Lo que se sabe de la NBA en Europa
Hay todavía muchas cosas por resolver y muchos planes que detallar, pero sí existen ya líneas maestras de un proyecto que quiere transformar el baloncesto europeo.


Hace mucho tiempo que la sombra de una pelea por la hegemonía en el baloncesto europeo se alarga sobre un futuro en el que ya ni los más optimistas ven posibilidades demasiado tangibles, reales ahora mismo, de reconciliación. Sigue quedando tiempo, aunque cada vez menos, pero el regreso de los contactos y reuniones la pasada primavera no trajo buenas noticias, ni siquiera avances prometedores, y todo apunta que el baloncesto europeo vivirá otra diáspora, una separación con dos competiciones. En 2000, y por una sola temporada, fueron Euroliga y Suproliga, experimento de la FIBA que, por cierto, ganó el Maccabi. A partir de 2001, la Euroliga se quedó con un poder que ahora le va a discutir, y son palabras mayores, la competición que la NBA quiere tutelar en Europa con FIBA, el viejo enemigo con el que nunca hay bandera blanca, de su lado.
La hora de la verdad
Esta semana la Euroliga ha reunido a su board, los trece equipos propietarios de la competición (entre ellos Real Madrid, Barcelona y Baskonia) para, como asunto fundamental en la orden del día, arrojar luz sobre el futuro: el compromiso de estos equipos fijos caduca el 30 de junio, y todos menos cuatro han rubricado su continuidad por otra década, hasta 2036. Los dudosos van por niveles: el ASVEL es un proyecto que ha tenido poco o ningún fuste en la Euroliga y que podría saltar a la Basketball Champions League (entorno FIBA); de hecho, sería lo más normal aunque ayer mismo Tony Parker, el mítico exjugador que controla el club, dejó una puerta abierta a una continuidad en todo caso intocable. Barcelona y Fenerbahçe tienen dudas pero están cerca de una continuidad que el club azulgrana, ya en lo institucional muy separado del Real Madrid por asuntos que van mucho más allá del baloncesto, dejó apalabrada pero no firmada. El equipo turco, actual campeón, dio largas aunque se confía en que firme. En todo caso, y como pasaba con los anteriores contratos, habrá una cláusula de diez millones para romper ese contrato con la Euroliga y poder cambiar de competición. La opción ahora, claro, será la NBA en Europa.
Una nueva competición que está fase de ensamblaje, todavía temprano, y que tiene al Real Madrid como uno de sus obvios y principales objetivos. Y el club blanco es, de los fijos de la Euroliga, el más cercano a esa nueva aventura. El que más dudas tiene sobre una renovación con la Euroliga que por ahora no ha rubricado y el que más cerca parece, esa es la voluntad de las más altas esferas del Bernabéu, de cambiar y sumarse al proyecto de NBA y FIBA. Si el ‘sí’ del Madrid se confirma y afecta ya a la próxima temporada, podría dejar al club blanco en el limbo, sin competición europea o en el eje de esa Champions League que ahora ejerce de segunda/tercera competición (depende de a quién se pregunte) en colisión con la Eurocup y por detrás, obviamente de la Euroliga. Esto es lo que sabe de ese proyecto de la NBA en Europa que tienta a muchos… pero a unos más que otros. A la cabeza, el Real Madrid.

¿Cuándo se pondrá en marcha?
Hay que partir de la base de la que la NBA ha expuesto sus puntos de partida y ha ido avanzando más información, pero esta todavía no está ni mucho menos completa. De hecho, esa es una de las razones por las que los clubes racanean con sus compromisos definitivos. Falta información. Pero sí que hay una fecha que es, ahora mismo, el objetivo: octubre de 2027. George Aivazoglou, director general de la NBA para Europa y Oriente Próximo, lo confirmó en entrevista con AS el pasado noviembre. Andreas Zagklis, secretario general de la FIBA, se ha posicionado en la misma dirección: “Necesitamos la aprobación de la NBA y la Junta Central de la FIBA, pero creo que octubre de 2027 es un objetivo realista. Sería la manera ideal de cerrar el telón del Mundial en Doha y dar el salto a un nuevo proyecto”.
Esto no es definitivo. La NBA todavía está en fase de negociar oficialmente con posibles inversores, propietarios y equipos. Y los plazos ya son estrechos si realmente se pretender arrancar en menos de 20 meses. Los pabellones, por ejemplo, pueden ser otro quebradero de cabeza para una puesta en marcha en esos plazos. A priori, no hay muchos en Europa que cumplan con los requisitos del nivel NBA, lo que implica también poder ser usados como generadores de ingresos en los niveles que la competición estadounidense tiene en mente.
¿Cuántos equipos tendrá la nueva competición?
