Los caminos del Real Madrid: Euroliga, NBA, limbo y el laberinto de la Champions
En unos días decisivos para la historia del baloncesto europeo, el Madrid quedaría en una situación compleja si deja la Euroliga en junio. La BCL aparece como una opción difusa.


Pasó una semana de máxima trascendencia para la historia del baloncesto europeo. Durante meses, se había hablado de enero de 2026 como punto obvio, y gigantesco, de inflexión. El día 15, en teoría, acababa el plazo para que los dudosos de la Euroliga firmaran (o no) su continuidad en la competición. Eran cuatro, con diferente graduación de trascendencia: ASVEL, que se daba y se da por hecho que no seguirá y por el que la Euroliga ni derrama ni derramará (parece claro) demasiadas lágrimas; el Fenerbahçe, el actual campeón y uno de los grandes equipos del baloncesto europeo en los tres últimos lustros; y los dos gigantes del baloncesto español, Barcelona y Real Madrid.
Esos son, de los del lote de los propietarios y los que tienen plaza garantizada, los cuatro equipos que no habían firmado la ampliación hasta 2036 de sus contratos con la Euroliga. El resto sí se habían comprometido ya: Baskonia, Anadolu Efes, Fenerbahçe, Maccabi Tel Aviv, Olimpia Milán, Olympiacos, Panathinaikos, ASVEL Villeurbanne, Bayern de Múnich, Zalgiris Kaunas y un CSKA que sigue sancionado por la invasión rusa de Ucrania pero que conserva su posición jerárquica en la competición a la espera del desbloqueo (que no parece cercano) de su situación deportiva.
Mientras, la competición plantea una ampliación que seguramente acabe en 24 equipos, veremos si ya la próxima temporada o con escala en 22, que permita establecer un sistema de Conferencias y reducir partidos (un problema grave en esta temporada en la que se ha saltado a veinte en formato de todos contra todos) y ampliar el espectro de la competición por número de equipos, situación jerárquica de esto y radio geográfico: estamos en la primera temporada con un equipo de Emiratos Árabes, el Dubai BC. En paralelo, y en momento óptimo para su punto de vista negociador porque la Euroliga no se puede permitir disensiones y deserciones, los que no tienen esas licencias se organizan para apretar tuercas por su lado. Lidera ese grupo el citado Dubai BC y acompañan Valencia Basket, Hapoel Tel Aviv, Virtus Bolonia, Partizán, Estrella Roja y Mónaco. Pero también se suman equipos que no están en la competición pero quieren hacerlo en el futuro: Besiktas, PAOK, Nápoles…
Es un puzle complejo con la aparición de la NBA y su competición, de la mano de FIBA, ya convertida en una realidad que también ha dado zancadas importantes en los últimos días: Berlín y Londres acogieron los partidos anuales de la competición estadounidense en Europa y, tanto entre bastidores como en primera línea de los focos, hubo reuniones y gestiones en el más alto rango. Enero es el mes en el que la Liga estadounidense ha empezado, según su propia palabra, a buscar adhesiones y socios ya tangibles: inversores, propietarios, equipos… Bloomberg publicó que el valor de cada franquicia de las fijas en la nueva competición (en eso el modelo tiene notables paralelismos con el de la Euroliga) podría llegar a los 1.000 millones, un serio aviso (como mínimo) para posibles compradores y aspirantes. Y para el que mantenga esperanzas de un acuerdo que evite una diáspora que ahora mismo parece imposible de frenar, nunca hay buenas noticias: la Euroliga notificó a la NBA que puede emprender acciones legales por los contactos de esta, en nombre de su nueva competición con la FIBA, con equipos que ya tienen firmada su renovación con la Euroliga.
Pero, volviendo al principio, había cuatro que no lo habían hecho. El ASVEL, uno de los peores equipos de la Euroliga de forma sostenida y uno que este año ni se ha esforzado por cumplir las nuevas normas de control económico, se irá. Lyon no es un punto estratégico per se para la NBA, pero es un equipo que tiene al frente a Tony Parker, desde hace años un personaje bisagra en esos puentes tendidos desde EE UU hacia el Viejo Continente. Así que la nueva competición cuenta con él. Mientras se resuelven otras cuestiones, el equipo francés pasará a la Basketball Champions League, la competición de FIBA, como han ido haciendo otros desencantados con el entorno Euroliga y Eurocup: Alba Berlín o, en España, ahora Joventut y Gran Canaria y antes, Unicaja.
Una de las negociaciones que quedaron en nada entre Euroliga y FIBA avanzó, sin éxito, en la formación de una segunda competición común que rompiera el dañino (para ambas) binomio Eurocup-Champions. No se logró, y cada vez más equipos han optado por la segunda porque la primera es más exigente en cuanto a número de partidos y no todo el mundo ve claro un premio que pasa por un ascenso a Euroliga que exige mucho en lo deportivo y premia poco en lo económico. Ese ha sido uno de los males de la gran competición europea: los clubes propietarios han tenido poca flexibilidad a la hora de escuchar y premiar (repartir beneficios) al resto, los que llegan sin licencias fijas y los que aspiraban (¿aspiraban?) a hacerlo.
