Surne BilbaoBLB
89
PAOK Salónica BCPAO
74
Finalizado
FIBA Europe Cup | Final (Vuelta)

¡¡¡Bicampeones!!!

El Bilbao Basket revalida el título de la FIBA Europe Cup, tras un ejercicio de solvencia ante un PAOK al que desarboló.

29/04/26 PARTIDO BALONCESTO 
FINAL FIBA EUROPE CUP VUELTA 
SURNE BILBAO - PAOK 
 ALEGRIA CELEBRACION CAMPEONES
AIOL
Alfonso Herrán
Coordinador Delegación País Vasco
Coordinador en la delegación de País Vasco de Diario AS desde 2017. En 2008 entró en Diario AS como redactor de polideportivo y desde entonces es su casa. Le gusta tocar todos los palos, pero ahora está más centrado en realizar las crónicas del Athletic y el Bilbao Basket. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto.
Actualizado a

Un tormentón se desató sobre Bilbao dos horas antes de la vuelta de la final de la FIBA Europe Cup. El cielo se partió por la mitad y cayó agua como para duplicar el pasaje en la Ría. Era una señal. El anuncio de la tempestad baloncestística que se liberó instantes más tarde en Miribilla. El Surne Bilbao le ha cogido gusto a habitar por las cumbres más altas del continente. La FIBA Europe Cup ya tiene un rey perpetuo, el que nunca abdica. El único monarca que ha repetido, que no se levanta del trono en dos años consecutivos son esta manada de lobos hambrientos. Da igual que cambien las caras, el DNI, sólo hay cinco que se mantienen de la gloriosa final de 2015. El instinto ganador se perpetúa. Había ocho cuartos en este ida y vuelta y la respuesta de los vascos en el penúltimo fue tan contundente que no dejaron nada en pie de lo que se construyó en los seis anteriores. El Olimpo los recibió con los brazos abiertos, entran en el terreno de la eternidad.

El espíritu de Miribilla es ya temido por el Viejo Continente, anonadado ante un colectivo que ha manejado la pelea de este ya histórico 2026 con una solidez increíble. El equipo ha roto todos los tópicos y gafes, también aquel que dictaba que el que perdía el primer partido se iba de vacío. Supo aguantar la presión del primer cuarto y arrasó sin piedad tras el descanso, con una intensidad defensiva de mil hienas. Se repartieron 10.000 camisetas con un lobo y el lema batera ‘juntos, a una’ y eso fue el recinto verde y amarillo, un grito unánime de ‘bicampeones’. Se van de esta edición por la puerta grande, con una derrota en el estreno, un leve despiste para coger carrerilla, y otra en Salónica subsanada una semana más tarde. El resto, palizas, récords y satisfacciones que resonarán en el futuro. Un trozo del firmamento ya tiene tatuado el nombre de Miribilla. Ponsarnau, que ayer cumplía 55 años, es tricampeón, ya que tiene estas Europe Cup y una Eurocup con el Valencia. No habrá muchos técnicos españoles con ese palmarés. Este torneo ya se queda pequeño, ahora hay que ir a por otra pieza aún mayor, sea Champions o Eurocup.

Estaba en la grada empujando Unai López, el jugador del Athletic. Mumbrú, Rigo... muchas caras conocidas. Lazarevic fue el descartado. Alguien tenía que ser, es así de duro, pero lo saboreó igual porque la copita también es suya. El PAOK mando en el arranque del partido, el primer tiro fue suyo, Tyree de tres, no podía ser de otra manera, y también inauguraron el marcador, tras rebote ofensivo de Persidis y anotación de Moore. La tensión no tardó en aparecer, tras dos minutos y 35 segundos de juego, después de una falta de Beverley a Hilliard por detrás y una reacción de éste empujándole. Fue Omoruyi a meterse en el fregado y se resolvió con antideportiva para éste y Hilliard. El primer cuarto se cerró con un inquietante 19-23 y la sensación de que era el quinto cuarto del Palataki, que se jugaba a lo que Boutskos quería: jugaban a partir de Tyree y Beverly y en defensa cambiaban, iban haciendo cosas invitando al base a entrar y luego ahí le tendían una emboscada. El equipo local no acababa de ser él mismo, su identidad no aparecía y Pantzar se sentía muy solo.

Pero la cosa empezó a cambiar cuando se unió al base sueco Normantas, un jugador de gran caché internacional. Suyo fue el empate a 25. Con 32-33 hubo dos oportunidades para ponerse al fin por delante, esa barrera siempre sicológica y más en una final: un triple desde la esquina de Krampelj y una bandeja de Jaworski. Dos acciones sencillas erradas, lo que elevaba la ansiedad de Miribilla aún más. El lituano anotó un triple para llegar por fin a esa ansiada ventaja: 35-34 a 3:50 para el descanso. Jaworski se subió a ese tren desbocado que ya era el partido de vuelta y la ventaja creció hasta el 42-39, a mitad de travesía de los 7 necesarios. Eso sí, Bagayoko cometió la cuarta y como Hlinason estaba con dos, salió a echar una mano el único que no había jugado hasta ese instante: Sylla. En el descabso el marcador lucía con 43-41, una parte del trabajo estaba realizado y el plan parecía que iba saliendo.