Tampoco es un tema cerrado, pero sí hay una idea a priori clara: arrancar con dieciséis franquicias, doce de ellas fijas y cuatro que se clasificarían por méritos deportivos, a través de una Basketball Champions League que haría de segunda competición y también de las Ligas locales. “El modelo no puede pasar solo por la Champions como segunda competición europea, habría también un torneo de clasificación, seguramente al final de la temporada, con campeones de Liga, otros equipos de la Champions… Las Ligas domésticas son una parte fundamental de la fibra del baloncesto”, aseguró un Zagklis que defiende así la introducción de ideas de la FIBA en este proyecto.
¿Cómo entrarían los equipos con plaza fija?
La NBA va a vender esas plazas, a buscar propietarios para los equipos que serán fijos, por una valoración que han situado siempre en un mínimo de 500 millones y que recientemente llevó Bloomberg a la barrera de los 1.000. Eso supone un precio a priori desorbitado cuyo pago, en todo caso, se fragmentaría y dependería de factores como los contratos de televisión. Aivazoglou habla de conversaciones con “inversores y equipos de baloncesto ya existentes y otros que son equipos de fútbol muy interesados en crear un programa de baloncesto como parte de la NBA Europa”.
La NBA ha dejado claro que se centra en ciudades y no equipos concretos, aunque en Europa, donde ya hay una profunda cultura de baloncesto, es obvio que, por ejemplo, si se habla de Madrid el equipo sería el Real Madrid. En otros casos, no es tan sencillo: hay ciudades que son un objetivo claro como Milán y París que podrían no contar con los actuales equipos de Euroliga (el primero, un histórico) sino con otros seguramente vinculados a los equipos de fútbol. En el caso de la capital francesa, con el factor claro de la presencia del dinero catarí.
El propio Aivazoglou habló de “Londres y Mánchester, por parte de Reino Unido; París y Lyon, por Francia; Madrid y Barcelona, de España; Berlín y Múnich, de Alemania; y un equipo de Atenas y otro de Estambul”. Eso es uno de los puntos más conflictivos: la NBA, en principio, piensa en grandes mercados donde se pueda crear un importante consumo transversal y olvida bastiones en lo deportivo como Kaunas y Belgrado. Además, podría romper rivalidades que son muy trascendentales para el interés de los aficionados si solo introduce un equipo de lugares tan significativos como Atenas y Estambul. “Hay grandes ciudades que tienen aficionados locales pero también a nivel mundial, porque sus marcas son internacionales y porque tienen ciudadanos por todo el mundo. Así es como pensamos en nuestra estrategia mediática y en cuanto a creación de contenidos. Ser una Liga para Europa, pero también para el mundo”, explicó a AS el dirigente griego.
¿Es el formato muy diferente del actual de la Euroliga?
En realidad, no tanto como podría parecer. En la Euroliga se ha estrenado esta temporada un formato de liga regular (todos contra todos a doble vuelta antes del play in, los playoffs y la Final Four) con veinte equipos participantes (dos más que la temporada pasada). Entre ellos, doce de los trece que tienen plaza fija como dueños de la competición (el decimotercero es el CSKA de Moscú, que sigue sancionado por la invasión rusa de Ucrania): Real Madrid, Barça, Baskonia, Anadolu Efes, Fenerbahçe, Maccabi Tel Aviv, Olimpia Milán, Olympiacos, Panathinaikos, ASVEL Villeurbanne, Bayern de Múnich y Zalgiris Kaunas.
A esos hay que sumar las dos plazas de Eurocup, las que tienen el Hapoel Tel Aviv como vigente y el Mónaco, que no la ha perdido desde que ganó esa segunda competición (en 2021) porque cada temporada consigue estar al menos en cuartos de final. El equipo monegasco le quitó esa vía de clasificación al París porque, aunque ambos llegaron a cuartos, avanzó más lejos. A esos catorce hay que sumar a los que tienen invitaciones por cinco, tres o un año: Partizán, Estrella Roja, Valencia Basket, Virtus Bolonia Dubai y Paris. La Euroliga, que piensa ya en otra ampliación inminente a 22 o 24 equipos con formato de dos Conferencias que reduzca un calendario que en este curso es durísimo, corta el acceso a través de las competiciones domésticas, que con matices abrirá el torneo NBA/FIBA. Pero ambas se basan en un porcentaje muy alto de equipos con plaza fija.
¿Cómo llegarán los ingresos?
Es otra de las cosas que la NBA tiene que definir bien, porque en Estados Unidos el modelo se basa, esencialmente, en unos contratos de televisión mastodónticos: los actuales, de 76.000 millones de dólares por once años. En Europa, los clubes siempre han pedido más rentabilidad a la Euroliga pero habrá que ver cómo la NBA planteará formas de disparar esos números lo suficiente, para que la diferencia sea verdaderamente diferencial. No hay detalles de su plan financiero ni de cómo afrontará el negocio televisivo, pero es obvio que Amazon Prime puede ser un actor importante por su condición de marca global y porque es uno de los partners de la competición estadounidense en esos nuevos contratos.