Antonio Jesús López Nieto, presidente de un Unicaja que dio el salto en 2021, lo explicó así recientemente en la Cadena SER: “Yo veía la Eurocup como una competición que va de septiembre a marzo jugando partido todas las semanas sin chicha deportiva porque tú me dirás cómo metes en febrero, en martes, a la gente para ver si quedas quinto o sexto. Tienes que jugar veintitantos partidos, la mayoría sin interés. En la BCL juegas 17, todos con interés. Y tienes descanso deportivo. Además, el título de la Eurocup es un caramelo envenenado porque te fuerza a jugar la Euroliga, donde no pintas nada. Ni en lo económico ni en lo estructural, nada. Es preciosa para verla, yo veo todos los partidos. Pero nosotros no tenemos manta para ella ni está diseñada para nosotros. Ahora mismo la oferta que hay para un equipo de ‘wildcard’ es pagar 5 millones a 3 años. Pagar: no recibir ni un euro de televisión, ni un euro de publicidad. Y los trece dueños se reparten el botín. Y luego tienes que hacer una plantilla para la Euroliga…”.
Faltaba por saber qué harían los otros tres, con el ASVEL ya enfilado hacia la BCL. Y ahí sí ha habido noticias. Las más concluyentes, las de un Barcelona que se reunió con la NBA por su cuenta el pasado domingo y también acudió, el lunes, al evento multitudinario con el que la competición estadounidense sacó músculo antes inversores, marcas e interesados en un hotel de Londres. El equipo azulgrana no vio claro el panorama, no en el corto plazo, y comunicó su voluntad de, un secreto a voces en las semanas anteriores, continuar en la Euroliga. Y la junta lo ratificó el jueves. El Barça habla de “jugar en la mejor competición posible” y sabe que, en todo caso, hay una cláusula de diez millones de euros para romper el vínculo con la Euroliga, en caso de que el proyecto NBA arranque a fondo de verdad.
El Fenerbahçe no firmó pero se da por hecho que lo hará y que juega con la presión de la NBA, que ni siquiera ha señalado al vigente campeón de Europa como uno de sus grandes objetivos, para resolver otro asuntos de índole económica. Así que quedaba el Real Madrid, la joya de la corona y el protagonista de la gran batalla entre los dos bandos. El equipo blanco también se reunió con la NBA (y con la Euroliga, con buena sintonía a pesar de todo) y estuvo en el evento del lunes. Y, a diferencia del Barça, se ha inclinado, por ahora, por la opción que también hace semanas que parece más probable en su caso: dejar la Euroliga y convertirse en el mascarón de proa de la nueva competición. Esa es la vía más realista ahora mismo, pero el resto de puertas no están cerradas y la decisión definitiva se tomará en una reunión de la directiva. Porque el Madrid, como mínimo, ganó tiempo: se negó a firmar la renovación con la Euroliga y también a aceptar que el 15 de enero fuera la fecha tope para hacerlo. Considera, en lugar de eso, que esta es el 30 de junio porque hasta entonces mantiene en vigor el actual contrato con la competición. Eso sí, si no renueva, tendrá que vender su plaza (sus acciones de la competición). O bien a otro equipo que pueda adquirir así condición de propietario, o bien al resto de ese grupo de principales. No se puede conservar esa condición y no jugar la competición salvo en casos excepcionales como el que se aprobó para el CSKA.
Ante una posible situación excepcional
Ante esta posible tesitura, desde Grecia se filtró que equipos como Real Madrid o Barcelona (cuando parecía que este seguiría los pasos de los blancos) harían escala en la Basketball Champions League, ahora una especie de tercera/segunda competición que espera crecer como apoyo de la NBA Europa, que quiere tener doce de dieciséis plazas fijas y que daría el resto de accesos a través de esa Champions y de las competiciones domésticas. Pero, todavía y pese a su crecimiento en le deportivo, se trata de un torneo a años luz de la trascendencia de la Euroliga y en números económicos pobres, según los informes anuales de la propia FIBA.
Por eso, muchos creen que el Madrid no haría en ningún caso esa transición, aunque el riesgo entonces sería quedarse en en limbo, sin nada. En tierra de nadie. Y con los dedos cruzados para que la nueva competición de la NBA confirme su aterrizaje en 2027. Si la espera se alarga más, por ejemplo a 2028, la situación sería crítica para un club como el Real Madrid si decide abandonar el entorno Euroliga. Y el nuevo proyecto tiene muchas cosas que definir para que sus plazos se hagan definitivos. Por ejemplo, en cuanto a los pabellones e infraestructuras que necesita y requiere un gestor como la NBA y un plan económico que se basa en lograr las proyecciones de crecimiento que no ha conseguido la Euroliga. El plan que enseñó la NBA gustó más a algunos inversores de rango global (saudíes, vinculados a equipos de fútbol...) que a los clubes ya establecidos, a los que Silver explicó que la inversión inicial tendría que ser suya y que los beneficios podrían tardar en llegar.
La Euroliga tendría vías, a través de opciones como las plazas que da por wildcard, de negociar con el Real Madrid otro tipo de vínculo, en caso de que no firme su continuidad hasta 2036. Pero, tal vez para no mostrar debilidad en las negociaciones, las voces de esta competición insisten en que no será así. Que no habrá rescate si hay separación. Así que habrá un obvio factor de riesgo, y muchas incertidumbres, si el Madrid decide definitivamente no renovar con la Euroliga y saltar (por ahora, esperar) al proyecto NBA/FIBA. Una de las principales, si eso incluye un paso, que sonaría muy extraño, por la Basketball Champions League. Ahora mismo, en todo caso y de una manera u otra, sigue pareciendo una opción remota. Pero…
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