto que está teniendo en los Celtics.
Lo más importante es que está en un equipo que le quería, no está en un equipo porque sí. Se nota que han confiado en él desde el primer día. Y, además, creo que Hugo ha puesto a Boston Celtics antes que a Hugo González. Él es así, es su forma de ser, pero se nota en que lo siente la afición, sus compañeros, los entrenadores… Él ha dicho que está ahí para aprender, crecer, para hacer lo que haya que hacer con el rol que le den. Va a seguir habiendo partidos en los que estará mejor en anotación y otros en los que en eso no estará tan bien, pero siempre que está en la pista, suma. Porque da el máximo, juega al 100%. Y eso es lo que te hace ganarte el respeto de tus compañeros y, en este caso, también del entrenador y la franquicia.
Ahora están en la NBA él y Santi Aldama, pero parece que en el futuro inmediato habrá refuerzos para la representación española. Muchos jóvenes como Mara, Miller o Saint-Supery, han optado por pasar por las universidades estadounidenses como parte del trayecto. ¿Se habla mucho de ellos allí? Y, sobre todo, ¿cree que han tomado la decisión correcta?
Esto tiene varias partes. Por un lado, en España hay mucho talento, muchos jóvenes muy buenos. Al final es raro estar diez, como estuvimos todos juntos en la NBA, pero ojalá hubiera incluso más en el futuro porque lo merecemos. Y llegarán, como algunos de los que has mencionado. Si es bueno o no para el futuro del baloncesto español es algo que iremos viendo con el tiempo, no se puede saber ahora. Pero lo que está claro que esto es lo que hay ahora.
Sí, ahora mismo no hay duda
Es una nueva forma de crecer, de ver el baloncesto. Ha surgido una nueva competencia con las nuevas normas del baloncesto universitario. Es una liga que ahora es una competición profesional más, y antes no era así. Tiene un poder económico muy fuerte, y tenemos que adaptarnos todos. No solo la ACB o el baloncesto español, todos en todos los sitios… y también la NBA. Todo está impactado por este nuevo entorno para los jugadores. Estamos viendo los primeros años e incluso esa misma competición está readaptándose, viendo qué significa ahora la NCAA y cómo va a avanzar. Estoy contento porque los españoles que se han ido tienen una oportunidad económica buenísima, pueden estudiar una carrera, juegan en un gran nivel…
La última. Volviendo a sus Raptors y a aquellos años en los que fue uno de los equipos fuertes de verdad de la Conferencia Este. ¿Qué faltó para meterse de lleno en la lucha por el anillo?
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Diferentes cosas, y luego Chris Bosh se fue y hubo que volver a un nuevo inicio… Estuvimos cerca, teníamos un muy buen equipo, fuimos terceros del Este en regular season. Eso es lo difícil de la NBA, ganar es muy complicado, tienen que darse muchas circunstancias. Hay jugadorazos que están mucho en el mismo sitio y no son capaces de ganar, e igual otros que no son tan buenos ganan tres anillos seguidos. Y no son mejores, solo han ganado más. Son muchas cosas. Por eso la NBA tiene sus normas y en los últimos siete años ha habido siete campeones diferentes. Y ahora, mira, los Thunder parecía que iban a ganar otra vez sí o sí, pero pierden varios partidos con los Spurs y ya nadie está tan seguro. Eso es muy bueno para la NBA, pero también hace los caminos para ser campeón sean muy complicados.
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