Sí podría llegar un cambio a mejor en las condiciones de los que no tengan plaza fija y aterricen en la competición. Una de las lagunas de la Euroliga (los equipos sin licencia fija se han unido para avanzar juntos) y de un cada vez menos apetecible tránsito desde la Eurocup que ha hecho que equipos como Unicaja, Gran Canaria, Joventut o Alba Berlín hayan acabado en el entorno Champions. Antonio Jesús López Nieto, presidente del Unicaja, lo explicó así: “Nosotros nunca vamos a ser una franquicia de la NBA. Lo serán ciudades como Madrid, Barcelona, Estambul, París… algunas que compondrían las franquicias fijas y que tienen que pagar, según dicen, 500 millones de euros en diez años, con un contrato de televisión. Y luego, cuatro plazas para el resto de equipos que compitamos en la Champions League, o por las Ligas nacionales. Lo que ellos han defendido es que, si jugamos la competición de la NBA un año, el ingreso económico será similar o por lo menos parecido al de las franquicias fijas. Eso no ocurre en la Euroliga”.
Si se va el Real Madrid de la Euroliga, ¿qué pasaría la próxima temporada?
En el mejor caso, la NBA en Europa llegará en 2027. Si el Real Madrid no renueva su licencia con la Euroliga y se queda ya fuera de la competición el próximo curso, una opción que ahora mismo no es imposible, tendría que pasar al menos un año en un limbo que podría dejarle sin competición europea o en la Basketball Champions League. La Euroliga, el resto de equipos del board, han dejado claro que no quieren contar con nadie que no se comprometa a largo plazo; pero habrá que ver si más allá de esa postura dura en la negociación, no se acabarían buscando fórmulas para acomodar de forma temporal a un equipo de la trascendencia global del blanco.
¿Es factible una fusión real de la NBA y los equipos europeos?
Ahora mismo, no. El proyecto de la NBA en Europa es una competición independiente, que será al 50% de la NBA y en la que pueden entrar también, además, propietarios de las treinta franquicias estadounidenses. Se ha hablado de alguna forma de sinergia, como un torneo mixto o la participación de equipos europeos en la NBA Cup. Pero todavía no se atisba a corto plazo la creación de una verdadera División o Conferencia que introduzca realmente a equipos como el Real Madrid en la dinámica de la NBA. Aivazoglou dejó claro que, ahora mismo es impensable en el corto plazo: “Hay que analizarlo desde un punto de vista práctico: la densidad del calendario, las distancias, los viajes... Ahora es muy difícil plantear algo así. ¿En el futuro? En, pongamos, 15 años, ¿quién sabe? En algún momento podría haber opciones supersónicas de viaje que ahora no existen”.
¿Está cerrada la puerta a un gran acuerdo global?
Todavía no, pero lo cierto es que se han consumido oportunidades y se han gastado balas… sin ningún éxito. Todas las partes dejan una rendija de luz, pero parece que las posibilidades son remotas. El conflicto entre FIBA y Euroliga explotó hace más de un cuarto de siglo, un choque por los modelos y formatos y, sobre todo, por quién controla las competiciones y cómo. Una situación incómoda heredada de la quiebra que se produjo en 2000 con la vieja Copa de Europa: la FIBA convirtió la competición en la Suproliga y los grandes clubes del continente, que sintieron que no se había contado con su opinión, decidieron crear su competición al margen de la FIBA. Entonces, todavía bajo el paraguas de la ULEB (Unión de Ligas Europeas), nació la Euroliga.
Sobre ese conflicto, esto dijo a AS el CEO de la Euroliga, Paulius Motiejunas: “No creemos en esas teorías de que la NBA va a venir a enseñarnos una fórmula mágica y todos vamos a reaccionar diciendo ‘madre mía, no sabíamos esto’. Conocemos nuestro mercado, a nuestros operadores, la competencia que hay en otros deportes… Europa y Estados Unidos son totalmente diferentes. Nosotros llevamos aquí veinticinco años ya, hemos desarrollado esta competición y creado nuestro producto. Sabemos cómo funciona. Estamos encantados de sentarnos y dialogar, pero hace falta que todos tengamos eso claro. Hemos tenido un par de reuniones, y las propuestas que ha habido sobre la mesa… lo siento, pero no ayudan al baloncesto”.
Esto Aivazoglou desde el punto de vista de la NBA: “Creemos que las ideas que exponemos son las mejores para el futuro del baloncesto europeo, y también vemos cuáles han sido los problemas que se han convertido en un obstáculo para su desarrollo. Por eso creemos que tendríamos que ir alineados en cuanto a las posibilidades que se plantean, pero también en cuanto a esos problemas que ha habido. Eso tendría que ser una parte muy importante en posibles conversaciones futuras: una creencia compartida en que ese concepto del que hablamos es el mejor para el desarrollo del baloncesto en Europa, porque además está hecho de la mano de las federaciones y las Ligas nacionales. Eso hace que sea mucho más valioso para la base de la pirámide, que son esas Ligas en las que se está desarrollando el talento joven y se cultiva el interés de las aficiones”.
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