El inicio del tercer cuarto era clave. Nada más salir del vestuario anotó un triple Hilliard y luego sacó una falta a Omoruyi para plasmar el 47-41. El nigeriano falló dos mates por un exceso de ímpetu, que podían haber valido su peso en oro. La final se desató al fin con bombas lejanas de todos los colores. El PAOK reaccionaba, de la mano de Dimsa, hasta empatar y el Surne volvía a pisar el acelerador: 55-49. Era una segunda avalancha que ya aniquiló al cuadro tesalonicense. La sentencia llegó con un triplazo de Normantas que al fin derribaba la barrera tan perseguida: 60-53, a 15:17 para acabar. Era el momento, lo habían encontrado. Trinchieri, que va a coger el proyecto el año próximo, torcía le gesto en la tribuna de prensa. Se desencadenó el cuadro vasco, con más jugadores sumándose a la causa, como Petrasek con un 2+1 (63-53). Había muchos más recursos y versatilidad den los vascos, que pusieron en marcha una apisonadora defensiva, liderada por Hlinason. El PAOK lo fiaba todo a los uno contra uno, no se pasaban el balón, por eso solo registraban 6 asistencias no se pasan el balón en el 70-57.

Cuando subió la intensidad y el acierto del Bilbao Basket se vio quién tenía la confianza por las nubes. Si los de Ponsarnau encontraban esa energía atómica que mostraron tras el bochorno ante el Valencia a comienzos de año, los helenos no iban a ser capaces de contener semejante explosión. Bajo el caparazón de tipo duro del equipo griego había un grupo quebradizo. No hubo capacidad de respuesta cuando se desató el campeón vigente. La diferencia fue creciendo hasta el 80-58, después de tres tiros libres de Normantas. Hasta un ex como De Ridder, ahora en la NCAA, saltaba invadido por el éxtasis de la grada y se escuchó el grito de guerra en su honor: ‘Follow De Ridder, Ridder, Ridder’. Hilliard cogió el testigo de 2025 de Pantzar como MVP de esta final en ambas citas. La fiesta se cerró con la deportividad por bandera, con el equipo visitante saliendo a recoger la medalla de subcampeón y los gritos de ‘PAOK, PAOK’ por parte de la hinchada local. La pirotecnia alcanzó su cénit con los ‘hombres de negro’. Reyes de Europa. Garbajosa, presidente de FIBA Europa, entregó la ansiada copita a Hlinason, que la levantó como el cíclope que es desde su pedestal de 2,15 metros, mucho más cerca del cielo que nadie. Bicampeones. Suena bien. Mañana, recibimiento por todo lo alto por parte de una ciudad que estos días vive por y para meter canastas y levantar copas. Bendita costumbre.

¡¡¡Bicampeones!!!
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Ponsarnau: “Hemos ganado desde el sacrificio y la defensa”

Ponsarnau tuvo que interrumpir y suspender la rueda de prensa al cumplirse al habitual protocolo de la plantilla y el cuerpo técnico irrumpiendo en medio de la misma con champán en la mano. Destacó, tras revalidar el título, que el choque se ganó “desde el sacrificio y la defensa, ‘batera’ (unidos)”.

“Ha sido increíble. El ambiente, el equipo, este grupo es maravilloso. Ha sabido vivir los malos momentos del partido y hemos sabido buscar los buenos”, indicó. Para Ponsarnau “era importante entender que quedaban cuarenta minutos, que quedaba mucho partido”. “Creo que teníamos más banquillo y, si manteníamos un nivel de energía bueno, el partido era para nosotros”, explicó.

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Sobre el gran ambiente vivido en Miribilla, destacó que “esta gente ha apoyado siempre, estamos super agradecidos. Es de mérito que este título se ganase aquí”. Por su parte, el capitán Hlinason afirmó nada más proclamarse campeón que había sido “un partido muy duro, pero muy bonito”. “Estamos muy contentos”, confesó. El pívot islandés agradeció el apoyo de la afición bilbaína, que llenó Miribilla en este partido de vuelta ante el PAOK. “En los momentos duros, al principio, cuando estuvimos sufriendo, pudimos notar su apoyo. Vamos a seguir luchando siempre para llegar a lugares así de bonitos. Es algo nuevo para mí. Estoy muy satisfecho con el trabajo de estos chicos, han trabajado increíble estos días”, valoró Hlinason.

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